A un año de la caída de ‘El Ojos’ el narcomenudeo en Tláhuac va a la alza

19 julio 2018 6:00 am

La estrategia del Gobierno federal y de la Ciudad de México para erradicar al cártel de Tláhuac y la violencia en esa demarcación no ha dado los resultados que las autoridades prometieron.

A un año de que la Marina y elementos de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) abatieron a su líder, Felipe de Jesús Pérez Luna, El Ojos, el narcomenudeo en la zona sigue al alza.

Así lo consideraron especialistas en seguridad nacional, quienes aseguraron que el crimen organizado se “blindó” durante la administración de Rigoberto Salgado en la delegación Tláhuac, lo que permitió que los grupos de narcomenudistas no sólo se fortalecieran, sino que aumentaran en su territorio.

Según el reporte del Observatorio de la Ciudad de México en Seguridad y Justicia (OCDMX) el narcomenudeo en Tláhuac tuvo el aumento más drástico en toda la ciudad al sumar 46 indagatorias abiertas  en el primer trimestre del año.

De acuerdo con el informe, que considera las indagatorias de la Procuraduría General de Justicia (PGJ), la tasa para este delito fue 22 veces más alta en comparación con el primer trimestre de 2017, cuando El Ojos todavía operaba en Tláhuac, al pasar de 0.57a 12.57 por ciento.

detenciones del cártel de Tláhuac

El incremento no es una resultado del avance en el combate contra el narcomenudeo, consideró Guillermo Garduño, especialista en Seguridad Pública de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa.

Por el contrario, para el especialista, la estadística podría confirmar que las indagatorias de la PGJ no han resultado para mejorar la seguridad en la región suroriente de la capital del país, y que el crimen organizado sigue presente y ganando espacios.

Aunque las carpetas de investigación se abren y la autoridad asegura iniciar procesos ministeriales, la falta de resultados en casos como el de los presuntos vínculos del ex delegado Salgado, hoy diputado local electo, con organizaciones criminales o sobre el narcomenudeo que el cártel de Tláhuac controlaba en el campus de Ciudad Universitaria confirman la falta de resultados.

“Estamos hablando de que no pasó nada con todas las investigaciones y se empoderó a los grupos criminales, lo que se ha buscado es desprender a la familia de El Ojos de este poder porque se ha detenido o abatido a familiares muy cercanos que pudieron estar en la organización, pero en niveles inferiores y hasta ahí.

“Me parece que los narcomenudistas tienen más poder que nunca debido a que hay otros grupos criminales que disputan el territorio y parece que ya todos olvidaron el tema porque Rigoberto Salgado goza de una diputación local y Morena se quedó con el territorio, los grupos criminales se empoderan y se extienden a Iztapalapa, Xochimilco, Milpa Alta y Chalco”, aseguró Garduño.

De acuerdo con el investigador, los datos de la PGJ muestran el fracaso de las políticas de seguridad emprendidas con las autoridades, las cuales han buscado disfrazar con operativos militares y la detención de algunos delincuentes el entorno violento que domina en Tláhuac.

Pelean por dominar la capital

Aunque el Gobierno de la Ciudad de México, encabezado por Miguel Ángel Mancera y ahora por José Ramón Amieva, ha negado reiteradamente la operación de cárteles de la droga en la capital, hechos como la aparición de mantas con mensajes entre grupos delincuenciales y la reciente aparición de cuerpos torturados parecen mostrar lo contrario.

En febrero de este año apareció una narcomanta firmada por el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) en Periférico Sur, entre las calles Río Hondo y Chihuahua, en ella había amenazas contra agentes de la PGJ y la Policía federal.

Este fue el segundo mensaje atribuido a dicho cártel, el primero apareció en noviembre del 2016 y fue dejado a lado de un cuerpo decapitado en Iztapalapa.

En ambos casos, elementos de la Policía federal corroboraron que se trató de células de dicha organización criminal, liderada por Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho.

