La Ciudad de México ha sido testigo de verdaderas historias de terror. Conoce las historias de estos 5 asesinos seriales que han conmocionado a la sociedad con sus crímenes atroces.

-Francisco Guerrero Pérez "El Chalequero" -

 Se le conoce como Antonio Prida. Es el primer asesino en serie conocido y capturado en la Ciudad de México

También se le llama “El destripador de Río Consulado” y “El destripador mexicano”.

Nació en El Bajío, en el año 1840. Era el onceavo hijo de una familia pobre, sufrió los abusos de su madre y la ausencia de su padre. Se le acusa de haber asesinado a 20 prostitutas entre los años de 1880 y 1888.

Vestía de manera extravagante, con un chaleco de charro y pantalones de cashmere.

Él veía a las personas como objetos, aunque era carismático, hay reportes que afirman que era un psicópata, que no sentía empatía ni culpa, y tenía muy alta autoestima. Era manipulador, promiscuo y sufría ataques de ira.

Algunos expertos afirman que veía a las mujeres como algo desechable que sólo servían para placer sexual, esto, debido a las mutilaciones genitales que hacía en sus víctimas y que las violaba para demostrar que era “superior a ellas”.

Sin embargo, otros reportes señalan, que asesinaba a las prostitutas porque consideraba que su trabajo era inmoral, porque las mujeres le debían fidelidad a sus maridos y el adulterio debería ser castigado con la muerte.

El modus operandi de este asesino era el siguiente: Se acercaba a ellas para solicitar sus servicios sexuales, luego las torturaba y asesinaba, a veces acuchillándolas, otras estrangulándolas o degollándolas, y finalmente, lanzaba sus cadáveres al Río Consulado, que hoy es una avenida.  

En 1888 fue aprehendido por primera vez. Inicialmente había sido sentenciado a pena de muerte, pero por un error salió libre en 1904. Cuatro años después asesinó a una mujer de la tercera edad. Un niño de nombre José Inés Rodríguez fue testigo de la violación y tortura hacia esta mujer, cerca del Río Consulado. Unas hermanas de apellido Solorio, vieron al Chalequero limpiándose la sangre con agua del arroyo.

En Lecumberri, donde fue encerrado, su comportamiento era tranquilo, aunque siempre destacó por su apariencia cuidada. Falleció en el año 1910, según varios reportes, por tifoidea, tuberculosis o una tromboembolia por un accidente.

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-El caníbal de la Guerrero-

José Luis Calva Zepeda, autoproclamado escritor y poeta, además de asesino serial y caníbal. Se le acusó de asesinar de su novia en el año 2007 y comérsela, aunque en el juicio aceptó haberla matado, pero aseveró que no la comió, a pesar de las evidencias.

Las investigaciones apuntaron que pudo haber sido el asesino de otras ocho mujeres.

Nació el 20 de junio de 1969. Su padre murió cuando él tenía 2 años y su madre llevaba hombres a su casa y los obligaba a decirles “papá”. A los 7 años fue abusado sexualmente por un joven de 16 años, que era amigo de su hermano. También padeció violencia por parte de su madre.

Contaba que un Día de Reyes sorprendió a su mamá y a su hermana cuando colocaban los juguetes en el árbol, y su mamá, molesta, nunca mas le compró un juguete. Otro día, rompió una figura de porcelana, por lo que lo golpeó por toda la casa y lo hizo dormir en el jardín.

A los 12 años lo corrieron de su casa, comenzó a cuidar carros y consiguió una caja para bolear zapatos. Fue un niño callejero hasta que los vecinos le prestaron un cuarto en el mismo edificio en el que vivía y ahí se dedicaba a espiar a su mamá y hermanas.

En 1996, conoce a quien se convertiría en su esposa, Aidé. Con ella tuvo dos hijas, pero se separaron y ella se fue a vivir a Estados Unidos en el año 2001. José Luis cayó en una profunda depresión, ya que económicamente no le iba bien, y nunca las volvió a ver.  

“Soy José Zepeda, nací en el 69. Tengo pulmones enfermos, corazón grande, huesos frágiles, nariz profunda. Bebedor de mezcal sin gusano, canoso por herencia, grande de bolsillo y escaso de propiedades... pero rico espiritualmente, sexual desde mi juventud, tardía madurez, admirador de la belleza de la mujer, platónico”, así se describía en uno de los textos hallados en su departamento.

