Huachicoleros del agua en la CDMX

22 mayo 2018 6:00 am

Una de las secuelas que dejó el sismo del 19 de septiembre del año pasado fue un desabasto de agua que afectó a decenas de colonias en la Ciudad de México.

Con ello, salió a la luz un fenómeno: los huachicoleros del agua, personas que aprovecharon la escasez para hacer negocio mediante la manipulación de la infraestructura del Sistema de Aguas de la Ciudad de México (Sacmex) para vender el líquido a los vecinos.

Su presencia se ha detectado en las delegaciones Iztapalapa, Álvaro Obregón, Benito Juárez, Venustiano Carranza y Tláhuac, donde la ruptura de tuberías generó una crisis por varias semanas, la cual fue aprovechada por los delincuentes, sin que las autoridades tomen cartas en el asunto, pues en algunos casos éstas actúan en complicidad.

Julio Millán, consultor independiente en Infraestructura Hidráulica de Distribución, señaló que la extracción ilegal del agua es similar a la del combustible, la diferencia principal radica en que la primera genera violencia entre los integrantes de una comunidad.

“El fenómeno de los huachicoleros todavía es incipiente, pero el efecto de éste podría ser más delicado que el robo de combustible. La falta de agua puede desencadenar conflictos sociales”, agregó Daniel Salazar, presidente del Consejo Ciudadano de Desarrollo Sustentable en entrevista con El Big Data.

Un problema añejo

Los especialistas indicaron que la venta ilegal de este recurso es una práctica que ya se realizaba en delegaciones como Iztapalapa, pero la escasez provocada por la ruptura de tuberías durante el 19S agudizó la problemática.

La crisis del desabasto llevó al secuestro de pipas en colonias como Del Mar, en la delegación Tláhuac; ocurrieron peleas y los piperos incrementaron los precios de forma injustificada, incluso un garrafón podía llenarse por 100 pesos.

Esta desesperación llevó a los vecinos a buscar agua directamente de las tuberías que fueron expuestas luego del terremoto.

En la delegación Iztapalapa la falta de agua es una carencia con la que los vecinos han aprendido a vivir; coexisten con piperos y los llamados huachicoleros del agua para conseguir algunos litros que les permitan atender sus necesidades.

En esta demarcación cada habitante recibe 9.4 litros por hora, lo que significa que al día se tienen disponibles 235 litros. Sin embargo, la cantidad diaria puede ser menor y reducirse hasta 80 litros por persona al día en las colonias con los problemas de desabasto más agudos, de acuerdo con información proporcionada por el Gobierno delegacional.

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Lo anterior significa que en Iztapalapa existe un déficit de por lo menos 130 litros respecto a la disponibilidad promedio por habitante registrada en otras delegaciones de la Ciudad de México, en las que llegan a disponer de hasta 360 litros por jornada.

Paralelamente al comercio ilegal de agua convive el reparto discrecional del líquido, en el que participan veladamente los Gobiernos delegacionales en turno y algunos representantes vecinales, aseguró Leonardo Vélez, presidente de la asociación civil Espacio Comunal Tamachtiani.

“La forma más fácil para que los piperos hagan negocio es dejar agua en los domicilios que indica la orden, pero guardando un margen para vender en lugares donde no la solicitaron”, detalló Daniel Salazar.

La complicidad

La extracción ilegal de agua, al igual que la de combustible, requiere de la colaboración de personal de las delegaciones, pues acceder a las instalaciones de las válvulas es prácticamente imposible consideró Daniel Salazar, debido a que las zonas de abasto para las pipas están controladas por el Sacmex.

Asimismo, indicó que la manipulación de las válvulas no es difícil para quien haya visto cómo trabaja el personal de Sacmex, ya sea antiguos trabajadores o líderes vecinales que acompañan a las cuadrillas en los trabajos, por lo que, en muchos casos, existe complicidad de las autoridades.

El manejo discrecional del agua también se controla para lucrar políticamente. Leonardo Vélez, presidente de la asociación civil Espacio Comunal Tamachtiani, explicó que Iztapalapa es un ejemplo claro, pues desde hace años el partido o representante político que controla el abastecimiento del agua también controla el territorio electoral; el abastecimiento de agua se condiciona políticamente.

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Al respecto, Julio Millán, consultor hidráulico, señaló que el aprovechamiento de los partidos políticos para exacerbar ánimos en la población podría generar problemas mayores.

A principios de marzo de este año, el Sacmex declaró que la falta de agua en distintas colonias de las delegaciones Álvaro Obregón, Venustiano Carranza, Benito Juárez, Iztapalapa y Azcapotzalco se debió a que personas ajenas a la institución manipularon las válvulas que regulan la presión del agua para abastecimiento.

Miguel Ángel Mancera, entonces jefe de Gobierno, consideró que era un sabotaje político para su administración. Sacmex detectó 50 puntos donde fueron manipuladas: en Venustiano Carranza se localizan 16, en la colonia Peñón de los Baños hay 11; le sigue Iztapalapa con 12; en Azcapotzalco hay 11; en Iztacalco se manipularon 4; en Coyoacán 5 y 2 en Benito Juárez.

