La empresa Carso Infraestructura y Construcción (CICSA) negó de manera categórica ser la responsable del colapso de un tramo elevado de la Línea 12 del Metro, ocurrido el 3 de mayo y que cobró la vida de 26 personas, y acusó que en la tragedia influyó una mezcla de falta de mantenimiento, sobrecarga durante los trabajos de rehabilitación de 2015, los hundimientos en la Ciudad de México y diversos sismos.

De acuerdo con una investigación del diario Milenio, el apoderado legal de CICSA, Fernando Francisco Gómez Mont Ureta, entregó a la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJCDMX) un documento en el que pide integrar otros factores a la carpeta de investigación.

"La posible deficiencia o ausencia del mantenimiento recomendado ante tales eventos, debe ser investigado por esa autoridad, en cuanto a la posibilidad de que hubiera provocado un debilitamiento estructural, en el tramo elevado de la Línea 12", argumenta.


El documento enviado a la fiscalía capitalina expone que, previo al evento del 3 de mayo, se realizaron diversas valoraciones técnicas, respecto a posibles deficiencias de construcción del viaducto elevado de la Línea 12, pero no hubo advertencias sobre fallas de construcción en el tramo colapsado.

CICSA resaltó que los representantes técnicos del Proyecto Metro Distrito Federal y el residente de supervisión, aprobaron la calidad de la obra y sus elementos estructurales. También las empresas DB International GmbH, ILF Beratende Ingenieure AG, TÚV Sud Rail GmbH y Hamburg Consult GmbH, certificaron la construcción.

"Las obras de ingeniería civil del tramo elevado de la Línea 12 fueron avaladas por el Colegio de Ingenieros Civiles de México, a solicitud de la comisión investigadora de la Línea 12 del Metro, y por la sociedad francesa SYSTRA", agregó.


Para la colocación de los pernos, CICSA explicó que contrató, entre otros, a la empresa J.J. Jiménez S.A. de C.V., la cual tiene 20 años de experiencia en la materia y estaba certificada para realizar este trabajo.


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Resaltó que para la supervisión de dicha labor, se empleó un sistema de verificación mediante la evaluación de distintas pruebas, como la soldadura de los elementos, su alineamiento y su posición final.

En su dictamen final sobre los hechos, la empresa noruega DNV señaló que el colapso ocurrió por el pandeo de las vigas norte y sur, ocasionado por la falta de pernos funcionales.

El consorcio enumeró tres factores que pudieron ocasionar fatiga en los materiales de la obra. Primero, los trabajos de rehabilitación de la Línea Dorada, realizados entre enero y noviembre de 2015, que abarcaron la zona que se colapsó este año, pues según un estudio de Colinas de Buen, dicho tramo fue sometido a una sobrecarga, por lo que presentó una deformación que rebasó los límites elásticos del material.

En segundo lugar, subrayó que, desde la construcción de la Línea Dorada a la fecha, se han registrado 13 sismos superiores a 6.5 grados en la escala de Richter.

Por último, agregó que existe evidencia sobre la presencia de hundimientos importantes en los suelos sobre los cuales está construido el tramo elevado, que en algunas partes llegan a superar los dos metros de diferencia de la cota original.


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Consideró que estos eventos incrementaron la fatiga de los materiales empleados para la obra.

"Son factores que indudablemente detonaron la necesidad del mantenimiento en la zona colapsada, en términos de las recomendaciones plasmadas en el manual de mantenimiento, entregado por el consorcio al (entonces) Gobierno del Distrito Federal, así como por la opinión técnica emitida por la empresa Colinas de Buen".


A pesar de ello, Gómez Mont Ureta destacó que CICSA tiene la disposición de colaborar en la rehabilitación de la Línea 12.

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