La depresión navideña ronda a los mexicanos

Una suma de factores hace de esta época un caldo de cultivo para este tipo depresión, y aunque es temporal debe atenderse.

Diciembre se caracteriza por una serie de fiestas en las que las personas se reúnen con amigos y familia; es un tiempo de unión.

Pero ese ambiente también genera nostalgia en muchas personas, lo que puede derivar en casos de depresión.

La Depresión Navideña o el Trastorno Afectivo Estacional  no es algo que se pueda tomar a la ligera, aunque si bien es un problema transitorio, en algunas ocasiones se queda con la persona y se desarrolla un cuadro severo que podría llevar a la persona al suicidio.

Y en un país en el que, según datos de la Secretaría de Salud, la depresión ataca a 3.3% de la población y cuyo diagnóstico puede tardar hasta 15 años, atender los signos de alarma se hace prioritario para identificar y ayudar a quien la padece.

¿Qué es la depresión navideña o invernal?

Fatiga, problemas para concentrarse, aislamiento o problemas para dormir son algunos de los síntomas que acompañan a este tipo de depresión estacional que se presenta en los meses de otoño e invierno, es decir, entre noviembre y  diciembre, y se puede extender hasta el mes de marzo.

El Trastorno Afectivo Estacional es el nombre con el que el psicólogo Norman E. Rosenthal, jefe de Psiquiatría Ambiental del Instituto Nacional de la Salud Mental de Estados Unidos, distinguió a esta enfermedad de la psique de otras similares.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma que los trastornos depresivos en general prevalecen en aproximadamente 20% de la población mundial y dentro de éstos se encuentran las depresiones estacionales.

Según la Secretaría de Salud Pública (Ssa), la estacional se presenta mayoritariamente en personas que viven en países donde la luz solar disminuye considerablemente en los meses de otoño e invierno.

Al respecto, la psicóloga Paola Granados comentó a El Big Data que si bien la luz solar es un factor importante para que se desarrolle esta enfermedad en un paciente, en países como México, donde la luz solar disminuye poco, no es la causa más relevante

“Lo que influye es la época en sí y las costumbres que se desarrollan alrededor de ésta; al llegar al fin de año se hace un balance de lo que logramos o no, y darse cuenta que no se llegó a los objetivos es una de las primeras causas de frustración en una persona”, explicó.

La psicóloga también recalca que la excesiva mercadotecnia a la que los individuos estamos expuestos durante esta época influye en el desarrollo de Depresión Navideña, pues nos venden valores como la unión familiar, con amistades, lazos que en ocasiones no tenemos o están rotos, y la demostración de cariño a través de la compra de costosos regalos.

“Los problemas financieros que se generan alrededor de la compra de presentes, como los endeudamientos, hacen que  la Depresión Navideña se alargue por varios meses hasta que deja de ser estacional”, agregó Granados.

Un estudio de 2010 realizado por el Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente afirma que en México 10% de la población padece depresión en un periodo de 12 meses.

“Si este tipo de depresión sigue más allá de la segunda quincena de enero lo mejor es tomar tratamiento, pues el trastorno podría haberse agravado por la época navideña y entonces no sería depresión estacional y como toda enfermedad de este tipo podría tener consecuencias fatales”, recomienda Granados.

De acuerdo a la Encuesta Nacional de Epidemiología Psiquiátrica (ENEP), en México 28.5% de la población presenta en su vida algún trastorno psiquiátrico, siendo el más recurrente la depresión.

Al otro año ya no llego

Juana Gutiérrez, una adulta mayor de 77 años de edad, sufre de Depresión Navideña desde hace varios años, y María Antonieta Silva, quien en febrero próximo cumplirá 82 años, la padece de forma clínica.

Aunque ellas no lo noten, sus hijos y nietos detectan varios de los síntomas desde hace varias épocas navideñas; los indicios son más acentuados conforme ambas señoras se tornan mayores.

En el caso de Juana Gutiérrez, sus hijos y nietos cuentan que en la temporada invernal ella se enferma mucho, está más seria y callada que de costumbre, recuerda a sus familiares muertos y recalca que está ‘viejita’, además de repetir constantemente “a ver si llego a la próxima navidad”.

Por otro lado, María Antonieta Silva, quien a pesar de su fortaleza física es presa constante de enfermedades del corazón o la osteoartritis que la aqueja desde hace tres años, también siente que ‘no llega al próximo año’.

Sus hijas, así como sus nietos, dan testimonio de las frases que María Antonieta recita cada año, puntualmente desde que comienza la temporada invernal tales como “seguro ésta es la última navidad en la que estoy”, “el año que viene que yo falte igual júntense”, “por favor acuérdense de mí cuando ya no esté, porque con estas enfermedades al otro año ya no llego”.

Ambas pertenecen al grupo de edad más vulnerable a sufrir esta enfermedad: los adultos mayores. Los ancianos en mayor riesgo de padecerla son quienes viven solos, en situación de dependencia, abandono o con marcadas limitaciones funcionales.

La psicóloga Paola Granados comenta que a partir de los 60 años se presenta el mayor número de incidencia de esta enfermedad, el segundo grupo más afectado por este padecimiento son los jóvenes de entre 17 y 35 años de edad.

“En cuanto a los jóvenes los factores que les provocan Depresión Navideña son diferentes, en el caso de los que trabajan tiene que ver con factores económicos, querer abarcar más de lo que pueden, ponerse en competencia constante con otros familiares o amigos de edades similares, además de la falta de cumplimiento de propósitos como bajar de peso, ahorrar”, dice Granados.

Nada mejor que el calor

Aunque es un trastorno que sólo se sufre durante un periodo relativamente corto, sus consecuencias en caso de no tratarse pueden ser fatales y llevar al paciente que lidia con esta enfermedad a desarrollar depresión crónica e incluso llegar al suicidio.

En México, el suicidio derivado de trastornos como la depresión se incrementó 300% en las últimas tres décadas.

Según estudios de la Facultad de Psicología de la UNAM la tasa de suicidios aumenta 40% durante la época navideña, un dato que las estadísticas del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) corroboran.

Desde que comienza el otoño, en octubre, las tasas de suicidios se disparan según el informe de suicidios del Instituto.

En la Ciudad de México el promedio es de 5.1 a 8.2 personas por mes, pero en octubre el índice se eleva a 17.6 para comenzar a bajar en enero, con una frecuencia de 5.9.

Granados recomienda acercarse a un especialista para tratar la Depresión Navideña, además de llevar a cabo acciones individuales que ayudan en el tratamiento de esta enfermedad.

Entre ellas se encuentran tomar baños de sol diarios, de 15 minutos, mantener las cortinas abiertas durante el día para que entre la luz natural, realizar caminatas en el exterior, en caso de ser posible, disminuir las siestas que se toman durante el día a un máximo de 20 minutos y reunirse con amigos y familiares por el gusto de hacerlo.

Realizar un presupuesto de gastos navideños, delegar responsabilidades alrededor de la organización de fiestas en otras personas, evitar la comparación con otras personas y envolverse en actividades que ayuden a otros, son actividades auxiliares para el combate a este tipo de depresión.

En caso de que la depresión se agrave y los síntomas se extiendan más allá de la temporada invernal, lo mejor es acudir con un psiquiatra, quien otorgará tratamiento que podría incluir el consumo de fármacos para superar la crisis.

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