[OPINIÓN] El proyecto Vallejo-I un ejemplo de innovación para la CDMX

Es una oportunidad para la capital de reactivar la economía

En la entrega anterior, escribí sobre la importancia de un nuevo modelo económico para la CDMX que tenga como punto de partida el potencial y la diversidad de sus localidades. Propuse la utilización de mecanismos democráticos para su implementación, construyan de abajo hacia arriba el desarrollo sostenido y sostenible de la capital partiendo de su riqueza y diversidad cultural, esto es, que podamos garantizar el crecimiento y desarrollo económicos sin sacrificar la identidad de cada zona.

Esta idea va tomando forma en la realidad y representará, sin lugar a dudas, uno de los legados más importantes de esta administración. Ejemplo claro es la identificación de varias zonas urbanas en la capital que serán intervenidas bajo un esquema clave que es la "regeneración urbana."

Esto nos habla de que no es necesario, como en administraciones anteriores, intervenir de manera artificial las zonas urbanas para detonar el desarrollo económico y urbano sino que se debe partir de sus antecedentes históricos y vocación para regenerar los espacios públicos y privados. Un ejemplo muy claro, y que actualmente está en proceso de intervención es la zona industrial de Vallejo en la alcaldía Azcapotzalco

A mediados del siglo XX, la Zona Industrial Vallejo fue el principal polo de desarrollo industrial del país. Un modelo que permitió el crecimiento de la economía de la zona centro del país de manera planeada y sostenida por más de 50 años. Sin embargo, la transformación del modelo de desarrollo urbano en la década de 1970, el transito de una economía basada en la industria por una anclada a los servicios y los severos problemas de contaminación que causaba la industria pesada, provocó paulatinamente el deterioro de Vallejo.

Para 1991 cerraba una de las empresas más importante de la zona y el principal eslabón de la cadena de producción presente en la zona: la refinería de Azcapotzalco. A partir de ese momento, como si fueran fichas de dominó, las empresas que daban servicios a la refinería cerraron una por una, dejando grandes huecos físicos y económicos. A este fenómeno sobrevivieron algunas empresas logísticas y de producción de alimentos y bebidas, que por la estratégica posición de la zona veían en Vallejo un potencial que aún mantiene. 


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A diferencia de la planeación que le dio origen y consolidó su esplendor, el proceso de desmantelamiento de la zona industrial se dejó en las manos del azar y el mercado. Este abandono institucional ocasionó también un fenómeno nocivo para la Ciudad como fue la pérdida de competitividad, empleos y el deterioro urbano.

Para muchos inversionistas y algunas autoridades, la alternativa era seguir el modelo neoliberal de ciudad con la finalidad de reconvertir la zona mediante la especulación inmobiliaria impulsando el cambio de usos de suelo para la construcción de oficinas corporativas, desarrollos habitacionales y centros comerciales. Renunciando así definitivamente a su vocación industrial con la adopción de usos mixtos, su posición estratégica, el gran valor de su capital humano y favoreciendo procesos de gentrificación.

En contraste con esta visión, la Dra. Claudia Sheinbaum y el alcalde de Azcapotzalco Vidal LLerenas han promovido un programa de regeneración integral a partir del proyecto Vallejo-I. Mediante una alianza estratégica entre distintos niveles de Gobierno y empresas privadas con presencia en la zona, se creó un esquema mixto de participación que permite, a partir de la vocación productiva de Vallejo, promover la inversión y modernizar la presencia industrial en un tránsito hacia modelos de producción limpios, con mayor carga tecnológica y la utilización de energías renovables, esquemas de economía circular y generación de empleos verdes.

Vallejo cuenta con características que la hacen única para la industria: una ubicación privilegiada, la aduana y puerto seco de Pantaco, vías de comunicación, servicios, medios de transporte cercanos, la extensión geográfica necesaria, capital humano y la relación de los habitantes e instituciones educativas con estos esquemas de producción. En resumen, una vocación industrial que sería un error no aprovechar. Por lo que el Gobierno de la CDMX, de la alcaldía e iniciativa privada, han desarrollado una serie de proyectos de los que hablaremos en otra entrega.

Vallejo-I es, de principio a fin, un modelo a seguir puesto que no sólo busca el rescate de la principal área industrial de la CDMX, sino que la fortalecerá al convertirla en zona productiva no contaminante, altamente competitiva, generadora de empleos calificados y de bienes y servicios de calidad para la ciudad. Sin lugar a dudas es de reconocer el liderazgo demostrado por el alcalde Vidal Llerenas y su equipo, la disposición e interés del Gobierno de la Ciudad y la participación de la iniciativa privada. Vallejo-I demuestra que la coordinación, el diálogo y la participación activa de los actores es posible si se comparten visión y objetivos.

 

*Director General del Fondo Económico y Social de la Ciudad de México.

*Secretario Técnico del Consejo Económico Social y Ambiental de la CDMX.