La Ciudad de México suma 446 mil enfermos y 20 mil 765 personas perdieron la batalla contra el Covid-19, según datos oficiales, pero la realidad parece superar las cifras.

Los capitalinos sienten que viven una “pesadilla” o una película de ciencia ficción; sus redes sociales diariamente anuncian la muerte de una o más personas, y el número de contagiados es cada vez mayor y más cercano.

La jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, declaró semáforo rojo en la ciudad desde el 18 de diciembre debido al aumento exponencial de contagios y a que la ocupación hospitalaria llegó a 80 por ciento.

Hasta el 24 de enero de 2021, la ocupación hospitalaria había aumentado a 88%, y en varias zonas de la ciudad la gente sigue sin utilizar cubrebocas y muchos de los negocios que no tendrían permitido dar servicio siguen abiertos.

La falta de apoyos económicos para que subsistan las familias que dependen de giros no considerados de primera necesidad y una falta de conciencia social hacen complicada la lucha contra la pandemia.

En un recorrido hecho por El Big Data se pudo constatar como en el sur-oriente de la ciudad el semáforo epidemiológico parece no existir; mueblerías, papelerías, ópticas, locales de refacciones, venta de pisos, cementos, puestos ambulantes, tianguis y demás comercios siguen operando.

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La gente camina por las calles en grupos, acuden a comparar, van con niños, adultos mayores o bebés.

Muchos siguen sin usar cubrebocas o lo utilizan de forma equivocada (en el cuello, sin taparse la nariz).

Otros se lo quitan por momentos para degustar alguna prueba que les dan en los puestos del tianguis de San Lorenzo Tezonco, Iztapalapa, por ejemplo, sin importarles que a unos metros está uno de los panteones más grandes de la alcaldía y donde diariamente hay grupos de personas que llegan a enterrar a sus familiares víctimas de Covid-19.

En el transporte público se puede ver a gente tomando todas las medidas que puede para no contagiarse, pero la falta de unidades y una relajación por parte de los choferes aumentan su riesgo; algunos de los conductores siguen sin usar cubrebocas o gel antibacterial.

Iztapalapa por sí sola suma más de 67 mil casos confirmados de Covid-19.

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Siguiendo nuestro camino, llegamos a dos alcaldías donde la idiosincrasia de algunos habitantes los hace sentir “protegidos”, nos referimos a Tláhuac y Milpa Alta.

Piensan que al vivir lejos del centro de la ciudad el contagio es menos probable, pero olvidan que un gran porcentaje de sus habitantes trabajan en otras alcaldías, por lo que deben utilizar el Metro y demás transportes públicos.

San Antonio Tecómitl, en Milpa Alta, es una de las colonias que durante toda la pandemia se ha mantenido en semáforo rojo y sus habitantes han seguido con sus actividades casi de manera normal.

El saber de enfermos y fallecidos por Covid los ha hecho, poco a poco, comenzar a normalizar el uso de cubrebocas, pero no en todos. Pocos comercios respetan el semáforo o cumplen con medidas sanitarías básicas recomendadas por las autoridades.

Amigos y familias siguen reuniéndose como si el Covid-19 no llegara a Milpa Alta, como si vivir en un pueblo dentro de la ciudad los hiciera inmunes.

El 16 de diciembre, San Antonio Tecómitl sumó 250 casos activos, colocándose como la segunda colonia con más casos activos en la ciudad, el 21 de enero se colocó como primer lugar con 180 casos activos.

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En estas zonas de la CDMX, como muchas otras, no hay autoridad ni mensaje que permee en la población, y tampoco hay una responsabilidad personal y social de los habitantes para ir aplanando la curva de contagios, es como si la empatía no existiera.

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