En octubre del año 2007, elementos de la Policía Federal acudieron a su departamento para arrestarlo, por ser el principal sospechoso de la muerte de su novia Alejandra Galeana, de 32 años de edad.

Se encontró un plato con restos humanos sazonados con limón.  También el cuerpo mutilado de Alejandra en un clóset, restos en el refrigerador, una sartén con carne humana cocida y huesos dentro de una caja de cereal. Él trató de huir aventándose por la ventana y se lastimó gravemente. Permanecería varios días en el hospital en calidad de detenido, con una contusión en la cabeza. Dijo que solamente asesinó a su novia, y que los restos se los daría a los perros para que se los comieran.

Tenía libros de magia negra y uno escrito por el mismo que no había terminado, y del cual llama la atención su portada, pues contenía una foto de un hombre similar a él, portando una máscara similar a la de Hannibal Lecter.

Se ganaba la vida vendiendo su trabajo en las calles de la Ciudad de México y por ser carismático, convencía a las mujeres de comprarle. Presumía haber trabajado con Jorge Ortiz de Pinedo, Angélica María, entre otros. Escribió 800 poesías, 100 canciones y 20 obras de teatro.

Peritos determinaron que, en sus víctimas, el veía representada a su madre.

Se suicidó la madrugada del 11 de diciembre de 2007. Lo encontraron colgado en su celda, con su propio cinturón. No dejó ninguna nota.

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-El Sádico-

Raúl Osiel Marroquín, nació en Tamaulipas en 1980, cursó la carrera de médico militar y fue sargento primero del Ejército durante cuatro años hasta que desertó.

El primer delito que cometió fue robo con violencia, lo encerraron durante un año, y cuando salió, se mudó a la capital del país, donde se convirtió en asesino serial de personas homosexuales.

Su modus operandi era abordar a sus víctimas en bares de la Zona Rosa, los investigaba para saber si sus familiares podían pagar un rescate, y al comprobarlo, llevaba a cabo el secuestro, con un cómplice de nombre Juan Enrique Madrid, aunque de él nunca se supo su paradero.

Llevaba a sus víctimas a un hotel o a su casa en la colonia Asturias, en la alcaldía Cuauhtémoc, y los asesinaba, luego de cobrar el rescate.

Los reportes señalan que asesinaba con saña a sus víctimas, siempre homosexuales, por lo que sus crímenes están catalogados como crímenes de odio. Los asfixiaba con una bolsa de plástico, se desmayaban, el repetía la operación y los remataba estrangulándolos. Luego, guardaba sus cuerpos en maletas que abandonaba en las calles de la Ciudad de México.

Se sospecha que este asesino serial pudo cometer más crímenes, aunque sólo se le comprobaron 6 secuestros y 4 homicidios. El primero fue el de Jonathan Razo, pidió a sus familiares 50,000 pesos. Lo secuestró el 27 de octubre del 2005 y lo asesinó el 12 de noviembre de ese mismo año. Abandonó su cuerpo en una maleta, cerca del metro Chabacano.

La policía comenzó a seguirle la pista cuando se reportó el secuestro del empleado de una televisora, por el cual pedía $120,000.

Lo llamaban el “Asesino del arcoíris”. Fue detenido el 26 de enero del 2006, aseguró que sus víctimas eran homosexuales debido a que eran fáciles de enganchar, también dijo que él no era homosexual.

Él decía, que, matándolos, evitaba que se “maleara” la infancia, que asesinó a una persona que tenía VIH y así evitó la propagación del virus, incluso dijo que lo volvería a hacer, sólo cuidándose más y que lo único que lamentaba era que su familia pasara por eso.

Actualmente cumple una condena de 280 años de prisión en Santa Martha Acatitla.

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-La Mataviejitas-

Juana Barraza Samperio, nacida en Epazoyucan, Hidalgo, el 27 de diciembre de 1957. Su padre abandonó a su mamá cuando ella nació y se llevó a su hermano con él.

Su madre, Justa Samperio, se dedicó a las labores domésticas y tuvo dos hijos con otro hombre. Era alcohólica y maltrataba física y verbalmente a Juana, esto lo desconocía su padrastro, a quien ella consideraba como su protector.

