Desde el 19 de marzo el Gobierno de la Ciudad de México autorizó que los servidores públicos con diabetes, hipertensión y enfermedades crónicas obtuvieran permiso para quedarse en casa ante la amenaza de Covid-19, pero no siempre se cumple y en la Secretaría de Salud capitalina ya le constó la vida a un empleado.

El Big Data documentó tres casos en los que Técnicos en Urgencias Médicas (TUM) del Centro Regulador de Urgencias Médicas (CRUM) de la Secretaría de Salud (Sedesa), instancia que realiza traslados de pacientes Covid-19, no obtuvieron el permiso correspondiente.

Dos de ellos siguen apelando para quedarse en casa, pero el Técnico en Urgencias Médicas Sergio Arturo Mendoza Romero falleció el pasado 6 de junio. La causa: se contagió de coronavirus y la diabetes que padecía agravó su caso hasta causarle la muerte.

Otra de las afectadas ya presentó una queja ante la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México, pues asegura que 
pese a sus padecimientos crónicos, el miedo a perder su trabajo los ha obligado a presentarse a laborar.

La muerte de Mendoza Romero no ha sido la única dentro del CRUM. También falleció el doctor Miguel Ángel Pérez Alvarado y por lo menos otros cuatro trabajadores se han contagiado de Covid-19.

Sin embargo, José Carlos Guerrero Ascencio, director ejecutivo de Urgencias y Atención Prehospitalaria de la Sedesa, y quien autoriza los permisos, argumentó en entrevista con esta casa editorial que dichos trabajadores del CRUM "lo que realmente quieren es no trabajar".

"No quieren trabajar, exactamente. Es no trabajar, pero está bien. Yo le pediría que toda esa gente que dice que las cosas están mal se lo presenten con cosas científicas", dijo en entrevista.



El caso de Mendoza Romero

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 Foto ilustrativa

El Técnico en Urgencias Médicas (TUM) Sergio Arturo Mendoza Romero padecía diabetes, pero en el CRUM de la Sedesa no dieron trámite a su incapacidad y el pasado 6 de junio murió a causa del coronavirus Covid-19.

Esto pese a que el Gobierno capitalino emitió el pasado 19 de marzo un acuerdo en el que por razones de salud pública instruía a los servidores públicos a no asistir a sus centros de trabajo en el caso de formaran parte de la población vulnerable al Covid-19.
 
Para ello, se estableció que los trabajadores hipertensos, diabéticos, mujeres embarazadas y personas con discapacidad que laboran en áreas de salud o de seguridad debían solicitar autorización a la instancia administrativa correspondiente para ausentarse del trabajo.

En entrevista con El Big Data, su esposa, y ahora viuda, Leticia Ruiz denuncia que las autoridades del CRUM no autorizaron el permiso. "No le resolvieron el permiso para que faltara", cuenta entre lágrimas.

Pese al riesgo, Sergio Arturo se presentó a trabajar. Dejó de operar ambulancias y pasó a laborar en la sala de regulación, donde se reciben las llamadas para coordinar traslados interhospitalarios para pacientes con Covid-19.

No pudo evitar contagiarse. El jueves 7 de mayo entró a su guardia habitual, pero al día siguiente, el 8 de mayo, llegó a casa sintiéndose mal, narró Leticia Ruiz.

De inmediato lo trasladaron al Hospital 20 de Noviembre del ISSSTE para que se le atendiera. Allí permaneció hospitalizado hasta el 6 de junio, día en el que falleció.

Leticia Ruiz expone que Sergio presionaba diariamente para que se le permitiera ausentarse del trabajo.

"Me acuerdo que mi esposo le llamaba a la señora Estrella Albarrán ( Jefa de Unidad Departamental) para saber si le habían otorgado el permiso, pero ella decía que no y que tenía que cumplir con sus días de trabajo en el CRUM", expone.

Le dan permiso; luego reviran

La doctora Evelyn, a quien se le modificó su nombre debido al miedo que tiene de recibir represalias, solicitó a inicios de este mes el permiso para resguardarse en su casa. 

Padece asma y recibe tratamiento, así lo hace constar una constancia médica expedida por el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) y cuya copia tiene este medio.

"El día 2 de junio me hablan y me dicen que fue aceptada y que no me presente a trabajar hasta nuevo aviso", señaló.



Pero seis días después, el lunes 8 de junio, del CRUM se comunican para decirle que "desconocen los motivos" y que siempre no fue aceptada su incidencia.

La medida que tomó el CRUM fue destinarla en el Centro Regulador y que no realizara traslados hospitalarios. 

"A Sergio Mendoza a pesar de que era diabético, metió su hoja y lo mandaron al área de regulación que ellos piensan que están limpias y pues el compañero al final falleció", señaló.



Y es que detalla, en la sala de regulación no se respeta la sana distancia y hay hasta 11 compañeros juntos.

"Cada uno tiene que limpiar su computadora y no hay una buena sanitización. Los compañeros que llegan de los traslados se quitan el traje y luego entran a la sala", acusó.



A la doctora Evelyn no le pareció justo que no se le justificara por escrito el porqué se decidió regresarla al trabajo.

