Para los científicos de la Universidad de Boston no bastaron más de dos años de pandemia, 600 millones de contagios y 6.5 millones de muertes, y decidieron crear una cepa de coronavirus más letal.

Se trata de una combinación de la proteína espiga de ómicron y la primera cepa originaria de Wuhan, China, el resultado: un virus con 80 por ciento de mayor capacidad para matar.


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De acuerdo a los expertos, se trata de un experimento para demostrar su mortalidad, y se aplicó en dos grupos de ratones: el primero fue expuesto a la cepa estándar de ómicron y los roedores solo presentaron síntomas leves; es decir, todos sobrevivieron.

El segundo grupo fue expuesto al nuevo virus y el resultado fue muy diferente, ocho de cada diez ratones murieron.

"Mientras que ómicron causa una infección leve, no mortal, el virus portador de ómicron S inflige una enfermedad grave con una tasa de mortalidad del 80 por ciento", dice el estudio.


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Sin embargo, las reacciones de la comunidad científica en torno a este experimento no fueron positivas, y pudieron crear riesgos de este tipo.

David Livermore, profesor de microbiología en la Universidad de East Anglia del Reino Unido, dijo que "dada la gran probabilidad de que la pandemia de Covid se haya originado a partir del escape de un coronavirus manipulado en laboratorio en Wuhan, estos experimentos parecen profundamente imprudentes".

La investigación consiste en manipular virus para hacerlos más letales o infecciosos, con la esperanza de adelantarse a un futuro brote, de acuerdo a los desarrolladores.

ARM

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