Critica Greenpeace medida anunciada para eliminar los popotes del Boing


Luego de que la Cooperativa Pascual anunció la medida de sustituir los popotes por taparroscas en el Boing a fin de colaborar con la preservación del medio ambiente, la organización ambientalista Greenpeace criticó la medida

Miguel Rivas, coordinador de la campaña de Océanos de Greenpeace México, consideró que reemplazar las pajillas con tapas plásticas ‘es cambiar un mal visible por otro que no lo es tanto, pero que al final es más de lo mismo’.

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Expresó que este esfuerzo debe tomarse con cautela ya que puede generar una problemática incluso mayor que la que busca resolver, convirtiéndose en un ejemplo de cómo no reducir el uso de popotes.

Aunque reconoce que Pascual sea la primera marca en manifestar su preocupación por la forma en que entregan sus productos al consumidor final, consideró que la medida anunciada es de forma y no resuelve la problemática de fondo.

‘Una tapa de este tipo puede requerir más plástico para su producción que un popote, además de que complica el reciclaje del envase de jugo al agregarle un paso previo para separar el plástico del cartón’,  explicó.

A pesar de los detractores como Greenpeace, la iniciativa fue más celebrada que criticada en redes sociales debido a las campañas que han dado un carácter social al acopio de tapitas.

A su vez, Gian Carlo Delgado, investigador del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias de Ciencias y Humanidades (CEIICH) de la UNAM, coincidió en que la medida anunciada no representa un impacto positivo para el medio ambiente ni tampoco para la salud de los consumidores.

Greenpeace instó a las empresas a ir más allá de ofrecer ejemplos de cómo no reducir el uso de popotes y encontrar ‘soluciones creativas’ ante la magnitud del problema.

Explicó que en la ingeniería de los productos, el reciclaje debe ser la última opción y antes deben agotar toda posibilidad de reducir lo que sea prescindible en sus empaques y reutilizarlos las veces que sea posible.

En el futuro, al menos como lo ven en Greenpeace, las empresas colocarán estaciones de rellenado, donde los consumidores acudirán con sus propios envases reutilizables para despacharse la bebida de su preferencia.

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