"Se supone que el doctor Guerrero es quien me va a dar una respuesta de por qué me revocaron mi incidencia, pero ya van ocho días y no veo nada claro", respondió.

 

Por ello presentó, el miércoles 10 de junio, un escrito ante la Oficialía de Partes de la Sedesa dirigida al doctor Ricardo Barreiro Perera, director general de Prestación de Servicios Médicos y Urgencias.

"Ya pasaron el reporte, pero en el número que me dieron y en la extensión ahora no contesta nadie, que es se supone que el departamento del doctor Barreiro", añadió.

 

Ante la nula respuesta, la doctora Evelyn acudió, el viernes 12 de junio, a otra instancia: la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México (CDH-CDMX), lo cual generó la queja CDHDF/V/121/VC/20/D3553, y en 48 horas recibirá una respuesta.
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Hipertensión ignorada

Desde hace cuatro años Pamela, una Técnico en Urgencias Médicos (TUM) que labora en el CRUM, y quien decidió modificar su nombre, padece hipertensión, refiere una constancia médica que le expidió el ISSSTE el pasado 29 de mayo y de la cual El Big Data tiene copia.

Sin embargo, ese diagnóstico no bastó para que se le permitiera resguardarse en casa. "Me dijeron que mi enfermedad no es de riesgo", apuntó.

 
De acuerdo con la trabajadora, la doctora Estrella Albarrán Suárez, Jefa de Unidad Departamental (JUD) de Organización de la Atención de Urgencias de la Sedes,a les ha respondido que el doctor José Carlos Guerrero Ascencio, director ejecutivo de Urgencias y Atención Prehospitalaria de la Sedesa es quien no ha autorizado los permisos.

Sin embargo, expone, ir a trabajar es un riesgo constante ya que los protocolos sanitarios no se cumplen a cabalidad.

Por ejemplo, denunció, en la sala de regulación llegan a trabajar en conjunto 10 personas, pero sin sana distancia.

Mientras que el área que se destinó para que los trabajadores del CRUM se cambien antes y después de realizar traslados, es un simple espacio donde sólo se colocó un plástico y donde no se cumplen las medidas sanitarias elementales, así lo revelan fotos otorgadas a este medio.

 



De acuerdo con el coordinador de Urgencias y Desastres de la Sedesa, Fernando Román Morales, para otorgar el permiso de resguardarse en casa las constancias médicas expedidas por el ISSSTE deben señalar que requieren días de descanso domiciliario.

"Pueden emitir dos tipos de documentos: uno es una constancia de salud, que es lo que nos están trayendo y otro de ellos que es una constancia de que no puede trabajar y que tiene tantos días de reposo", señaló.



¿Y por qué eso no se los han explicado a ellos?, se preguntó.

"En principio eso se los tiene que explicar el médico que lo trata. Punto número dos, de manera continua fue la tercera ocasión que se les dio una capacitación", argumentó.

Además, dijo, que cuando personalmente los trabajadores se le han acercado, se los ha explicado.

"A las horas en las que hemos tenido dos tristes fallecimientos, a las primeras horas, yo personalmente he estado ahí y se está hasta que se zanja la última duda", apuntó.

Fernando Román dijo que como Secretaría no pueden enviar a todo funcionario público con diabetes, hipertensión o enfermedad crónica a su casa, porque eso afectaría a la hora de atender a la población.

"A lo que sí estamos obligados: a procurar los elementos de protección al personal que está realizando esa actividad", aseguró.

Descuido en el CRUM, antes de la pandemia


Pero desde antes de la pandemia, expuso otro trabajador entrevistado y quien por miedo a represalias decidió omitir su nombre, el CRUM ha sido descuidado.

Y ahora con la emergencia sanitaria por el coronavirus Covid-19, denunció, han recibido insumos de protección de baja calidad, pese a que los trabajos que realizan son altamente peligrosos: trasladan a pacientes con coronavirus a los hospitales reconvertidos para atender Covid-19.

Y continúa: "La caseta de descontaminación da risa. Ni siquiera es una caseta adecuada. Es el nicho donde estaba la estatua de la Virgen del CRUM y eso fue la zona de descontaminación Covid-19".

 El problema, detalla, es que a la hora de que la tripulación de la ambulancia pasa al área de descontaminación, lo hacen en un espacio que no es amplio y en el cual hay riesgo de contagiarse.

Tan es así que el Técnico en Urgencias Médicas ya presentó síntomas del coronavirus y se fue 14 días a resguardarse en casa.

Ante esta situación, el paramédico hizo un llamado a la jefa de Gobierno de la Ciudad de México Claudia Sheinbaum para atender la problemática que se presenta en el CRUM de la Sedesa.

"Le está dando donaciones de miles de pesos a la Cruz Roja. Por qué no empezar por la casa, por qué no contrata más personal y no eventuales".

Además, acusó que todos los trabajadores del CRUM se encuentran al frente de la línea de batalla y a cambio ganan muy poco.

"Hay más compañeros contagiados, y unos están en casa. Sí tenemos muchos contagios", reprochó.

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