La concentración de al menos 600 personas en torno a la

fuga de gasolina

que provocó una explosión en

Tlahuelilpan, Hidalgo,

mostró la incapacidad del

Ejército

para controlar situaciones de riesgo asociadas al

robo de combustible

.



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Con 67 personas muertas y 77 ingresadas en hospitales, la

Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena)

reconoció que la capacidad operativa de la unidad militar que acudió a la emergencia quedó rebasada por la muchedumbre de pobladores que se concentró para robar el

combustible

que brotaba.



El general secretario,

Luis Crescencio Sandoval

, admitió que la unidad conformada por 25 efectivos que llegó al lugar de la fuga únicamente intentó persuadir a la población que se concentraba para recolectar la

gasolina

que salía del ducto; sin embargo los militares fueron ignorados e incluso agredidos verbalmente.


“Al verse rebasados por la cantidad de gente que estaba llegando fueron obligados a retirarse a un costado y evitar buscar una confrontación”, expuso el secretario de la Defensa Nacional sobre la actuación del Ejército en los momentos previos a la explosión del ducto Tuxpan-Tula.


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Aunque rechazó que los pobladores que se congregaron portaran armas de fuego, el titular de la

Sedena

indicó que algunos portaban palos y piedras e incluso reconoció que sus elementos sintieron “temor por su integridad”.


“Es sumamente difícil contener con 25 hombres a 600 u 800 personas. Nunca lo van a lograr y más si los pobladores están convencidos que quieren el producto (la gasolina)”, señaló Sandoval en conferencia de prense en Palacio Nacional.


El punto en el que ocurrió la explosión se ubica a 13 kilómetros de la

Refinería de Tula

, desde donde ‘empacan’ sus tuberías con

gasolina

Premium y aditivos que son distribuidos a estados del occidente y región del Bajío.



Para su resguardo, la

Sedena

mantiene bases de operaciones con 25 a 30 elementos para el resguardo de tramos de 20 kilómetros de

ductos;

los recorridos de supervisión y resguardo se llevan a cabo 24 horas del día.



La 18va Zona Militar con sede en Pachuca,

Hidalgo

, coordina las operaciones de cobertura en cada uno de los kilómetros asignados, maniobras en las que el

Ejército

mantiene siempre 50 efectivos en campo.



Los elementos en tierra cuentan con apoyo de fuerzas de reacción aerotransportadas en helicópteros para apoyar en las acciones de combate al

robo de combustible

en esta zona del país.



El presidente

Andrés Manuel López Obrador

reconoció que la participación voluntaria de las comunidades aledas a las líneas de

ductos

de

Pemex

son actos que “desgraciadamente se han extendido por toda la zona petrolera. Donde pasan ductos hay estas prácticas” apuntó.



Señaló que la recolección ilegal de

combustible

en tomas clandestinas ocurre con frecuencia en Tabasco, Veracruz, Puebla,

Hidalgo

y Estado de México e indicó que se trata de actividades que ya “llevan tiempo”.


“Por eso la gente tiene estos recipientes y por eso cada vez que hay una toma clandestina acuden a recoger combustible”, lamentó el presidente.


López Obrador

recordó que el 14 de enero pasado se registró en video como otra multitud acudió intempestivamente a llevar bidones con

combustible

que salía de una fuga en un ducto ubicado en el municipio de Acambay, en Estado de México.



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