[VIDEO] El mexicano que convierte cubos Rubik en monstruos codiciados

Un artista de la CDMX dedica su vida a modificar cubos Rubik a fin de convertirlos en obras de arte. De paso estas piezas ayudan a entender más cómo funcionan los algoritmos de esta juguete didáctico

 

Camilo es un joven artesano originario de la Ciudad de México que desde hace 3 años modificó con materiales plásticos el cubo Rubik para convertirlo prácticamente en una escultura con base de figuras mexicanas como diablos, alebrijes y otras de tendencia prehispánica. El artista se llama Carni Camilo.

Él asegura que no modificar los cubos no solo se trata de arte sino también ayuda a entender mucho más cómo funciona este legendario juguete de destreza. Mover un ojo, una oreja, la boca, los cuernos o la nariz, solo son algunas de las acciones que sus piezas pueden hacer.

Carni cuenta con 20 diseños distintos y no sólo desea dar a conocer su producto como un cubo sino también tiene la intención de atrapar a jóvenes y grandes en lo que parece ser un juguete interminable.

“Mis diseños están basados en la cultura mexicana, desde los alebrijes hasta la cultura prehispánica y tienen la finalidad de romper con los juguetes inteligentes sean aburridos esté sería un cambio para atraer a las nuevas generaciones a despegarse un poco de las tecnologías” Carni Camilo, artista plástico.

Camilo tarda de tres a cuatro días diseñando cada cubo, por lo que el trabajo debe costearse no sólo por los complicado de modificar sino por los materiales que también se le agregan, desde resina hasta los detalles totalmente a mano, en su tienda virtual Facebook: carni camilo estos cubos tienen un costo que van de los 500 hasta los 3 mil pesos dependiendo el modelo.

El cubo Rubik

Fue inventado por el arquitecto Erno Rubik en 1974 y en ese mismo año fue catalogado como el mejor juguete del año y catalogado en el área de los rompecabezas. Diversos estudios demuestran que el uso constante del cubo rubik ayuda a relajar la mente y a mejorar la memoria, debido a que al principio no es fácil entender los algoritmos que se utilizan para moverlo, pero cuando ya se logra entender la lógica, se convierte en un producto adictivo.

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