Transporte público en el Edomex, una trampa mortal

20 julio 2018 3:28 pm

El transporte público en los municipios de la Zona Metropolitana de la Ciudad de México continúa siendo de mala calidad, con unidades viejas, en mal estado e inseguras, a pesar de la promesa de los propios transportistas de mejorar el servicio.

Bajo esa premisa, el 8 de septiembre de 2017 el Gobierno del Estado de México autorizó un aumento de dos pesos a las tarifas mínimas, pasando de ocho a 10 pesos.

Sin embargo, a casi un año de la medida, los cambios en el servicio y las unidades es nulo.

De acuerdo con la Secretaría de Seguridad Ciudadana del Estado de México, las rutas que presentan mayores índices de delitos son las que corren por Gustavo Baz, Periférico Norte, Vía López Portillo, Texcoco, Avenida Central, Adolfo López Mateos, Primero de Mayo, Luis Donaldo Colosio y la Vía Morelos.

Los municipios donde registran más asaltos son Nezahualcóyotl, Tlalnepantla, Atizapán, Naucalpan, Tultitlán, Coacalco, Cuautitlán Izcalli y Ecatepec de Morelos.

Además, en el estudio titulado El Estado de México, Movilidad 2025, llevado a cabo por el Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo (ITDP, por sus siglas en inglés), se especificó que cerca de mil 759 personas fallecieron por accidentes viales durante el traslado a su trabajo.

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En una consulta elaborada por El Big Data los participantes indicaron que las unidades, en su mayoría, son viejas y están sucias, el servicio es caro, los choferes son personas poco preparadas, causan caos vial y no respetan las normas de tránsito.

Sin embargo, la mayor preocupación fue la inseguridad, pues, de acuerdo con los usuarios, en cualquier momento se suben a asaltar, lo que causa un estado mental de sufrimiento y angustia.

“El transporte es caro, con unidades maltratadas y viejas, con choferes con cero actitud de servicio y de responsabilidad, manejando a exceso de velocidad y hasta con mal aspecto (sin bañarse, a medio vestirse)”, expresó Dulce Rovira, quien se traslada de Cuautitlán a la zona del Toreo.

“He dejado de ir a Naucalpan por temor a los asaltos. Una vez iba a subir a un microbús sobre Periférico, pero cuando se paró, bajaron dos tipos con pistola en mano. El susto fue grande y el temor va al alza. Da terror y creo que quienes más padecen son los choferes, a quienes asaltan y golpean, además de que la gente acaba asegurando que ellos están coludidos con los ladrones (seguramente los habrá, pero creo que son los menos). Sé de una ruta en la que los choferes se organizaron para cuidarse y hasta armas traen. Es de terror”, indicó Eva María Torres, quien visitaba con frecuencia a su familia en la zona de Satélite.

“Muy caro. El autobús Santa Clara, que me lleva de Ojo de Agua a Indios Verdes, cuesta 23 pesos y 25 si me bajo en cualquier punto entre Indios y La Raza y los asaltan con mucha frecuencia”,expresó Leticia Urbina.

Otro de los problemas en los que se ven involucradas las unidades del transporte público es la cuestión de la contaminación en sus diversas modalidades.

El estudio del ITDP precisó que el año pasado el sector del transporte público fue responsable de 44% de las emisiones de gases invernadero, mientras que los vehículos particulares emitieron en promedio 32% de los contaminantes.

De igual manera, los microbuses o camionetas que componen el parque vehicular contribuyen a la polución visual y sonora de las zonas en las que establecen sus bases.

Promesas incumplidas

Una de las promesas del otrora gobernador Eruviel Ávila fue mejorar las unidades de transporte, no sólo  en la calidad y eficiencia de los vehículos, sino también en su seguridad, uno de los puntos que más preocupan a los ciudadanos, pues los asaltos han aumentado de forma crítica en años recientes.

Autoridades y concesionarios también acordaron que se instalarían botones de pánico, cámaras de vigilancia y mayor protección, pero esto no ha pasado de un proyecto.

También se acordó la modernización del parque vehicular; sin embargo, las unidades tienen, en promedio, 10 años de antigüedad, además de que no cumplen con los requisitos básicos para su funcionamiento y violan los reglamentos al circular sin placas, usar vidrios polarizados y dar servicio en vías rápidas en las que suben y dejan pasaje, sin importar la vida de los usuarios.

De igual forma, varias rutas han hecho suyas las calles cercanas del Mexipuerto, pues se niegan a pagar las tarifas que les exige la administración del actual gobernador, Alfredo del Mazo, lo que provoca que hagan bases ‘clandestinas’.

Esto provoca molestias entre los vecinos, pues dejan basura, hacen sus necesidades en la vía pública, ocupan espacios de estacionamiento, causan ruido y abusan de los servicios urbanos.

Los usuarios entrevistados por esta casa editorial expresaron que lo más viable para solucionar la problemática es extender las líneas de transportes como el Metro o el Mexibús.

Asimismo llamaron a las autoridades a que hagan cumplir las reglas tanto en los trayectos como en los paraderos, con el fin de que mejore la calidad del servicio, antes de que siga la ruta para empeorar.

Transportan problemas a la CDMX

En la entidad mexiquense el transporte público se divide en cuatro zonas, las cuales a su vez están fraccionadas en 12 delegaciones regionales, de éstas, al menos siete, tienen injerencia en los límites con la capital del país.

Es por ello que los problemas que representa el transporte mexiquense no se quedan en la entidad, sino que los trasladan a la Ciudad de México, volviendo los paraderos verdaderas trampas mortales, en los que bandas del crimen organizado tienen el control.

En la actualidad, aproximadamente un millón 720 mil 145 personas se trasladan del Estado de México a la capital del país y llegan a alguno de los paraderos ubicados, en su mayoría, en las estaciones del Metro.

Sin embargo, las autoridades han detectado que los principales focos rojos se encuentran en los centros ubicados en Pantitlán (líneas 1,5,9 y A), Cuatro Caminos (Línea 2), Chapultepec, Tacubaya y Observatorio (Línea 1), Martín Carrera (Línea 6), El Rosario (Líneas 6 y 7) e Indios Verdes (Línea 3).

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Foto: j.villa

El estudio Desempeño de los Centros de Transferencia Modal indicó que los principales paraderos de la ciudad han colapsado y presentan un pésimo nivel de desempeño, debido a deficiencias en infraestructura y operación.

Todos tienen problemas de ambulantaje, accesibilidad, limpieza, iluminación, servicios públicos, infraestructura de conexión, señales obsoletas, control de siniestros, congestión peatonal y tiempos de transbordo largos.

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