Hace siete años, en la Ciudad de México se estableció una norma para disminuir el uso de las bolsas de plástico , en ella se prohibió a los establecimientos regalar este producto si no están hechas con materiales biodegradables y con distintivo que muestre que está fabricada con materiales reciclables.


En las tiendas de abarrotes, tiendas de autoservicio y demás establecimientos se siguen entregando de manera gratuita las bolsa de plástico sin que cuenten con un distintivo o marca que certifique si son amables con el medio ambiente o si están hechas con material reciclado.


Las Normas de Producción y Consumo Sustentable de Productos Plásticos estipulan que las bolsas tienen que ser biodegradables en máximo 10 años, tener al menos 10% de material reciclado y un distintivo visible o marca que lo informe.


La medida se tomó porque la contaminación por las bolsas de plástico es un problema mundial debido a que se generan 280 millones de toneladas al año que en su mayor parte van al mar.


En México, según datos de las asociaciones nacionales de Industrias de Plástico (ANIPAC) y de la Industria Química (ANIQ) se estima que el consumo anual de este producto asciende a 125 mil toneladas.


De éstas, 25% se destina a la fabricación de productos desechables para la industria alimenticia, mientras que 75% se usa en el sector de la construcción y embalaje.



Una mala cultura


Adalberto Jurado, académico de la carrera de Ciencias Químicas de la Universidad de La Salle (ULSA), afirmó que es muy difícil que los consumidores sepan o no si las bolsas de plástico son biodegradables e indicó que el problema en sí es el manejo inadecuado. 




“Al ciudadano lo que le toca es darle el manejo adecuado y también asegurarse que la autoridad se lo dé. El problema no es el plástico sino cómo lo usamos. Ahí es un problema que se tiene que atacar de diferentes frentes”, añadió.



Jurado informó que la contaminación de bolsas de plástico es provocada porque las personas las reusan para la basura, después, los encargados de la recolección de desechos hace una “pepena” donde separan la basura para ver qué es vendible y la bolsa es desechada incorrectamente.




“Hay muchos lugares donde compran todo tipo de desechos y como las bolsas no se pueden vender, las dejan en cualquier lugar, van a los ríos y después a los mares; en el mejor de los casos, las bolsas llegan a los rellenos sanitarios”, afirmó.



Por otra parte, Miguel Rivas, coordinador de la campaña Océanos de Greenpeace, consideró que la problemática es consecuencia de una legislación rebasada, la falta de cultura de la ciudadanía y que no se desincentivó el uso.




“La legislación es obsoleta, no sólo necesitamos que se fragmente o sea biodegradable, si no que deje de producirse para esta función superflua de llevarlo del coche a la alacena. Se tiene que establecer un programa integral de promover que no se usen”, afirmó.



El activista refirió que no basta con que las bolsas sean biodegradables, porque al final si se degradan en menos de 10 años, sólo se van a fragmentar y podrían intoxicar a los peces.



Uso efímero de las bolsas


Miguel Rivas señaló que la sociedad usa las bolsas de una manera fugaz, promedio de 12 minutos, y después se deshace de ella, sin tener idea de lo que sucederá después. Estimó que en México una persona usa 650 bolsas al año.




“Lo que nos ha fallado es la inspección y vigilancia no hay alguna unidad dedicada a ver qué se cumpla la ley”, agregó el académico Adalberto Jurado.



Rivas afirmó que cuando los animales comen este tipo de materiales sufren obstrucciones en el sistema digestivo, lo que ha provocado que anualmente 100 mil mamíferos mueran por los plásticos que terminan en el mar.


El Inventario de Residuos Sólidos 2017 de la Ciudad de México (CDMX) señala que en promedio diario, la CDMX produjo seis mil 395 toneladas de desechos como bolsas, empaques de frituras y papel higiénico, de las que sólo se pudo reciclar mil 885 toneladas.



“Acciones concretas”: Anipac


La Asociación Nacional de la Industria del Plástico (Anipac) afirmó que el plástico no es el problema, desincentivar su uso tampoco es la solución, lo que se necesita son “acciones concretas”.




“Se requieren la participación conjunta de todos los involucrados en esta problemática, es decir, la acción comprometida y decidida de Gobiernos, de asociaciones, ambientalistas, investigadores, los involucrados en la cadena productiva de los diversos plásticos y muy importante, de la sociedad”, detalló la organización que agrupa a 25 empresas fabricadoras de bolsas de plástico,



En respuesta a la solicitud del Big Data sobre información al respecto señaló que se requiere una mejor gestión de los residuos que se generan para que su porcentaje de recuperación aumente y se generen mejores prácticas.


Igualmente destacó que desde hace nueve años adoptó los Criterios de Producción y Consumo Sustentable, fomentando modelos que permitan la incorporación de materiales con contenido reciclado, campañas de educación, y principalmente el desarrollo y apertura de plantas de reciclaje en México.


Entre las acciones que la Anipac ha realizado están la educación para niños y jóvenes a través de la obra de teatro Cuentos para Reciclar; la capacitación a las empresas por medio del Taller Cero Pellets en prevención de la basura marina, la emisión de una guía con criterios y procedimientos para la formulación de programas de Producción y Consumo Sustentable de plásticos.


También, lleva a cabo el análisis de normatividad en materia de sostenibilidad, residuos de manejo especial y planes de manejo, asícomo la fabricación de plásticos biodegradables en 10 años.


Y rechazó que las empresas productoras de plástico presenten pérdidas económicas, sólo se han visto afectadas en su imagen empresarial de manera negativa.

Temas: