El Papa Francisco condenó el asesinato cometido en contra de los sacerdotes jesuitas Joaquín Mora y Javier Campos, quienes residían en la comunidad de Cerocahui, en la sierra de Chihuahua.

Los religiosos fueron ultimados a manos de un sicario que controla dicha zona para el Cártel de Sinaloa, debido a que ayudaron a un hombre que intentaba escapar de él. Asimismo, tras cometer el homicidio, el sospechoso se llevó los cuerpos de sus tres principales víctimas y secuestro a otros dos civiles, entre estos la esposa de su principal objetivo.


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Luego de celebrar este miércoles su Audiencia General en el Vaticano, el jerarca católico expresó su condena:

"Mi dolor y consternación por el asesinato en México, anteayer, de dos religiosos, mis hermanos jesuitas, y un laico. ¡Tantos asesinatos en México! Estoy cerca con afecto y oración a la comunidad católica afectada por esta tragedia".



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En este mismo tenor destacó su reiteración de que la violencia no resuelve los problemas, sino que aumenta el sufrimiento innecesario.

Luego de su pronunciamiento, el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador indicó que el Gobierno federal tomó el caso por ser un delito del fuero común, por lo que personal militar llegó a la zona tarahumara para apoyar a la Fiscalía General de Justicia de Chihuahua.

Coincidió con el pontífice al indicar que la prioridad es encontrar los cuerpos de los religiosos ultimados por integrantes del narcotráfico.

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