Juana no salía a la calle ni iba a la escuela, por las creencias de su padrastro.

Ya adolescente, su mamá se la llevó a beber con unos amigos, y la vendió por tres cervezas a uno de ellos. Él la ató de las muñecas y abusó de ella, dejándola embarazada. Tres meses después de dar a luz a su bebé, la rescataron los hermanos de su padrastro.

Su mamá falleció de cirrosis hepática cuando Juana tenía 18 años.

Cuando creció se dedicó a la lucha libre, usando el seudónimo de “La Dama del Silencio”. Enfundada en un traje rosa, con brazaletes de latón, se subía al ring, hasta que se lastimó la columna y decidió retirarse del cuadrilátero y se convirtió en promotora de lucha libre.

En el año 2003, la Ciudad de México se conmocionó por la serie de asesinatos de mujeres de la tercera edad que salían a la luz. Las encontraban ahorcadas dentro de sus domicilios. Aunque la Procuraduría capturó a una sospechosa, pero la dejaron en libertad, ya que se tenía la teoría de que el asesino era un trasvesti, debido a su descripción física.

Patricia Dayan, oficial de la Unidad 17 de Homicidios, realizó un busto con base en más de 15 retratos hablados, que fue presentado en una conferencia de prensa.

La policía implementó un operativo de vigilancia en parques y jardines de la CDMX, que era donde Juana, tenía el primer contacto con sus víctimas.

Ella tenía conocimientos en enfermería, con lo cual, se ganaba la confianza de sus víctimas, esto se demostraba porque las puertas de sus casas no estaban forzadas.

Su última víctima, Ana María, tenía 82 años. El joven estudiante que rentaba con ella la encontró muerta, Juana la había ahorcado con un estetoscopio. Corrió hasta encontrar unos policías que detuvieron a Juana, que en ese entonces tenía 48 años.

Le impusieron una pena de 759 años, por el homicidio de 17 mujeres de la tercera edad.

Juana Barraza se casó en 2015 en un evento de bodas masivas que organizó la Subsecretaría del Sistema Penitenciario del entonces Distrito Federal. Un año después se divorció.

Tiene un puesto de comida en el penal, y ocupa su tiempo en él.

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-La ogresa de la Roma-

Felicitas Sánchez Aguillón fue acusada de matar a más de 50 niños en la década de 1930 en la colonia Roma.

Nació en Veracruz y estudió enfermería. Cuando terminó, se casó con Carlos Conde, con quien tendría un matrimonio tormentoso. De esta unión, nacieron gemelas, que por la precaria situación económica que ellos tenían, Felicitas convenció a Conde de vender, tiempo después él se arrepintió, pero ella nunca le dijo el paradero de las niñas.

Se separaron y en 1910, ella se muda a CDMX. Establecida ahí, se dedica al tráfico de infantes, mujeres les regalaban a sus bebés y ella los vendía a parejas que no podían procrear.

Le comenzó a ir tan bien, que se mudo a la colonia Roma, donde vivía con otra mujer que sólo llegaba por las noches al departamento, así que le dejaba todo el día libre. Mujeres de buena posición social eran atendidas por Felicitas, pues quedaban embarazadas y no querían tener a sus bebés, por lo que ella les ayudaba a abortar.

De pronto, los vecinos notaron que un olor pestilente salía del departamento de la partera y que las cañerías se tapaban con frecuencia, así que mandaron por un plomero, que encontró dentro una masa de carne, sangre y materiales como gasas y algodones, detrás de la cual se ocultaba un diminuto cráneo humano.

Cuando intentaron entrar al departamento de Felicitas, ella había escapado. Ahí encontraron ropa de bebé, huesos, velas, agujas, y fotos de niños a los cuales descuartizó para tirar sus restos por el drenaje. Se presume que eran bebés que no había logrado vender.

Ella cometió mas de 50 infanticidios, además de los abortos avanzados y los partos fallidos, pero sólo estuvo tres meses en prisión porque su abogado amenazó con sacar a la luz la lista de clientes y a las mujeres que habían abortado, que en su mayoría eran personalidades conocidas de la política mexicana. Por ello recibió el derecho a fianza, que Carlos Conde pagó. Sin embargo, la infanticida se quitó la vida con una sobredosis de fármacos el 16 de junio de 1941, ya que no soportó el rechazo de todos los que la conocían.

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