El pavo, los romeritos, el ponche e incluso la baguette que acompaña a las cenas en temporada decembrina son el resultado de la mezcla de diferentes culturas.

Los alimentos de una tradición europea fueron fundamentales para que los mexicanos diéramos identidad a nuestra cena navideña.

En 2010 la UNESCO declaró la gastronomía mexicana como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Este nombramiento enalteció la cocina nacional para ser considerada elemento crucial de identidad nacional debido a su historia.

[caption id="attachment_280941" align="aligncenter" width="768"] Foto de Internet[/caption]

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La cena para la temporada navideña cambió durante la época colonial, los habitantes de ese entonces adaptaron los alimentos y tradiciones para generar los platillos que actualmente degustamos durante la cena.

El historiador Francisco Hernández compartió con El Big Data los guisos que resultaron de este mestizaje ya que ésta es una tradición que llega de Europa.

-El huexolotl ahora conocido como pavo de navidad-


Antes de la llegada de los españoles a tierras mexicanas, el huaxolotl ya era un manjar para los aztecas. Debido a su tamaño y calidad en el sabor de la carne, los indígenas lo utilizaban como alimento para sus celebraciones.

Para la llegada de los españoles, el huexolotl sustituyó las carnes que traían los invasores por su calidad, aunado a su método de preparación. Francisco Hernández asegura que la implementación de verduras cultivadas en México como el jitomate nutrió el sabor de su platillo.

[caption id="attachment_369192" align="aligncenter" width="768"] Foto: Internet[/caption]
“Su método para preparar el pavo era muy seco, sólo era carne al horno para que se cociera. Lo que hicieron los mexicas fue agregar ingredientes cultivados en sus tierras como jitomate y cebolla, además agregaron vino blanco de los españoles, lo que conquistó su paladar”, compartió.

Con el paso de los años, la receta cambió en los pueblos de Tamaulipas y Veracruz con la implementación de ajo, clavo, canela, puré de tomate, aceite, entre otros. Fue hasta mitad del siglo XIX cuando se implementó el relleno para el pavo y finalizó en el platillo que degustamos actualmente.

Romeritos... ¿Sin camarón?


La tradición de cenar romeritos en Nochebuena remonta al Virreinato, época en la que se guardaba vigilia el 24 de diciembre. Los pobladores aprovecharon el mole con el que se preparaba el huexolotl para crear un alimento considerado como ‘vegetariano’.

En las celebraciones mexicas, los romeritos se acompañaban con ahuautli, una hueva de chinche acuática que se localizaba en Texcoco.

Conocidos en esa época como ‘El Revoltijo’ debido a la gran cantidad de ingredientes que implicaba su preparación, es una combinación de productos locales y españoles que llegaron durante la invasión.



Durante los primeros años de conquista, este platillo fue rechazado por los españoles, al considerarlo una rareza.

Sin embargo, monjas del Templo de la Soledad, en Puebla, en colaboración con pescadores veracruzanos encontrar la solución a este problema y a la vigilia española del 24 de diciembre al implementar el camarón.
“Este platillo podría ser considerado como un guisado barroco durante la época de la conquista. Se preparaba con almendra, cacahuate, nuez y chiles, además del camarón. La implementación de todos estos ingredientes dio como resultado un platillo que conquistó el paladar de los invasores”, declaró Francisco Hernández.

¿Quién necesita vino en el ponche si le podemos agregar fruta?


El historiador relata que el ponche es una mezcla de ingredientes de Europa y México. Durante los siglos XVII, XVIII y XIX en Europa se tomaba el ponche preparado con vino, canela y clavo.

En la época de la Conquista, esta tradición era seguida por los españoles, asegura.



Sin embargo, los invasores prohibieron a los mexicas producir vino, fue entonces que se sustituyó por agua hervida, endulzada con piloncillo, tejocote, guayaba, pasas y canela.
“En la conquista les prohibieron a los colonos sembrar vino, era obvio si lo hacían iba a superar el sabor de sus cosechas, pero el ingenio nacional salió a la luz al agregar cultivos que crecían en nuestras tierras. Colegas historiadores europeos me han asegurado que el sabor es mucho mejor que el de los españoles”, declaró.

El afrancesamiento de la comida


La comida nacional tuvo una ligera modificación durante el Porfiriato, asegura Francisco Hernández: “fueron 30 años de afrancesamiento en los productos alimenticios y en su preparación”, aseguró.

Esta implementación remonta a la baguette que acompaña a la cena de navidad. Este pan llega a nuestra nación en las bollerías francesas durante la época del México Independiente, antes de la Guerra de los Pasteles.

Según declaraciones del especialista, la tradición de acompañar la cena navideña con pan se toma desde el siglo XIX, cuando los pobladores buscaban un complemento para las comidas; el sabor y textura de este pan estuvo a punto de sustituir a la tortilla, compartió Francisco.
“El sabor del pan de bollerías francesas eran tan característico y rico que estuvo a punto de apartar a la tortilla de la mesa de los mexicanos. Afortunadamente esto cambió con el paso de los años”.

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