De acuerdo con los especialistas consultados, el marco jurídico para sancionar a los huachicoleros del agua, con fines económicos o políticos, es todavía endeble. En el Código Penal no hay un artículo para sancionar estos delitos en el sentido estricto, explicó Salazar.

“Las sanciones están en el Código Fiscal y en la Ley de Aguas de la Ciudad de México, pero sólo son multas”, dijo.

A pesar de ello hay casos en los cuales se ha buscado acabar con el mercado negro de agua; así ocurrió en la delegación Tlalpan, donde se buscaron mecanismos para acabar con los piperos que operan principalmente en las colonias Volcanes, Fuentes Brotantes, San Miguel Topilejo, Santo Tomás y San Miguel Ajusco.

Una de las alternativas fue el pago de subsidios de hasta 50% para las pipas, lo que reduce el impacto económico para los vecinos afectados y asegura que la transacción se realice con servicios controlados por la demarcación.

Asimismo, en 2017 el Gobierno delegacional puso en marcha un programa con la Secretaría de Ciencia y Tecnología y la UNAM para instalar un sistema de seguimiento con GPS y un centro de control de pipas.

La escasez provoca violencia

La principal fuente de abastecimiento de agua en la ciudad es el acuífero, que provee 55% del líquido. No obstante, se desconoce cuánta agua alberga; en una conferencia, Ramón Aguirre, titular del Sistema de Aguas de la Ciudad de México (Sacmex), indicó que el ingeniero Federico Mosser, especialista en agua, le informó que quizá quedan 40 años de agua para la ciudad.

Sacmex también ha dado a conocer que la única fuente de suministro profundo de agua en la CDMX para 2025 no podrá proveer de agua constante y de buena calidad a tres de cada cuatro personas en la ciudad.

Es por ello que los especialistas prevén un conflicto social ante la falta de líquido, lo cual se incrementa con la venta del mismo.

Daniel Salazar señaló que la incapacidad de cubrir la demanda, incluso a través de servicios irregulares, en situaciones más profundas de escasez incrementa las fricciones entre los vecinos.

Al respecto, el presidente de la asociación civil Espacio Comunal Tamachtiani, Leonardo Vélez, detalló que desde 1998 el abasto de agua mediante pipas compradas en la delegación Iztapalapa fue incrementándose ante las demoras de hasta un mes por parte de las autoridades.

“Se va a comercializar más en el mercado negro y si el Gobierno no soluciona el problema del desabasto de agua, así patrullen las pipas y pongan candados a las cajas de válvulas, como hoy lo están haciendo, el conflicto social será inminente”, refirió Salazar.

Después del sismo de septiembre de 2017 en la Ciudad de México, la violencia comenzó a ser un factor clave para la obtención del líquido. En Iztapalapa y Tláhuac, en las semanas que siguieron a la emergencia, el desabasto del líquido alcanzó a 70% de las colonias. Esto incentivó que surgieran nuevas formas de lucrar con el agua.

Los precios se dispararon y se fijaban según la voluntad de quienes detentaban el líquido. En la Unidad Habitacional Ermita Zaragoza, por ejemplo, los piperos llegaron a cobrar el chorro de agua en 50 pesos el minuto.

La inequidad

En la actualidad, 32% de los habitantes de la Ciudad de México no recibe agua suficiente para cubrir sus necesidades básicas, por ello recurren a compra de pipas y agua embotellada.

En 2017, hubo 287 colonias en 10 delegaciones que recibieron el líquido sólo por ciertos días y horas, de acuerdo con la Gaceta Oficial de la Ciudad de México.

La falta de agua por medio de la red hidráulica conlleva otro problema, los altos costos, pues las personas que no tienen el recurso constante en sus hogares invierten entre 50 y 70 pesos por integrante para abastecerse del líquido por otros medios.

Leonardo Vélez, presidente de Espacio Comunal Tamachtiani, explicó que el medidor registra la presión del aire de los tubos vacíos como corriente de agua, por lo que, además, deben pagar por un suministro que no les llega.

En el tema de la inequidad también intervienen las tomas clandestinas de agua. Existen familias que, para evitar los altos costos por el servicio, solicitan una toma alterna o un “diablito” en la toma de la red hidráulica que los abastece, para lo cual reciben el apoyo de los propios trabajadores del Sacmex.

De acuerdo con Ramón Aguirre, titular del Sacmex, existen al menos 60 mil tomas clandestinas en la ciudad, que equivale a 3% de los dos millones de usuarios, mientras que entre 3 y 5% de los usuarios tiene diablitos para pagar menos por el costo real del agua.

Para Daniel Salazar, presidente del Consejo Ciudadano de Desarrollo Sustentable, la cifra puede ser más alta, por lo menos de 600 mil tomas clandestinas, si se calcula que por cada toma regulada existen 20 fuera de la ley.

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