Mujeres trans prosperan entre la discriminación

25 mayo 2018 2:00 pm

La sociedad se divide en hombres y mujeres y cualquier individuo que salga de ese espectro automáticamente es discriminado en todos los aspectos de su vida, empezando por su núcleo familiar, siguiendo en el ámbito escolar y luego el laboral.

Según el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) las mujeres trans, transexuales y transgénero son uno de los sectores de la población más discriminados en México, con altos niveles de desigualdad, lo que las lleva a vivir situaciones extremas y a ser más vulnerables.

Estudios especializados en la materia indican que las mujeres trans tienen una esperanza de vida de 35 a 40 años, ya que son víctimas de asesinatos o enfermedades relacionadas al sexoservicio como VIH y Sida.

En materia laboral el panorama no es mejor, su acceso a educación es bajo y, por ende, aspirar a mejores puestos laborales es imposible.

Esto las ha llevado a encasillarse en cierto tipo de actividades. La Encuesta sobre Homofobia y el Mundo Laboral en México realizada en 2014, indica que las cinco actividades económicas que las mujeres trans realizan con más frecuencia son: Comunicación, Arte y entretenimiento, Mercadotecnia, Estilismo y Atención a clientes.

En tanto, la investigación Discriminación y exclusión laboral de la población travesti, transgénero y transexual de la Ciudad de México, realizada en 2009, arroja que existe una alta tasa de desempleo en la comunidad trans y que, ante este panorama, 54.88% se autoemplea, 25.48% tiene un trabajo asalariado, mientras que 19.06% se encuentra en situación de desempleo.

Esta misma investigación indica que 64.68% de la población trans manifiesta haber sufrido discriminación en el ámbito laboral.

En entrevista con El Big Data, Alfonso García Castillo, coordinador de Atención y Capacitación en el Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación (Copred), indicó que, de 100% de casos que llegan a la dependencia en cuestión por discriminación laboral, 13% de las denuncias son hechas por población de la comunidad LGBTTTIQ (lésbico, gay, bisexual, travesti, transgénero, transexual, intersexo y queer) y que de esta cifra, 6% son casos de personas transgénero, equivalentes a 15 casos anuales.

“Podrían no sonar a muchos, pero cuando se ve el nivel de agresiones, de violencia, los casos son considerables”, indicó.

Señaló que la mayoría de las quejas de la comunidad trans que, la dependencia recibe, respecto a lo laboral, gira en torno a la reticencia de los empleadores a reconocer su identidad de género.

“Las empresas no quieren reconocer la identidad porque dicen: ‘yo contraté a otra persona’. Los empleadores se ponen en el lugar del IMSS, de Hacienda, diciendo ‘no te puedo pagar así porque éste es otro número de seguridad social’ y así comienzan a hacer problemas donde no los hay”, agregó.

El coordinador de Atención y Capacitación relata que en algunas empresas expiden la credencial de trabajo de las personas trans a nombre de su anterior identidad y que aunque a veces se entienda que es por una cuestión legal, durante el trato tampoco respetan la identidad de quien está transicionando.

“No se buscan las opciones, no se hace nada para apoyar a la persona que está en transición”, aseguró.

La mayoría de los casos de discriminación laboral trans provienen del ámbito privado.

Entre la naturaleza de las quejas por discriminación que llegan al Copred figuran con mayor frecuencia las burlas y el hostigamiento de jefes y compañeros a la persona que se encuentra en plena transición o incluso a quienes ya han asumido el género que sí corresponde a su identidad.

José Luis Villa_

La realidad de muchas

Kenya es una mujer trans que gran parte de su vida se desempeñó como sexoservidora, pero actualmente, tras iniciar un movimiento para exigir justicia para su amiga Paola, víctima de un transfeminicidio, comenzó un camino como activista por los derechos de su comunidad.

La historia de Kenya comienza cuando decide escaparse de su casa debido a la muerte de su abuela materna, quien la protegía de los maltratos y golpes de sus hermanos mayores.

“Escapé de mi casa cuando tenía nueve años de edad; mi transición la inicié de un día a otro, hoy me fui y esa misma noche ya estaba vestida de mujer, en el trabajo sexual” relata Kenya.

La activista platicó que cuando se fue de su casa, estaba sentada en la Alameda Central cuando vio llegar a trabajar a una sexoservidora trans y decidió convertirse en una para poder mantenerse.

Narró que su primer cliente la apoyó con dinero y el pago de una semana del hotel donde comenzó a vivir. Ahí conoció a varias mujeres trans que le ayudaron en su proceso, ayudándola con la elección de ropa, maquillaje y peinado.

Sus inicios como sexoservidora fueron en avenida Insurgentes a la altura de la delegación Álvaro Obregón.

