Pozos de absorción, en lugar de reinyectar el acuífero lo contaminan

1 diciembre 2017 1:00 pm

Los pozos de absorción, ollas de captación o pozos de inyección son obras cuyo objetivo es recargar artificialmente los siete acuíferos del Valle de México; sin embargo, también los contaminan, ya que no se realizan los monitoreos de calidad de agua para que este programa sea exitoso.

En la Ciudad de México hay más de 400 ollas de captación, las cuales se concentran al sur de la ciudad, en especial en la Sierra de Santa Catarina porque los materiales del suelo permiten la recarga. Tan sólo en Iztapalapa existen aproximadamente entre 200.

De acuerdo con el Sistema de Aguas de la Ciudad de México (Sacmex) 12% del agua en la ciudad es mala y el oriente concentra esta condición del líquido, específicamente en la delegación Iztapalapa el agua es turbia e incluso se han registrado lombrices y larvas del agua que sale de los pozos.

Esto se debe a la contaminación que debe tener el acuífero por la filtración de partículas, sustancias y fauna extraña al cuerpo de agua, advierte el maestro Carlos Vargas Cabrera, director del Centro para la Sustentabilidad Incalli Ixcahuicopa de la UAM.

Leer más: Contará Iztapalapa con 15 pozos de absorción de agua

Estas infraestructuras se construyeron para evitar las inundaciones, pero sobresale la falta de mantenimiento y equipo adecuado. El investigador refiere que en la mayoría de estas obras se deja la responsabilidad al suelo como filtrador, pero “el suelo tiene sus límites como filtrante”.

El pozo de absorción a cielo abierto “La Quebradora” es el claro ejemplo de este problema, ya que la falta de cuidado lo ha convertido en un basurero a cielo abierto, incluso se han encontrado animales muertos en el sitio de casi 40 mil metros cuadrados. Este se ubica en la calzada Ermita Iztapalapa y De las Minas.

Ante esto, el Gobierno de la Ciudad de México trabaja en el proyecto Parque Hídrico “La Quebradora” que pretende renovar el pozo y ser capaz de mitigar inundaciones, infiltrar agua al acuífero y captar agua pluvial para abastecimiento de la población. Además provee espacio público.

Carlos Vargas Cabrera considera que en esa delegación se abusó de esta política porque en esta zona del acuífero cada año baja dos metros el nivel del agua, mientras que el promedio de la Ciudad de México es de 1.4 metros.

La política de la recarga artificial del acuífero

La recarga de los acuíferos: Chalco-Amecameca, Zona Metropolitana de la Ciudad de México, Texcoco, Cuautitlán-Pachuca, Apan, Soltepec y Tecocomulco mediante el método natural -filtración de agua a través del suelo boscoso- resulta insuficiente dado las grandes cantidades de agua que se extrae de estos anualmente.

Según la Comisión Nacional del Agua (Conagua), los cuerpos de agua con mayor sobreexplotación son Zona Metropolitana de la Ciudad de México (34 m³/segundo), que registra el mayor aporte de agua potable, le sigue Cuautitlán-Pachuca (15.1 m³/segundo), después Texcoco (5.5m³/segundo) y al final Chalco-Amecameca (2.6m³/segundo).

Ante esto, el Gobierno de la Ciudad de México ha optado por recargar los acuíferos con obras artificiales, pero ha omitido analizar la calidad del subsuelo, flujo y química del agua que se filtrará.

“Siempre hay que estudiar la condición del agua que va a ingresar en los acuíferos porque la dinámica de cualquier cuerpo de agua es cambiante. Constantemente hay que monitorear la calidad del agua, pero este trabajo no se realiza en México”, sugiere Vargas.

“Cuesta dinero, pero los beneficios son muy grandes porque tienes certeza de que estás recargando el acuífero y tienes agua de buena calidad a corto y mediano plazo”, dice.

Los sistemas de filtración

La recarga artificial del acuífero se hace a través de tres medios diferentes: ollas de captación pozos de absorción y pozos de inyección.

Las obras más superficiales para filtrar agua al acuífero son las ollas de captación, las cuales son dispuestas en lugares de alta permeabilidad. Estas ollas colectan el agua pluvial. En estas obras el agua no necesariamente debe ser de excelente calidad, pues el suelo se encarga de procesarla.

Los pozos de absorción canalizan el agua al acuífero de una manera subterránea. Se realizan perforaciones en el subsuelo, la profundidad de éstas dependerá de las características del líquido que se pretende infiltrar. Si el agua será de excelente calidad, la perforación puede llegar hasta el acuífero; pero si es de dudosa condición la excavación no puede ser tan honda.

Cuando hay agua de excelente calidad y la perforación que se hace llega a la capa saturada de agua, es decir, al acuífero, se habla de pozos de inyección.

Sin embargo, el maestro Vargas señala que las ollas de captación y algunos pozos de absorción no están equipados para retener sustancias en solución como grasas, aceites, entre otras.

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