Los humedales urbanos, como el de Xochimilco y Tláhuac en la Ciudad de México, proporcionan servicios ambientales vitales para los habitantes de las ciudades y son una protección contra inundaciones y tormentas en la zona sur de la capital del país.

Sin embargo, la mancha urbana los ha ido absorbiendo, pues la mayoría de las personas desconocen su valor. De hecho, en muchos casos se les considera como terrenos baldíos, charcos, basureros o sitios que deben urbanizarse.

Y es que se trata de zonas de tierras, generalmente planas, cuya superficie se inunda de manera permanente o intermitente.

Al cubrirse regularmente de agua, el suelo se satura, quedando desprovisto de oxígeno y dando lugar a un ecosistema híbrido entre los puramente acuáticos y los terrestres.

De esta manera, estos cuerpos de agua, salobre o dulce, son hábitat de muchas especies animales y vegetales y ayudan a la regulación del clima, mejoran la calidad del agua, recargan los mantos acuíferos, estabilizan los suelos (evitan hundimientos) y evitan inundaciones por lluvia.

En la Ciudad de México existen dos importantes humedales, el de Xochimilco y el de Tláhuac, los cuales han ido perdiendo terreno ante la urbanización, de hecho, la organización WWF México calcula que en México 50% de los humedales han desaparecido.

La importante función de regulación y control ante las inundaciones del humedal de Tláhuac podría mitigar las afectaciones causadas por las lluvias en colonias como La Habana, San José, Zapotitlán en esa alcaldías -como las vividas recientemente-, así como en San Miguel Xico y las colonias América I y II, en el Estado de México, según un informe de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

En tanto, el humedal de Xochimilco, al ser más grande, no sólo brinda beneficios a esa alcaldía, sino a demarcaciones vecinas como Tlalpan, Coyoacán e Iztapalapa.


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La Secretaría de Medio Ambiente de la CDMX informó que durante 2019 y 2020 se realizaron acciones para rescatar, conservar y mejorar un millón 520 mil 449 metros cuadrados de cabales, zanjas y humedales en la zona chinampera de Xochimilco.

Sin embargo, los esfuerzos se quedan cortos ante el crecimiento de la urbanización. De hecho, un grupo de activistas defiende desde 2019 casi tres hectáreas de humedales en Xochimilco que la actual administración desaparecerá con la construcción de un puente vehicular de seis carriles.

La obra ya había sido planteada en las últimas dos administraciones de la ciudad, pero no prosperó debido a que la zona cuenta con múltiples herramientas de protección.

 


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Fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1987, se integró a la lista Ramsar de humedales de relevancia internacional en 2004 y es Área Natural Protegida (ANP) de México desde 1992. De hecho, el programa de manejo de esa ANP prohíbe específicamente cualquier obra de infraestructura. Tampoco permite la tala de árboles, pero el proyecto contempla derribar más de 650.

Las autoridades capitalinas cambiaron en cuestión de semanas las normas para agilizar el proceso de evaluación de impacto ambiental de las obras públicas argumentando que es una zona deteriorada. Hoy la pelea jurídica continúa mientras la obra avanza y las inundaciones no ceden, afectando a miles de habitantes.

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