Kenya decidió terminar la primaria a pesar de estar fuera de su casa, intentó seguir con la secundaria, pero después de dos meses de combinar trabajo nocturno, vida y escuela no pudo y desistió.

Hace cuatro o cinco años su pareja le pidió dejar el trabajo sexual, por lo que buscó en varios lugares, pero le pedían más estudios o ir vestida de hombre.

“Me decían: ‘Aquí dice niño y tú eres niño para mí’, y aunque les expliques tu condición de género y les pidas que te llamen de otra forma, no lo hacen”, relató.

Alfonso García, de Copred, afirmó que la comunidad trans vive muchas agresiones de distinto tipo, no nada más en el ámbito laboral.

“Agresiones hay muchas, no nada más en lo laboral, hacia chicas trans que se dedican al trabajo sexual. Sólo en 2016 conocimos de dos transfeminicidios, como el caso de Paola”, menciona García.

Kenya no lo duda, la discriminación en el ámbito laboral empuja a muchas chicas trans al trabajo sexual y con ello las expone a peligros tales como la violencia e incluso la muerte.

“Son rechazadas (las mujeres trans) desde el núcleo familiar y desde edades muy tempranas; eso les comienza a cerrar puertas de acceso a opciones educativas y de trabajo, entonces tenemos un número muy amplio de chicas trans que ven como única opción el trabajo sexual”, mencionó.

Tras la visibilidad que adquirió por su defensa del caso de su amiga Paola, Kenya cambió su vida y hoy se encuentra en proceso de constituir una asociación en pro de los derechos humanos de la comunidad trans.

Reconoció que su vida dio un giro total en el que se vio obligada a dejar el sexoservicio por seguridad, debido a las amenazas de muerte y atentados que sufrió por exigir justicia del asesinato de su amiga, el cual aún sigue impune.

Un caso de éxito

Ophelia Pastrana es una mujer transgénero que actualmente se desarrolla como conferencista, youtuber, tuitera, comediante, entre un sinfín de actividades más. La joven, física y economista de profesión, es una influencer.

Antes de su transición, Ophelia, una colombiana residente en nuestro país y naturalizada mexicana,  se desarrollaba como empresaria en el ámbito del Marketing Digital, la agencia que fundó las cuentas mexicanas en redes sociales de importantes marcas nacionales e internacionales.

Narró que personalmente se acercó a sus empleados a explicarles “así van a ser las cosas, si tienen algún problema, pues lo siento” y reconoció que es muy difícil que cuando eres la patrona te discriminen.

Señaló que la estabilidad identitaria le quitó un peso de encima, lo que le permitió escoger mejor con qué clientes trabajar, le ayudó a ser más creativa y a trabajar con más alegría y con una actitud más positiva.

“A veces me entra la duda de si hubiera transicionado antes, a los 14, 15, qué chingón hubiera sido poder desarrollarme con este positivismo que traigo, porque yo antes era una persona más gris”, relató.

Mencionó que el proceso que vivió para que su físico se adaptara a su identidad de género fue un privilegio que le abrió muchas puertas, le desbloqueó sentimientos y la acercó a su familia.

Ophelia fue nombrada en 2017 por la revista Forbes como una de las 100 mexicanas más poderosas, lo que ella considera como “todo un logro” debido que es una mujer trans y además de origen colombiano, también es la segunda persona trans con más seguidores en Twitter a nivel mundial, después de Caitlyn Jenner.

“Estoy haciendo muchas cosas que no hubiera hecho antes, porque ahora tengo estabilidad emocional y tengo un marco de amistades, cariño y cosas que antes no tenía porque se construyeron sobre malas relaciones, tenían malos cimientos, porque así eres cuando tienes la autoestima baja”, dice Pastrana.

Ophelia asegura que la posibilidad de tener éxito como mujer trans en el ámbito laboral, en su caso y en otros cercanos que conoce, no depende de que haya tenido acceso a educación profesional y de grados de especialidad antes de su transición, sino de asumirse como quien eres y el apoyo familiar.

“Estoy un 90% segura de que las complicaciones que la comunidad trans vive, vienen más de llevar una vida sin apoyo familiar que de todo lo demás”, concluye.

García Castillo coincide con Ophelia y explica que aunque no se tiene un estudio, el conocimiento emanado de su experiencia atendiendo este tipo de problemática le ha mostrado que el rechazo hacia las personas trans, que muchas veces comienza en casa, es el detonante para que esta población sea más vulnerable.

“A muchas las corrieron de la casa familiar desde muy jóvenes; no pudieron concluir sus estudios, tuvieron que vivir en la calle, encontrar sus opciones, entonces encontramos un nivel educativo muy bajo”, señaló.

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