Desde los últimos días del mes de octubre, cada lugar del país comienza a prepararse para festejar a sus muertos, es una tradición que, aunque presenta algunas similitudes entre cada entidad, sus diferencias son muy significativas, lo que hacen que cada celebración sea especial en cada región .

El Día de Muertos es una de las festividades mexicanas más coloridas e impresionantes del mundo, incluso el cine, con películas como "El libro de la vida" y "Coco" ha contribuido a la fama y el interés de otros países, y muchos turistas, cada año, visitan nuestro país para ser testigos de estas celebraciones.

-Feria y Festival del Alfeñique en Toluca-

En esta celebración, que se instala en los Portales del centro de Toluca, artesanos mexiquenses elaboran figuras de azúcar, en forma de calaveras, ataúdes y catrinas. El alfeñique es un dulce elaborado a base de azúcar pura de caña. Se elabora una pasta que se estira con un rodillo para dejarla como una lámina que puede forrar un molde.

Durante los días que este festival se presenta, además de encontrar cientos de dulces, también podrás disfrutar de eventos teatrales, de danza, musicales y talleres donde podrás aprender la técnica de preparación del alfeñique, que es una herencia árabe traída por los españoles, que se fusionó con las tradiciones prehispánicas.

En medio de esta celebración, también hay concursos de altares de muertos, recorridos nocturnos por el Panteón La Soledad y un desfile de catrinas que recorre las calles del Centro Histórico.

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-Limpieza de huesos en Campeche-

Esta tradición maya se lleva a cabo en el cementerio de Pomuch, Campeche, en el municipio de Hecelchakán. Este cementerio ha ganado fama mundial gracias a esta limpieza de osamentas que se realiza cada año.

El "Choo Ba'ak" se desarrolla del 26 de octubre al 2 de noviembre. Durante estos días, los lugareños adornan y limpian el osario de sus difuntos, esto es previo al Hanal Pixán, que es como llaman los mayas al Día de Muertos.

Para que puedan realizar este ritual milenario, deben pasar 3 años del fallecimiento de la persona, esto para poder sacar el cuerpo, fraccionarlo y llevarlo al osario, no puede hacerse antes porque la piel sigue pegada al hueso. Luego de esto se pueden comenzar a limpiar.

Con respeto y cariño, el familiar del difunto comienza a desempolvar los huesos y los acomoda en una tela que se borda a mano con figuras de flores y ángeles. Los cráneos deben quedar sobre los demás huesos para que los ilumine el sol y les dé el aire fresco.

Finalmente los coloca en el osario, que es una caja de 30x60 cm de madera, y le ponen flores y velas, que, según la tradición, iluminarán el camino del difunto. Los familiares finalizan el ritual rezando algunas oraciones.

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-Las ofrendas de Puebla-

En Huaquechula, que esta ubicada a 56 km de la ciudad de Puebla, se colocan unas peculiares ofrendas, que fusionan la tradición prehispánica, con la estética de los altares de cada Jueves Santo de la tradición católica.

Los altares de "Cabo de año", como ellos los llaman, están dedicados a las personas que fallecieron meses antes de esta celebración.

Estos altares están constituidos de varios niveles.

En el primer nivel está ubicada la foto del fallecido frente a un espejo, por lo que la vemos indirectamente. El espejo representa la entrada al inframundo.

Junto a la foto se colocan alimentos y objetos que le gustaban al difunto, y también figuras de cerámica conocidas como "lloroncitos" que representan a los familiares que sufren por ellos. También se encuentran canastas con flores y animales de azúcar, éstos principalmente para los muertos "chiquitos", los niños.

En el segundo nivel, se representa al cielo, ahí podemos observar angelitos y a la Virgen María.

El tercer o cuarto nivel simboliza la cúspide celestial, por lo cual incluye un crucifijo.

Para elaborar estos altares se contrata a "altareros", el precio de va de los 3 mil a los 15 mil pesos, de acuerdo al tamaño y riqueza del ornato.

La tradición dicta que a las 2 de la tarde del 1 de noviembre, suenan las campanas del templo, se guía a los difuntos por un camino de flores de cempasúchil. Se llena de incienso y copal la ofrenda, esto en una ceremonia de raíces cristianas y prehispánicas.

Se abren las casas para que los visitantes puedan admirar las ofrendas, y el dueño de la casa ofrece mole, o frijoles, acompañados de pan y un champurrado. Por la tarde continua la procesión callejera, principalmente conformada por lugareños, aunque también se agrega a ella turistas.

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-San Andrés Mixquic-

Ubicado en la alcaldía Tláhuac, en la Ciudad de México, San Andrés Mixquic es un lugar mundialmente famoso por su celebración de Día de Muertos.

A la entrada del pueblo, para recibir a los visitantes, se pueden observar una Catrina y un Catrín monumentales, hechos de cartonería.

El 2 de noviembre es la fiesta grande, conocida como "La alumbrada", en ella se rinde homenaje a los difuntos con comida, música e historias.

Todas las luces artificiales del cementerio se apagan para que la única iluminación la den las velas que los familiares colocan. Desde temprano, llegan a limpiar y adornar las tumbas de sus seres queridos, para quedarse con ellos, cenar y convivir toda la noche en el panteón.

A las afueras del cementerio se colocan puestos de antojitos mexicanos, churros y pan de muerto que no debes dejar de probar.

También puedes visitar la Casa Cural de Mixquic, donde se encuentra exhibida la piedra Miquiztli, la representación de la muerte en las primeras civilizaciones de México.

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-Día de Muertos en Janitzio

En esta isla ubicada en el estado de Michoacán, los festejos inician el 1 de noviembre con la tradicional danza de los pescadores, en la que realizan la caza del pato sagrado.

Por la tarde, las familias se reúnen en el panteón de Tzurumutaro, que se encuentra en la parte mas alta de la isla, para adornar las tumbas de sus muertos con flores, comida, objetos que han pertenecido a ellos y fotos. Permanecen ahí recitando cantos purépechas y oraciones en español.

De acuerdo con una leyenda purépecha, al morir las almas, vuelan como mariposas monarcas, sobre un lago encantado hasta la isla de Janitzio y sólo necesitas abrir tu corazón para ver como estas almas se dibujan en las aguas del Lago de Pátzcuaro.

A la media noche, salen los pescadores en sus balsas para pesca, con sus redes en forma de alas de mariposa, iluminando con velas el camino. Este maravilloso espectáculo lo puedes observar desde la orilla de la isla.

Recuerda que a esta isla sólo se llega por lancha. Tampoco olvides probar los antojitos típicos de la región como el turkus, que es una quesadilla de pescado en tortilla de maíz azul o las famosas carnitas estilo Michoacán.

 

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