Cesáreas, ¿moda o necesidad?

2 diciembre 2017 1:57 pm

En México, los nacimientos por cesáreas incrementan de manera exponencial, principalmente por comodidad tanto del médico y como de la paciente.

Sin embargo, esto ya representa un problema de salud pública al cuadruplicar lo permitido por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

De acuerdo con la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), de 100 partos, 54 son naturales, mientras que 46 se realizan por cesárea.

Esta cifra es mucho mayor a lo estipulado por la OMS, que señala que la tasa ideal de cesáreas que se pueden practicar a nivel mundial es entre 10  y 15 por ciento.

La especialista en ginecobstetricia Jacqueline Rosales Lucio explicó en entrevista para El Big Data que la práctica de las cesáreas efectivamente ha ido en incremento, porque en muchos casos, los médicos obstetras buscan reducir el riesgo de salud en la madre y el recién nacido; además se busca evitar problemas médicos legales.

Los datos del INEGI señalan que, del total de cesáreas practicadas en el país, 23.2% fueron por alguna emergencia y 23.1% programadas.

En el caso de estas últimas, Rosales Lucio detalló que su implementación responde a situaciones médicas absolutas o relativas.

“Absoluta, cuando la placenta viene antes que el bebé. Ahí no podemos dejar que la labor se lleve de esta manera natural, porque la madre podría desangrarse y morir

Relativas, puede ser que haya alguna opción de nacimiento por parto, pero mejoramos el resultado perinatal al hacer una cesárea”, indicó.

Desde su punto de vista, este tipo de operaciones se dan con mayor recurrencia por  la seguridad que da a las pacientes y los médicos

No obstante, las presiones que, en algunas ocasiones, ejercen las pacientes sobre los especialistas, también son situaciones que descontrolan la media determinada por la Organización Mundial de la Salud.

La Norma Oficial Mexicana NOM-007-SSA2-1993 establece que deben existir criterios justificables para la prestación del servicio por cesárea:

“Toda unidad médica con atención obstétrica debe contar con lineamientos para la indicación de cesárea, cuyo índice idealmente se recomienda de 15% en los hospitales de segundo nivel y del 20% en los del tercer nivel, en relación con el total de nacimientos, por lo que las unidades de atención médica deben aproximarse a estos valores.”

Pero la realidad supera el deber ser, principalmente en hospitales privados, pues para los obstetras es más viable programar una cesárea que se ajuste a los horarios de trabajo.

En cambio, a nivel público es común que se deje evolucionar la labor de parto natural; ésta puede durar, según los progresos de la paciente y de las complicaciones que se puedan presentar, hasta 18 o 24 horas, lo que implica una mayor dedicación de horas por parte del personal médico.

A pesar de que en los centros de salud pública se busca reducir significativamente los índices de cesáreas, la problemática se convierte en un severo reto, porque, a pesar de ser una cirugía de alto riesgo, las pacientes “no quieren atravesar por el dolor de trabajo de parto o muchas veces ya tienen mucha ansiedad o angustia de que el bebé esté bien, a pesar de que los médicos den esa tranquilidad, ellas mismas la solicitan”, agregó la doctora Rosales.

Karen Luna, especialista e integrante del Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE), añadió que esta situación incrementa porque actualmente los hospitales funcionan bajo la práctica de la maximización de la sanidad, es decir, que la salud se ve como mercancía.

Un caso inverso

Luz Velázquez padece pielonefritis crónica desde los 18 años, un problema de salud que compromete al riñón. A los 25 años resultó embarazada, a pesar de que lo tenía prohibido debido a que corría riesgo.

Su doctora particular fue quien la ayudó a llevar el proceso de embarazo en buenas condiciones con cuarenta y un semanas.

Debido a su padecimiento, era necesario practicarle una cesárea con el objetivo de que su riñón no se viera afectado. Sin embargo su proceso de gestación no se “veía como un embarazo de alto riesgo, porque no tenía en ese momento, cálculos renales o piedras en el riñón”. Por ello, su embarazo sólo se categorizó como “urgente” y al momento de dar inicio a la labor de parto se le asignaron dos médicos, quienes la ayudarían en la labor de parto natural o, en caso de complicaciones, harían la cesárea.

Velázquez agregó que durante este proceso sufrió mucho, incluso “estuve a punto de desvanecer en varias ocasiones, pero sólo me veían y nada hacían”.

Karen Luna, especialista e integrante del Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE), señaló que esta situación es considerada como violencia obstétrica porque no se atiende a la persona que está en riesgo.

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