Condenados a comer en la calle: Historias de 3 chilangos que solo viven de comida callejera

3 agosto 2018 2:20 pm

Los puestos de comida callejera son solo para los estómagos de acero. Aunque hay que reconocer que cada día somos más los que nos sumamos a la lista de los condenados a comer en la calle.

Y no podemos evitarlo si con las jornadas laborales de más de ocho horas y el salario no se puede dar uno el lujo de preparar comida en casa o bien comer en un lugar de aséptico prestigio gastronómico.

De acuerdo con un estudio realizado en el 2016 por Nielsen a personas de 61 países, incluido México, el 40 por ciento de los mexicanos comen al menos una vez a la semana en los comercios callejeros. ¿Pero qué es lo que nos hace hacer esto?, ¿falta de dinero?, ¿ausencia de tiempo?, ¿un rotundo desdén por no prepararnos algo en casa?, ¿una adicción a los sabores fritos, dulces y grasoso que nos ofrecen los comercios informales de la vía pública? Decimos preguntarle a los consumidores y así conocer respuestas de primera mano.

Caso 1: Comer en la calle es como una ruleta rusa

Condenados a comer en la calle

Foto: Dulce Ahumada

Jerónimo Trujillo es un trabajador de una tienda departamental en la delegación Miguel Hidalgo, casi todos los días, antes de entrar a su trabajo, pasa a comer un caldo de gallina. Como todos los clientes él ignora si el plato en el que come estuvo bien lavado, si las cucharas con las que lleva cada porción a su boca están fueron desinfectadas con algún tipo de cloro, si el hombre que agarra cada pieza de pollo y las introduce al consomé se lavó las manos y mucho menos conoce si las verduras y limones con los que se adereza este platillo fueron correctamente depurados de bacterias, simplemente él dice que comer aquí y en cualquier otro comercio ambulante es simplemente un acto de fe.

Reconoce que come caldos de gallina, y casi cualquier cosa en la calle con mucha regularidad. Y hoy, como casi siempre,  no tuvo tiempo de echarse un taco en casa.

Sin embargo comer en la calle para él, como para muchos, es todo menos barato. El caldo de gallina que Jerónimo compró afuera del Metro Tacuba le costo 48 pesos, más 15 pesos del refresco, lo que al final le derivó en un gasto neto de 63 pesos. Tomando en cuenta que el salario mínimo esta en 88. 36 pesos, le quedan 5 pesos con 36 centavos, para el boleto del Metro.

Caso 2: “No hay tiempo”

Condenados a comer en la calle

Foto: Dulce Ahumada

“Sale igual de caro comer en la calle que en una fonda”, dice Jovita García, vendedora de uniformes escolares en el Metro Tacuba. Como muchos habitantes de la CDMX o se pone a realizar alguna actividad para ganar dinero o se pone a hacer comida nutritiva para ella y su familia.

Su jornada empieza a las ocho de la mañana, a esa hora sale de casa para ir a comprar mercancía para su negocio al centro de la ciudad. Una vez que termina de hacer sus compras va a su local  para abrirlo y recibir a sus clientes. Ella no recuerda la última vez que cocinó en casa, mucho menos recuerda la última vez que ella y sus hijos, quienes también la ayudan en el local, comieron en el comedor de su vivienda juntos.

A Jovita me la encontré también en los negocios del Metro Tacuba. Ella y sus hijos estaban comiendo tostadas de tinga, cada uno pidió un par con un costo de 30 pesos, más 15 del agua, lo cual da un total de 45 pesos cada uno.

Caso 3: El que come cuatro tacos por 24 pesos

Condenados a comer en la calle

Foto: Dulce Ahumada

Miguel Ángel es chofer. Su jornada laboral comienza a las ocho de la mañana y termina minutos antes que empiece el siguiente día. Como vemos su mayor problema es no tener tiempo para prepararse algo en casa; ante esto no le queda de otra más que comer en la vía pública o de plano no comer. Sabe que este estilo de vida se lleva gran parte de sus ingresos, así que como muchos encontró una opción: tacos de guisado de seis pesos, asegura que con cuatro queda satisfecho, y que a la semana no invierte más de 40 pesos para hacer una comida al día, “Ya me volví inmune a las bacterias de la calle”, contó.

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¿Tú, cuántas veces a la semana comes en la calle?

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