[OPINIÓN] ¡Adiós, Rosy! ¡Bienvenido, Alfonso!

Independientemente de los méritos de Alfonso Suárez del Real, su nombramiento como secretario de Gobierno de la CDMX es por su cercanía con Beatriz Gutiérrez Müller.

Rosy, así es como le llamaban a la secretaria de Gobierno de la Ciudad de México que despachó como tal, hasta que la ´renunciaron´ el sábado pasado. Curiosamente, la sustitución se dio en fin de semana, como si esas lógicas ochenteras priistas de comunicación aún funcionaran.

Lo digo porque quién le presenta propuestas y opera esa área de Gobierno piensa que las redes sociales, el internet y en general la información y los medios de comunicación descansan sábados y domingos. No se han dado cuenta que estamos en el año 2020, y con los nuevos sistemas de tecnología de la información, cualquier día es hábil.

Más allá de esa forma que nos revela mucho sobre la historia de Rosy, nos muestra más aún cómo en estos tiempos el acto de sustitución per se no golpea tanto al gobernante como sucedía en el pasado, y como ahora el desgaste se da en tiempo real, no en los actos solemnes que la política del pasado dictaba (nombramientos, enroques, relevos, etc.).

Por ello, también, la nula trascendencia en la opinión pública sobre la renuncia del Secretario de Comunicaciones y Transportes federal, tema que literalmente la prensa le dio trato como a un cartucho quemado que no afectó en nada a su jefe. Así, seguramente ocurrirá en los próximos días a Ricardo Peralta en la Secretaría de Gobernación y algunos otros funcionarios. Qué conste.


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Volviendo al caso de Rosy, y a pesar del manejo de nombramiento en el gabinete federal, era evidente su obligada renuncia. Porque incluso antes del nombramiento del equipo de Gobierno de la CDMX, ya estaba simulando y mintiendo.

Es más, cuando despachaba como funcionaria del entonces Jefe de Gobierno Miguel Ángel Mancera, creó una historia falsa de operación a favor de Morena desde el programa para adultos mayores. Después, nuevamente simuló tender una red y organización a favor de Claudia Sheinbaum en la campaña de 2018. ¡Morena ganó porque la gente estaba harta del PRD. Punto!

En Morena le creyeron, pensaron que sería el perfil idóneo para la Secretaria de Gobierno. Hoy, se dan cuenta que tales redes no existen con nombre y apellido, ni son de carne y hueso, es decir, con destinatario y favorecido claro. El PRD nunca fue dueño de los beneficiarios de los programas sociales, como Morena tampoco lo será. La gente en la CDMX desde hace mucho tiempo recibe el dinero y vota como piensa.

Una vez designada al frente de la Secretaría de Gobierno, Rosy demostró por sí misma su fragilidad en el cargo, a través de la evidente falta de operación territorial y política, desconocimiento de los políticos, omisión con empresarios y su débil personalidad.


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Lo relevante ahora, fue el nombramiento de Alfonso Suárez del Real, ex diputado local en la VII legislatura, y vicecoordinador del grupo parlamentario de Morena, la verdad el único que mantuvo interlocución con todos los partidos políticos. Pero en realidad ese no fue el motivo por el que llegó al cargo, sino su cercanía con Beatriz Gutiérrez Müller, la no primera dama, quién desde hace años conoce al hoy secretario de Gobierno (esta, es una historia por contar), que al inicio de este Gobierno apoyó para ser nombrado Secretario de Cultura.

Desde ahí, él en reciprocidad puso a sus órdenes la Secretaría para apoyar al grupo de mujeres poderosísimas en este sexenio (del que nadie habla), a reescribir la historia del país, asesorar a la señora en materia de historia y de varias de las ideas (curiosas interpretaciones) que el Presidente de la República menciona día con día en las mañaneras.


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Además, al ser invitado e incorporado a las visitas de los fines de semana a Palacio Nacional por Claudia Sheinbaum , hizo que doña Beatriz sugiriera su nombre. Se buscaba las mismas características de Olga Sánchez Cordero pero en la Ciudad de México: culto, sin ambición de poder, leal, administrador de la silla, no competidor con su jefa, interlocutor, respetuoso y sobre todo permitirle a la Jefa de Gobierno hacer su juego de pies a cabeza.

Ahora, su primer problema será armar un equipo de cero y a partir de ahí renovar absolutamente todos los canales de comunicación, las formas y los objetivos. En resumen, limpiar la casa a Claudia Sheinbaum, pero sobre todo leer e interpretar la situación particular de cada territorio en la Ciudad. Como es claro, Morena no la tiene fácil.

Le deseamos suerte al nuevo Secretario, porque la CDMX y los ciudadanos, vaya que sí necesitan a un buen gobernante.

¡Adiós Rosy! ¡Bienvenido Alfonso!