Ponte patriota con este tour gastronómico

Liliana Rosas
septiembre 15, 2018

Para este mes de septiembre, no hay nada más patriota que celebrar con una de las mayores cualidades de nuestro país: la comida.

Aunque México tiene una extensa oferta gastronómica, en El Big Data hicimos una lista con las especialidades culinarias de algunos estados que debes probar al menos una vez en tu vida.

Morelos

Además de un clima excepcional, Morelos ofrece sabores como la tradicional cecina de Yecapixtla, las tortitas de nopal de Tlalnepantla; así como los frijoles chinos en adobo, los tamales de frijol quebrado de Tlayacapan y los chapulines al ajillo de Tepoztlán.

Este cálido estado también es conocido por sus nieves de sabores, que van desde el clásico mamey, hasta de elote y los pétalos de rosas.

Querétaro

Conocido por su historia colonial, Querétaro guarda joyas culinarias como las famosas enchiladas queretanas, con un estilo basado en el chile guajillo acompañado de zanahoria, papa, queso panela y pollo.

A las orillas de la Peña de Bernal se pueden disfrutar de los famosos nopales en penca, rellenos de tomate, pimiento, cebolla, aguacate, cilantro, carne y salsa al gusto.

Entre sus platillos típicos también podrás encontrar chivito tapeado, gorditas de migajas, lengua mechada y una gran variedad de preparados con xoconostle.

Hidalgo

Popular por su rica barbacoa de carnero cocinada al estilo prehispánico, Hidalgo esconde platillos poco populares con un sabor único.

Tulancingo, Actopan y Pachuca ofrecen deliciosas pruebas de cecina o tasajo, en Real del Monte  y Pachuca son especialistas en pastes, y en toda la región podrás encontrar zacahuil, un delicioso tamal hecho con hoja de plátano y cocinado en leña.

Hacia el centro de la región, dominan los platillos preparados con flor de garambullo, escamoles y, por supuesto, salsa de xoconostle.

Todas estas especialidades culinarias podrás acompañarlas con un rico pulque o curado.

Michoacán

Cuando hablamos de Michoacán pensamos en carnitas, corundas, charales, sopa tarasca y más; sin embargo, entre sus tesoros culinarios también destacan la morisqueta, un arroz cocido con caldo de jitomate y carne de cerdo; el churipo, caldo de chile rojo con carne de res y verduras; el caldo michi, de pescado sazonado con tuna agria; y el pescado blanco de Pátzcuaro, un platillo popular de la región.

Además, entre sus postres destacan las dulces morelianas y, para acompañar, puedes elegir una charanda o un licor de membrillo.

Guadalajara

Tierra del tequila y el mezcal, en Guadalajara es común encontrar las tortas ahogadas, un platillo preparado con un bolillo, relleno de carnitas de cerdo, frijoles y bañado en salsa roja.

El pozole, uno de los platillos mexicanos más tradicionales, tiene un lugar muy especial en las cocinas de Jalisco, donde adopta un característico color rojo, al igual que la birria, la carne en su jugo, servida con frijoles, trocitos de carne y tocino, sazonada con cebolla, cilantro, sal y limón.

Y si no has probado las jericayas, éste es el sitio indicado para hacerlo, dicho postre se prepara a base de leche, huevos, azúcar y canela, y es horneada hasta que su cubierta exterior se quema.

Guerrero

La gastronomía guerrerense es una de las más populares del país, y no es para menos; entre sus platillos más destacados se encuentra el pozole estilo guerrerense, el cual puede venir en tres presentaciones: verde, blanco o rojo, y su preparación depende de la región, pero para servirlo, las cazuelas de barro no pueden faltar.

El pescado a la talla, popular en zonas como Acapulco o Barra Vieja, posee un sabor tan peculiar, que algunos viajeros se aventuran a la Costa Grande sólo para saborear un rico huachinango condimentado con chile guajillo, tomate y aguacate, el toque secreto consiste en cocinarlo al carbón.

No puedes pasar por Guerrero sin probar platillos con jumil, un insecto también conocido como xomitl, que tiene un sabor ácido y picoso, y se sirve en salsas, tacos y hasta mole.

Oaxaca

Escuchar la palabra Oaxaca evoca de inmediato al color y, por supuesto, al sabor. Entre sus platillos más populares se encuentran los tradicionales 7 moles (negro, rojo, amarillo, colorado, verde, chichilo y estofado) preparados de forma artesanal, el más complejo es el mole negro, preparado con 34 ingredientes.

Las tlayudas, nombradas Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO junto con los chapulines y los 7 moles, están preparadas con una tortilla de maíz tradicional, servida con salsa de chiles hecha en molcajete, queso oaxaqueño, aguacate, col picada, tasajo y algunas variantes como frijoles, chicharrón, chorizo y cecina.

La cocina oaxaqueña conserva sus secretos ancestrales y además de platos fuertes cuentan con una gran variedad de postres como las nieves de tuna roja, leche quemada y sorbete.

 

 

 

 

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