[VIDEO] «Mis hijos saben en tiempo real cuando estoy en riesgo de muerte»: mamá policía

Jornadas largas, riesgo de muerte y el temor de dejar huérfanos a los hijos, son la constante de las mujeres policía de la CDMX

Un día de mayor de 2017 Beatriz Martínez, una mujer policía de la Ciudad de México recibió la orden de ir a enfrentar a un grupo de personas violentas y armadas en la alcaldía Gustavo A. Madero.

En medio de los estruendosos sonidos producidos por las detonaciones y el silbar de las balas cortando el viento, lo primero que se le vino a la cabeza fueron sus dos hijos, un chico y una chica en edad universitaria, que ella crió como madre soltera. ¿Qué pasa si muero?, ¿qué harán mis hijos si esto ocurre?, fueron las preguntas que parece se le vinieron a la mente al momento de ese riesgoso operativo

En casa su hija e hijo no se la pasaron mejor que ella: por diferentes medios de comunicación en tiempo real, tal vez  Facebook, quizá Twitter, televisión o los tres, los chicos iban siguiendo los pormenores del evento violento que su madre estaba ayudando a contrarrestar arriesgando su propia vida.

foto: José Luis Villa

Llegó a al sitio donde se encontraba el individuo con el arma, juntos con sus compañeros desarmaron al sujeto, una vez más la libró, aunque también los chicos la libraron de quedarse huérfanos.

Beatriz Adriana, quien a pesar de su riesgosa y  pesada labor, no deja de procurarse el cuidado de sus manos, maquillaje de ojos y peinado de su cabello, sabe que en cualquier momento podría morir, porque nunca sabe qué se presentará.  Es por eso que nunca sale de su casa al trabajo sin la bendición de Dios ni la de sus hijos. 

Hace ya más de 30 años que Martínez ingresó a la policía, afortunadamente nunca ha sufrido algún incidente y aunque hoy se encuentra a cargo de la recepción de la radiocomunicación todavía hay muchas ocasiones donde debe salir a la calle a operativos, marchas, o hacer rondines de seguridad en las calles.

foto: José Luis Villa

En un principio Beatríz llegaba a su casa todos los días, poco a poco las cosas se fueron complicando con los horarios, de trabajar tan sólo ocho horas diarias, pasó a hacerlo con turnos de 12 por 12 horas dedicando menos tiempo al hogar, ahora los tiempos son 27 por 27 horas dejando de asistir a su casa cuatro días a la semana.

“Al principio la profesión fue muy entregada posteriormente cuando ya decidí ser madre fue un poco difícil porque tuve que encargar primero a mi pequeño y después a mi hija con mi mamá y casi no los veía.”

Hoy en día su hijo tiene 25 y su hija 24 años de edad. Ambos saben lo difícil que es combinar la profesión de su madre con la educación en casa, y sin embargo él se encuentra terminando la licenciatura en criminalística y ella se graduó de enfermera, ambas profesiones fueron gracias al sueldo de Beatriz como policía. 

foto: José Luis Villa

El padre de los chicos no vive con ellos, pero nunca se ha desatendido de sus responsabilidades, siempre está al pendiente. No obstante el apoyo de su madre y su familia ha sido fundamental para que sus pequeños puedan acudir a la escuela.

“Mi madre los llevó a la escuela, ya cuando crecieron y aprendieron a valerse por sí mismos ellos solos se trasladaban a sus colegios, hoy en día creo que están igual orgullosos de mí como yo de ellos””.

Sus hijos siempre quisieron estar con Beatríz a donde fuera que ella estuviera, aunque no siempre era posible, Beatríz sabe que esta profesión es peligrosa y que el riesgo es latente, por eso ellos han creado un hábito donde se dicen la frase «que Dios te acompañe».

JH con información de José Luis Villa

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