Desaparecen especies endémicas de la CDMX

8 diciembre 2017 3:40 pm

La Ciudad de México es reconocida no sólo por ser una de las urbes más grandes del mundo –por sus ocho millones de habitantes–, sino por tener en su ecosistema una de las faunas más diversas del planeta.

Tanto así, que se calcula que tiene dos mil 254 especies entre helmintos, moluscos, artrópodos, peces, anfibios, reptiles, aves y mamíferos.

Sin embargo, las especies endémicas están desapareciendo poco a poco. De acuerdo con la Secretaría de Medio Ambiente (Sedema), las especies originarias de la capital del país son 14:

El gorrión serrano, zacatuche, conejo de los volcanes, ajolote, acocil de Xochimilco, ratón de los volcanes, la carpa xochimilca, la carpa verde, la carpa de Tláhuac, charal, mexcalpique, la rana del Pedregal, la rana de Tláloc y el alacrán del Pedregal.

De éstos, tres ya se extinguieron: la carpa xochimilca, la carpa verde y la carpa de Tláhuac, mientras que tres más están a un paso de desaparecer: el conejo de los volcanes, el ajolote y acocil de Xochimilco.

Pero en la espiral de extinción, le sigue de cerca el gorrión serrano, charal, mexcalpique y la rana del Pedregal.

Claudia Lewy, directora de Zoológicos y Vida Silvestre de la Sedema, aseguró que la metrópoli está situada en una zona privilegiada: es área neártica con regiones muy ricas; sin embargo, la destrucción de sus ecosistemas va en aumento por el crecimiento de la mancha urbana.

Los especialistas consultados por El Big Data coincidieron en que la introducción de especies invasoras en los hábitats también los tiene en una situación delicada.

Actualmente, los tres ecosistemas más importantes en la CDMX son el de la zona lacustre de Xochimilco, el pedregal de San Ángel y los grandes pastizales de Cuajimalpa.

Estos últimos, de acuerdo con Jürgen Hot, director del Proyecto Bosque de Agua de la asociación de Conservación Internacional, padecen la introducción de árboles impropios del ecosistema que lo afectan.

Ante tales hechos, son muchos los animales endémicos y grandes depredadores que ya no forman parte de la biodiversidad mexicana.

Una mirada a cada caso

De acuerdo con Dionisio Eslava, fundador de Umbral Axochiatl, organización que se dedica a la preservación del ecosistema de Xochimilco y del ajolote, el anfibio ya pasó a la etapa crítica por lo que su extinción y su preservación es incierta.

La directora de Zoológicos y Fauna Silvestre de la Sedema, Claudia Lewy, declaró que es una de las especies endémicas de la capital que está en riesgo debido a la invasión de su hábitat y la urbanización.

El ajolote. Es un animal ancestral y representativo de la cultura prehispánica; era considerado un Dios: Xólotl el hermano de Quetzalcoátl, la máxima deidad de los mexicas.

Dionisio Eslava, fundador de Umbral Axochiatl, consideró que esta especie es una de las que corren mayor peligro y su importancia es prioritaria para el ecosistema lacustre de Xochimilco.

El ajolote se encarga de comer pequeños organismos que son plagas para los canales y así contribuyen a su preservación.

Pero, de acuerdo con el activista y la directora de Zoológicos y Vida Silvestre, Claudia Lewy, tanto la contaminación como la proliferación de especímenes invasores lo pusieron al borde de la extinción, lo que también pone en riesgo a los canales de la demarcación. 

Los peces que casi terminan con el animal son la tilapia y las carpas, ambos se comen sus huevos y larvas debido a que son muy pequeñas y susceptibles.

Para el activista xochimilca, algún Gobierno introdujo este tipo de peces en los canales sin considerar sus implicaciones ambientales.

Claudia Lewy  argumentó que fueron las personas que llegaron a vivir ahí, consecuencia de la urbanización, los que llevaron a los vertebrados para su autosustento.

Para el activista Jürgen Hot el estatus el ajolote se debe  a las políticas de Gobierno ineficientes para hacer frente a la problemática ambiental de la Ciudad.

Para contrarrestar esta situación,  Dionisio Eslava tiene más de 20 años protegiendo el ecosistema, al ajolote y el desarrollo ecológico y sustentable de la zona.

Conejo de los Volcanes. Habita en la zona del volcán Popocatépetl y del Iztaccíhuatl, de acuerdo con lo que declararon Lewy y Hot, es otro de los animales originarios de la capital que está en peligro.

También es conocido como teporingo y entre las causas de su extinción está la caza y la depredación.

Acocil de Xochimilco. La funcionaria de la Sedema también mencionó que el acocil de Xochimilco se encuentra en una situación crítica. Al igual que el ajolote, los daños ambientales a la zona lacustre de la demarcación tienen su futuro pendiendo de un hilo.

Aves rapaces. Dichos animales ya no son vistos en la capital, mencionó Lewy, debido a la urbanización de los ecosistemas. Aún existen algunos con vida, pero están en riesgo de desaparecer.

Acciones asiladas

La asociación Umbral Axochiatl  cría en peceras y cubetas a los anfibios para después liberarlos en zanjas de chinampas, donde están a salvo de sus depredadores a los cuales piensan retirar de manera sistemática.

Junto con otros compañeros, se dieron a la tarea de preservar al anfibio, pero de manera integral y cíclica que incluye la economía de los habitantes.

Se dieron cuenta de que para proteger al ajolote debían hacer que las personas se involucraran y, por ello, decidieron invitarlas para mostrarles que cuidando al ambiente pueden lograr autonomía y vivir con lo que sus tierras les dan.

Ahora, junto con sus vecinos del barrio La Santísima, zona de chinampas de Xochimilco, se dedican a cuidar al ajolote, retomar sus tradiciones y vivir de manera sustentable.

Además, impulsan proyectos como el de Mesa Común, el cual es una plataforma de comercialización de los productos de los habitantes de la delegación a toda la CDMX, a través de jóvenes emprendedores.

Lewy consideró que los programas de reproducción en laboratorios son exitosos; sin embargo, reconoce que las especies invasoras de su ecosistema no le permiten dejar de estar en peligro de extinción.

Por ellos la Sedema lanzó una serie de campañas para crear conciencia e interés de las nuevas generaciones para salvar no sólo al ajolote, sino también a otras especies amenazadas.

Afirmó que los zoológicos tienen un papel trascendental en el cuidado del medio ambiente, pues ahí los niños y la población en general pueden conocer a los animales y hacerse sensibles a la existencia de las especies.

Ahí, ellos pueden estudiar a los animales para conocer más sobre su preservación y cuidado.

A pesar de que la preservación de especies endémicas cuenta con campañas para generar conciencia, la protección de la NOM 059 de la Ley de Vida Silvestre y programas de reproducción en cautiverio (en zoológicos), la sobreexplotación de recursos naturales y la urbanización son el depredador más peligroso para esta fauna en peligro de extinción.

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