Los trastornos alimenticios afectan a niños de entre 10 y 14 años

Foto: Agrusam

Los niños y adolescentes no están exentos de padecer problemas como bulimia o anorexia, por lo que es importante identificarlos a tiempo.

Los trastornos alimenticios no respetan género ni edad. Generalmente aparecen entre los 16 y 20 años; sin embargo, dichos males también atacan a los niños.

Incluso algunos especialistas señalan que al no ser totalmente responsables de su alimentación son más susceptibles a sufrir trastornos alimenticios como obesidad, bulimia o anorexia.

Según información proporcionada por el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) entre 2012 y 2016 el sobrepeso y la obesidad en México crecieron 10%. Y somos el primer lugar en obesidad infantil, según el ranking de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Además, de los dos mil 602 casos diagnosticados de anorexia y bulimia, entre 2014 y 2016, en pacientes menores de edad, mil 296 eran niños de entre 10 y 14 años.

mexico, obesidad, uam, unam, oms, el big data, big data

Foto: UNAM

Males modernos

Datos de la Secretaría de Salud señalan que en la Ciudad de México, Chihuahua, Yucatán, Tlaxcala, y Guerrero seis de cada 10 mexicanos que poseen un trastorno alimenticio son adolescentes.

Los problemas más comunes son el sobrepeso, la obesidad, anorexia y la bulimia, los cuales tienen varias causas, sobre todo, factores psicológicos y un cambio general de hábitos.

Por ejemplo, la obesidad se desarrolló en mayor medida después del cambio dietético mundial, en el que se privilegia la ingesta de alimentos hipercalóricos llenos de grasa, azúcar y sal.

A eso se suma el cambio de actividades, como el uso de tabletas, videojuegos y celulares, lo que ha vuelto sedentarios a los menores de edad, contribuyendo al aumento de peso.

La profesora Rosa Romero indica que aunque insiste a los padres para que envíen lunches nutritivos, pocas veces consigue que le hagan caso.

“Les mandan a los niños papas, galletas azucaradas, sándwiches con pan blanco, jugos tremendamente azucarados, dulces”, relata.

El acceso a las redes sociales crea en los menores inseguridades, ya que se comparan con otros o son víctimas de bullying, lo que desata trastornos como la anorexia o bulimia.

En la anorexia el paciente evita ingerir alimentos para mantenerse delgado, mientras que en la bulimia se evita el aumento de peso vomitando la comida.

El papel de los padres

Karla fue víctima de anorexia, con periodos de bulimia, desde los 12 hasta los 15 años de edad, sin que nadie de su familia lo advirtiera.

La joven, de ahora 31 años de edad, comenzó a sufrir bullying a los 9 años debido a su peso, que era apenas un poco elevado para su edad. No contó con ayuda psicológica debido a que su madre jamás creyó que tuviera un problema alimenticio.

Vanessa Nahoul Serio, presidenta del Instituto de Investigación en Psicología Clínica y Social, menciona que el apego emocional es una causa para padecer estos problemas alimenticios.

“En general hay una dificultad en la relación de apego con la madre, eso genera una actitud emocional devoradora, lo que no ayuda a modular y no hay una sensación de saciedad. En consecuencia, no se sienten satisfechos con el cariño ni la aceptación que reciben de los demás”, explica Nahoul.

La madre de Karla consideró que la actitud de su hija era normal, algo propio de la adolescencia, además de que era algo nuevo, de lo que había poca información.

“Ella pensaba que estaba loca, que era normal por la adolescencia”, menciona Karla.

La doctora Nahoul comenta que en general los niños son muy dependientes en lo emocional, pero tratan de negarlo; lo mismo ocurre con la comida.

Karla recuerda que además del acoso escolar, otro factor que influyó en su trastorno alimenticio fue ver que sus amigas eran demasiado delgadas y que el niño que le gustaba le dijera que tendría una relación con ella si bajaba de peso.

La especialista dice que una vivencia traumática como una pérdida familiar, un desastre natural o bien la pérdida de una persona significativa puede detonar estos trastornos.

Las consecuencias para un niño son varias y van desde problemas de salud, físicos, mentales y escolares.

Estas enfermedades retrasan el crecimiento, pueden derivar en padecimientos como diabetes, alteraciones de la presión arterial y otros relacionados con el metabolismo.

Nahoul explica que “psicológicamente son personas con la imagen corporal deformada, los obesos pueden verse más delgados de lo que en realidad son y los anoréxicos verse más gruesos de lo que en realidad están. Su autoimagen no corresponde a la imagen real, así que también van a presentar baja autoestima y sensación de rechazo”.

A pesar de que estos niños pueden ser amables, alegres y sociables, en el fondo no se conectan afectivamente en forma normal con los demás, provocando dificultades en las relaciones interpersonales. Los aíslan o ellos mismos se aíslan.

“Pueden ser blanco de burlas o de cualquier otro tipo de abuso físico o emocional. Tienen dificultades para conseguir ropa de su talla, lo cual los hace sentirse inadecuados y que no pertenecen a su grupo de edad”, dice la psicóloga.

Foto: Tomada de Internet

Sentirse mal no es para siempre

Karla comenzó a superar la anorexia gracias a su fuerza de voluntad y al apoyo de un ex novio que tuvo cuando contaba con 15 años de edad.

“Hablaba mucho conmigo, hizo que mi autoestima creciera y que me quisiera como era, eso me ayudó a irlo superando poco a poco”, relata.

Vanessa Nahoul ofrece como primer paso para ayudar a un infante que se encuentra en esta situación acompañarlo a la hora de la comida y enseñarlo qué se debe comer y qué no, y a respetar la sensación de saciedad.

“No es suficiente decirles ‘ya no comas’, sino acompañarlos físicamente, estar presentes a la hora de comer con una actitud de afecto, señalándoles que han comido suficiente y que ya no tienen hambre.”

En cuanto a los niños con anorexia preguntarles siempre con afecto por qué no han comido y si tienen hambre. Siempre hay que ayudarles a elegir comidas saludables que les agraden.

“La imagen distorsionada se corrige en psicoterapia individual y sobre todo familiar o de grupo”, menciona Nahoul.

Karla menciona que su lucha sigue a pesar de que han pasado 16 años de que comenzó su proceso de sanación.

“A veces llego a tener estragos, por ejemplo no ceno, hubo periodos en los que comía una vez al día”, platica.

“De un año para acá me he terapeado mucho y me dije que si iba a estar con alguien que me quisiera como estoy”.

La joven menciona que trata de hablar con sus conocidas con hijas adolescentes para contarles lo que vivió y pedirles que estén al pendiente de ellas, que las apoyen y busquen ayuda.

TE INTERESA