Tras siete meses de búsqueda, la familia Rosas conoció el lamentable destino de Astrid Amellaly, de 10 años de edad; Blanca Estela, de 46 años de edad, y de Juan, de 76 años, cuyos cuerpos aparecieron enterrados en su propio domicilio ubicado en Ecatepec.

De acuerdo con las autoridades del Estado de México, se desconocía el paradero de los tres integrantes (nieta, hija y padre) desde noviembre de 2020.

Autoridades mexiquenses informaron que tras comenzar con la investigación del caso, se realizaron diversas diligencias para ubicar a las tres personas, entre estas un cateo al inmueble, pero nunca encontraron rastro de ellos.


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Sin embargo, una última pesquisa reveló que probablemente ya estaban muertos y enterrados en el domicilio ubicado en la colonia Potrero del Rey, por lo que de inmediato se montó un nuevo operativo y se comenzó con el trabajo de campo.

Trascendió que los cuerpos de las víctimas estaban en una de las habitaciones, pero primero los peritos estuvieron escarbando en el patio de la vivienda.

Vecinos de las víctimas narraron a las autoridades que nos sospechaban nada, pues la mujer y su hija llegaron a vivir con su padre desde hacía más de un año, y siempre habían sido personas tranquilas.


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Detallaron que en ese momento Blanca Estela llegó en compañía de su pareja sentimental y sus dos hijos, pero al cabo de unos meses, el hombre dejó el lugar junto con sus descendientes.

A partir de ese momento, la mujer comenzó a vender mole, chiles y ‘patitas’ a través de la ventana que da a la calle.


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Cuando dejaron de verlos, no sospecharon nada y pensaron que quizá ya se habían mudado de casa o que la madre de familia había encontrado algún empleo en otro punto, al que se habría ido a vivir con su padre e hija.

Una de las vecinas indicó que en una ocasión escucharon en la noche que alguien trabajaba en la vivienda, pero no sospecharon nada. Asimismo, comentó que llegaron a percibir un aroma fétido, pero creyeron que se trataba del canal de aguas negras que está cerca de ahí.

 

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