La discriminación laboral de las personas con epilepsia

9 agosto 2018 8:34 pm

Hanzel Campa Rodríguez sabe que 38 segundos son suficientes para cambiarle la vida. Nació con epilepsia y tiene episodios en los que la conciencia se va y las sacudidas a causa de las convulsiones en muchas ocasiones le provocan múltiples heridas.

Pero los problemas de salud no han sido lo único, esta enfermedad trajo consigo un tema de discriminación laboral, pues los empleadores deciden no contratar a quien padece epilepsia, a pesar de no estar clasificada como una discapacidad.

“Tener epilepsia es muy difícil, porque, aunque lo puedes controlar con medicinas, un día sin más ni más pierdes la conciencia, por lo menos en mi caso, y despiertas lleno de heridas y con mucho dolor. Lo peor llega cuando debes salir del nido y hacer tu vida por ti mismo, ya no dependes de los cuidados de tu madre y mucho menos de la economía que antes era estable; encontrar trabajo es de lo más difícil”, mencionó Campa Rodríguez.

De acuerdo con la Secretaría de Salud (SSa) dos millones de mexicanos, como Hanzel, padecen esta enfermedad crónica y al menos 25% están desempleados.

Herlinda Dávila, neuróloga del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), describió que la epilepsia es una alteración cerebral caracterizada por una descarga neuronal anormal, con o sin pérdida de la conciencia.

“Para entender mejor este concepto imagina cuando una computadora se reinicia; es lo mismo, nuestro cerebro se resetea de repente, eso es lo que pasa”, explicó.

Las causas son diversas y se derivan de un daño o lesión en el cerebro, tales como falta de oxigenación al nacimiento, infecciones en etapas iniciales de la vida, golpes fuertes en la cabeza, trastornos de circulación, la presencia de parásitos en el cerebro o tumores.

Hanzel sufre esta enfermedad desde pequeño; doctores, hospitales y estudios han sido una constante en la vida del hombre de ya casi 40 años, pero toda su perspectiva cambió cuando decidió pedir trabajo.

“En las solicitudes hasta el último preguntan si tienes alguna enfermedad crónica y, aunque sí la tengo, decidí omitirla por miedo a que no me dieran el trabajo. Lo conseguí y cinco meses después y de un momento a otro tuve un ataque. El problema es que fue cuando trabajaba limpiando una de las mesas de la planta alta de un bar.

“Sólo recuerdo que había pasado un trapo con aromatizante, después abrí los ojos y el dolor era insoportable. Caí desde el primer piso del lugar, me estrellé contra una mesa de vidrio que adornaba la planta baja.

“A mi alrededor había vidrios estrellados, y un charco muy grande de sangre, me desmayé por el susto y el dolor, cuando desperté mi mamá me platicó que por fortuna no me había lastimado los órganos vitales, pero me tuvieron que quitar el bazo y suturar la cabeza, porque me había descalabrado. Lo peor es que tengo decenas de historias como ésta para contar porque mi enfermedad es impredecible.”

¿Trabajo garantizado?

Hanzel Campa asegura que desde ese día se dio cuenta de que aunque la enfermedad no se considera una discapacidad sí lo imposibilita para conseguir y, sobre todo, mantener un trabajo.

Cabe señalar que aunque la Organización Mundial de la Salud (OMS) no considera a la epilepsia como una discapacidad, sí podría representar un peligro para la persona si la empresa no tiene conocimiento de la enfermedad.

En México 25% de personas con epilepsia se encuentran desempleadas o tienen empleos informales.

Entre los motivos más recurrentes, especifica el estudio La epilepsia y el derecho a trabajar, de la doctora Lilia Núñez Orozco, está que no informan al empleador que tienen epilepsia y cuando presentan una crisis son despedidos de inmediato.

Si al solicitar el empleo informan que padecen epilepsia no son contratados o se les coloca en un puesto inferior al que su capacidad les permitiría desempeñar.

Los que tienen empleo son relegados a puestos de baja responsabilidad y no tienen posibilidades de ascenso o bien son forzados a pensionarse.

La necesidad de obtener un trabajo remunerado hace que muchas personas con epilepsia incurran en riesgos, pues se colocan en empleos donde ponen en peligro su integridad física y la de los demás al intentar desempeñarse en el manejo de vehículos de transporte público, maquinarias de precisión, prensas o cortadoras.

El sociólogo Uriel Hernández puntualizó que es indispensable una campaña educativa para las personas con epilepsia, pues deben valorar los riesgos reales de ciertos empleos y no exponer su vida.

“Si esta labor educativa se realiza desde el periodo de entrenamiento y capacitación de los jóvenes, tendrán una idea clara de lo que pueden desempeñar y lo que no, encaminándolos a prepararse en áreas en las que les será más fácil la obtención del empleo y no incurrirán en riesgos innecesarios”, añadió.

Además, destacó la importancia de una campaña educativa para que los empleadores conozcan qué es la epilepsia y puedan otorgar oportunidades a quienes la padecen sin someterles a discriminación.

“Que no hagan despidos injustificados y promuevan un ambiente laboral favorable, sin burlas ni estigmatización hacia las personas con epilepsia”, puntualizó el especialista.

El dato

-El rendimiento laboral de una persona con epilepsia, al igual que el de cualquier otra, depende sólo de su capacidad y conocimiento.

-El artículo 514 de la ley federal del trabajo contempla la epilepsia incurable como una incapacidad 100% justificable.

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