Los mensajes no desaparecieron. En junio pasado fue encontrado otro más en avenida Insurgentes Norte junto a dos cuerpos descuartizados que fueron arrojados desde un vehículo. El contenido alertaba sobre una riña entre dos bandas criminales de Tepito.

El mensaje de la lona fue dirigido a Jorge Flores Concha, El Tortas, quien fue identificado como el presunto líder del grupo criminal Fuerza Anti-Unión y por estar vinculado con el cártel que comanda El Mencho.

Arraigo criminal

De acuerdo con la Procuraduría capitalina, la Unión de Tepito es una de las bandas más viejas de la ciudad, con origen en la década de 1980, en la colonia Morelos, delegación Cuauhtémoc, en donde se adueñaron del narcomenudeo, la venta de protección a comerciantes y tráfico de electrónicos.

La organización se extendió a Iztapalapa, Gustavo A Madero, Coyoacán, Miguel Hidalgo, Álvaro Obregón y Nezahualcóyotl, en ese entonces era liderada por Pancho Cayagua, quien fue ultimado en octubre del 2017.

Después de 30 años, la banda tuvo su primera división, en 2013, cuando se conformó la Unión Insurgentes, escisión que tomó el control de la Zona Rosa y las colonias Condesa, Roma y Del Valle. Este grupo fue encabezado por Roberto Miranda Ramírez, conocido como El Betito.

El grupo rival es la Fuerza Anti-Unión, quienes disputan el territorio en la Plaza Garibaldi, una de las zonas de mayor atracción turística del Centro de la capital; aunque el territorio es aparentemente controlado por El Tortas, ninguno de los grupos se ha impuesto.

A partir de los “golpes” al cártel de Tláhuac, otro grupo, Los Rodolfos, comenzó a acumular poder en la delegación Xochimilco, y de acuerdo con fuentes de la PGJ hasta la fecha mantiene el control del trasiego de la droga en esa demarcación.

Hechos violentos como el asesinato en febrero pasado de dos presuntos narcomenudistas, en el pasillo verde, dentro de Ciudad Universitaria, entre las facultades de Contabilidad e Ingeniería, por integrantes de un grupo rival han sido muestras que hay grupos criminales que se disputan la capital.

De acuerdo con Arturo Alvarado, doctor en Ciencia Social del Colegio de México, desde 2015, la DEA entregó inteligencia a las autoridades mexicanas sobre la presencia de cárteles que operan a nivel nacional que se instalaron en la Ciudad de México

El especialista en Seguridad Nacional consideró que, aunque el cártel más conocido en la ciudad es el de Tláhuac, en esa misma demarcación operan Los Rodolfos, a los que se deben sumar Los Negros, cuya zona de control está en la delegación Gustavo A Madero y Los Patines, que controlan la zona de la Unidad Habitacional Ejército de Oriente, en Iztapalapa.

“Desde el 2015 la agencia de Estados Unidos había dado una lista a México sobre los cárteles que operan en el territorio nacional, Los Zetas, el Cártel del Golfo, los Caballeros Templarios y el Cártel de los Beltrán Leyva.

“Hay que recordar que muchos de sus líderes fueron arrestados en la ciudad, como Vicente Carrillo Leyva, el hijo de El señor de los cielos, quien fue detenido en Lomas de Chapultepec; también se detuvo a integrantes de los Beltrán Leyva en Coyoacán, así como a Édgar Valdez Villarreal, conocido como La Barbie, se puede pensar que todos ellos supervisaban actividades ilícitas en la ciudad”, relató el especialista.

El Ojos construyó su imperio al oriente de la ciudad de la mano con Óscar Osvaldo García, quien también era conocido como La Mano con ojos o El Compayito, quien era originario de Guasave, Sinaloa, y fue ex militar y policía federal.

Se sabe que su grupo criminal era una célula de avanzada del cártel de los Beltrán Leyva, que pretendía tener el manejo de la zona metropolitana y parte de la ciudad.

Tras la captura de El Compayito, la plaza quedó en manos de El Ojos quien fortaleció al grupo y lo asentó de forma definitiva en Tláhuac.

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