¿Por qué un joven se vuelve violento?

19 enero 2017 11:30 am

Tras los hechos ocurridos la mañana de ayer en Monterrey, Nuevo León, donde un menor de 15 años disparó contra sus compañeros en el salón de clases, la psicóloga Mayra Lúcia Segovia explica que las causas para desatar la violencia en un joven son numerosas, pero los estudios sobre el tema, han centrado su atención en el tipo de familia de procedencia.

Así, encontramos que los aspectos familiares que más promueven la violencia adolescente son:

  • Ausencia parental (abandono del padre o de la madre, total o parcialmente).
  • Familia desestructurada.
  • Estilos educativos autoritarios en el que el adolescente no puede negociar las normas (o demasiado permisivo en el que hay ausencia total de normas).

Otros aspectos que potencian la manifestación de conductas agresivas son:

  • Consumo de sustancias. El alcohol y drogas ilegales suelen provocar que se produzcan conductas violentas, como enfrentamientos, peleas y agresiones.
  • Falta de atención individualizada en los colegios. A veces sucede que los profesores no alertan sobre comportamientos inaceptables que se producen dentro del colegio, por lo que no puede llevarse a cabo una intervención específica.
  • Deseos de aceptación del grupo de iguales. El reconocimiento social aporta ciertas ventajas en el adolescente, como sentimiento de pertenencia a un grupo, aumento de su autoestima e incremento de su satisfacción vital. Por todo ello, muchos jóvenes no tienen reparos en llevar a cabo conductas violentas hacia los más débiles, con el fin de buscar la aprobación de su grupo de iguales.

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Depresión

En e l tiroteo en el colegio Americano del Noreste de Monterrey cuatro personas resultaron heridos, tres de gravedad, y el agresor perdió la vida; de acuerdo con las autoridades, el menor padecía de depresión.

La doctora Lúcia Segovia explica que las personas deprimidas muestran niveles muy altos de cortisol (una hormona) y de varios agentes químicos que actúan en el cerebro, como los neurotransmisores serotonina, dopamina y noradrenalina.

Los síntomas persisten durante semanas o meses y son lo suficientemente fuertes como para interferir con su trabajo, vida social y la vida familiar.

Los síntomas psicológicos incluyen:

  • Bajo estado de ánimo o tristeza continua
  • Sentirse desesperado e impotente
  • Baja autoestima
  • Sentir ganas de llorar
  • Sensación de sentimiento de culpa
  • Sentirse irritable e intolerante con los demás
  • No tener la motivación o interés en las cosas
  • Dificultad para tomar decisiones
  • No conseguir ningún disfrute de la vida
  • Sentirse ansioso o preocupado
  • Tener pensamientos suicidas o pensamientos de hacerse daño

Los síntomas físicos incluyen:

  • Moverse o hablar más lentamente de lo habitual
  • Cambios en el apetito o el peso (por lo general disminuye, pero a veces aumenta)
  • Estreñimiento
  • Dolores inexplicables
  • Falta de energía
  • Falta de interés en el sexo (pérdida de la libido)
  • Cambios en su ciclo menstrual
  • Trastornos del sueño (por ejemplo, resulta difícil conciliar el sueño por la noche o despertarse muy temprano en la mañana)

Los síntomas sociales incluyen:

  • No hacer bien su trabajo
  • Participar en un menor número de actividades sociales y evitar el contacto con los amigos
  • Descuidar sus aficiones e intereses
  • Tener dificultades en su hogar y la vida familiar

Existen varios tipos de depresión que requieren un abordaje diferente:

  • La depresión mayor se manifiesta por una combinación de síntomas que interfieren en la capacidad de las personas para trabajar, estudiar, dormir, comer y disfrutar de actividades que, en circunstancias normales, deberían resultar placenteras. La depresión suele ocurrir una vez, pero es una enfermedad que suele provocar recaídas a lo largo de la vida.
  • La distimia es un tipo de depresión menos grave. Los síntomas se mantienen a largo plazo, pero no evitan la actividad de las personas. También puede ser recurrente, es decir, aparecer más de una vez en la vida.
  • El desorden bipolar es el tercer tipo. También se denomina enfermedad maniaco-depresiva. La prevalencia de esta patología no es tan alta como las dos anteriores. Se caracteriza por cambios de humor. Estados de ánimo muy altos se ven sucedidos por otros muy bajos. Estos cambios son bruscos a veces, pero lo más frecuente es que sean graduales. En el ciclo de depresión, las personas tienen alguno o todos los síntomas de un problema depresivo.
    En el ciclo maniaco, pueden sentirse hiperactivos, excesivamente locuaz y con demasiada energía. A veces la manía afecta al pensamiento, el juicio y el comportamiento social del individuo. Si la manía se deja sin tratar puede llevar a un estado psicótico.

Tramiento

Lúcia Segovia explica que el tratamiento contra la depresión es de dos tipos: farmacológico  y  psicoterapia. Dependiendo del problema puede ser necesario uno u otro, o una combinación de los dos.

“La depresión no tratada aumenta la probabilidad de conductas de riesgo como las drogas y la adicción del alcohol. También puede arruinar relaciones, problemas en el trabajo, todo esto hace que sea difícil de superar enfermedades graves”, indica.

Sin el tratamiento adecuado la depresión puede durar semanas, meses o años.

 

La doctora recomienda que si lo papás identifican que su hijo padece esta conducta pida ayuda medica a un psiquiatra o un psicólogo y seguir estos consejos:

  • Demuestrale afecto y comprensión
  • Comunícate con él
  • Hazlo sentir en confianza contigo
  • Practiquen juntos ejercicios y realicen actividades
  • Esté al pendiente de él
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