Contaminación por colillas de cigarro, una amenaza ambiental

24 mayo 2018 6:00 am

En México hay cerca de 14.3 millones de fumadores, quienes, además de dañar su salud y la de quienes los rodean, al año tiran 50 mil millones de colillas de cigarro, de acuerdo con estimaciones de la Secretaría de Salud federal.

Esto genera un grave problema de contaminación ambiental; en 2011, una investigación de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) reveló que una sola colilla de cigarro contamina ocho litros de agua.

Asimismo, un estudio de la Cámara de Diputados alertó que tienen una alta concentración de cadmio, un metal pesado que tiene efectos tóxicos en los riñones y en los sistemas óseo y respiratorio, por lo que deberían ser tratados como residuos peligrosos, pues tardan hasta 25 años en degradarse.

No obstante, la falta de educación sobre este tema ha generado una “permisividad social” para tirar estos restos a la vía pública.

En 2003, México firmó el Convenio Marco para el Control de Tabaco (CMCT) de la Organización Mundial de la Salud (OMS), con el cual el país se comprometió a tener un monitoreo sobre las repercusiones del cigarro, quitar publicidad y patrocinio público, advertir a la población sobre los riesgos, aumentar los impuestos al tabaco, crear espacios libres de humo y ofrecer ayuda a los consumidores.

Sin embargo, dicho convenio no considera la parte ambiental de esta problemática, por lo que, hasta el momento, no existe una campaña específica a nivel federal para la atención y tratamiento adecuado.

La nueva ley del Tratamiento de Residuos Orgánicos e Inorgánicos de la Ciudad de México clasifica a las colillas como desechos inorgánicos no reciclables, pero no cuenta con un programa especial para su manejo.

Foto: El Big Data/José Luis Villa

El Big Data trató de contactar a la Secretaría del Medio Ambiente capitalina (Sedema) para conocer más del tema sin que hasta el cierre de esta edición se tuviera respuesta.

En cambio, para los chicles el Gobierno capitalino sí llevó a cabo una limpieza del corredor Madero y se llamó a la ciudadanía a depositarlos en los contenedores.

En ese entonces, las autoridades trataron de hacer conciencia; difundieron que tan sólo un chicle en el piso cuenta con más de 70 mil bacterias dañinas.

La iniciativa privada tampoco ha tomado cartas en el asunto. Esta casa editorial cuestionó a la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) en la CDMX, la cual señaló:

“Al momento no existe un programa como tal, ni a nivel del sector privado ni público, que nosotros sepamos, pero no sería mala idea que se realizara, como ya se hizo con los chicles. La mejor forma de evitar que se tiren colillas, es generando conciencia entre los fumadores sobre la importancia que esto tiene, porque es un asunto de salud pública”.

Cuestión de educación

Para la psicóloga de la UNAM Ana Beatriz Moreno se trata de un tema de cultura en general.

“El problema de tirar basura en la calle es generalizado y hay falta de educación; piensan que es basura degradable.”

Para la experta también existe una falta de información en la ciudadanía respecto al material del que están hechas las colillas: poliuretano de acetato de celulosa e hidrocarburos.

Además, este filtro sirve para acumular ciertas sustancias nocivas del tabaco, como la nicotina o el alquitrán, que con el paso del tiempo se transferirán al suelo o al agua, contaminándolos.

Pero las personas creen que tirar el filtro del cigarro es como “tirar un papel”, tanto fumadores como no fumadores ignoran este hecho.

También desconocen la repercusión que tienen estos desechos que, incluso, se usan para los insecticidas.

Para la doctora en psicología, los Gobiernos prefieren el “dinero rápido” que tomar con más seriedad el asunto, ya que no sólo es la contaminación también es una cuestión de salud pública.

Y es que, de acuerdo con la Secretaría de Hacienda, de enero a noviembre de 2016 se obtuvieron 34 mil 620 millones de pesos por concepto de cigarros, convirtiéndose en la principal recaudación del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) en productos no petroleros, seguidos de la cerveza y bebidas refrescantes, categoría de la que se obtuvieron 29 mil 145 millones de pesos.

Una de las principales razones por las cuales el Gobierno consigue los mayores ingresos con los cigarros es porque el IEPS que se les aplica es mucho más alto en comparación con otros productos; a una cajetilla de cigarros se le cobra 160%, mientras que a las bebidas con contenido alcohólico y cerveza, 26.5% con graduación de hasta 14 grados, de acuerdo con el artículo 2, inciso A de la Ley del IEPS.

Un fumador desde hace más de 10 años y consumidor de seis cigarros diarios, quien se identificó  como Yuyín, afirmó que en ocasiones tira sus filtros en los botes de basura, pero también lo hace en la banqueta.

Al preguntarle si le molestan las personas que tiran basura a la calle dijo que sí; sin embargo, tirar las colillas no le parecía grave, incluso desconocía los daños que hace al ambiente.

“Pues ni modo, qué se le va hacer, hasta que se acaben los humanos”, declaró.

Alina Macías es una joven de 25 años que en su círculo de amigos y familiar tiene a varias personas fumadoras.

Primero mencionó que sí le molesta que la gente tire basura en la calle y que lo mínimo que deben hacer como parte de la sociedad es tener en cuenta las afectaciones.

También recriminó que los fumadores tiren las colillas a la calle sin consideración sobre los daños ambientales.

Aunque consideró que no hace mucha diferencia que las tiren en los botes de basura porque, al final, llegan a la tierra y al agua.

Respecto a sus familiares y conocidos que fuman, Macías les trata de decir que no es buena idea tirarlas en lo botes, mejor les recomienda que las guarden en cajas metálicas y las entierren ante la nula actividad del Gobierno al respecto.

También aceptó que a veces tratar de hablar con los fumadores sobre la contaminación es inútil:

“Tirar las colillas es algo tan natural y aceptado que hasta parece correcto, aunque no lo es.”

Aves, limpiadoras de las colillas de cigarro

A pesar de todos los aspectos negativos del cigarro, las aves de la Ciudad de México, como el gorrión serrano, aprendieron a darle un buen uso a las colillas de cigarro, pues con ellas hacen sus nidos.

La doctora Montserrat Suárez Rodríguez, especialista en Biología de la UNAM, realizó una investigación sobre los nidos de las aves en la capital y descubrió la presencia de colillas de cigarro en ellos.

Al parecer las aves en su medio natural utilizan hojas con químicos para evitar la presencia parásitos artrópodos en sus nidos, pero el equipo de investigación encontró que en los nidos de las aves capitalinas había una relación entre el número de artrópodos y el de filtros de cigarro; los parásitos eran menores.

A pesar de esto, las aves sí tienen repercusiones en su organismo, pero debido que su ciclo de vida es más corto que el de los humanos no son perceptibles y, al parecer, durante el periodo en que los pájaros no hacen nidos tienen el tiempo necesario para recuperarse de esa toxicidad.

No obstante, la doctora Suárez Rodríguez acepta que esta actividad de las aves, que adquirieron a través de su convivencia con los humanos, se debe a las nulas acciones y programas para evitar que se tiren filtros de cigarro en la calle.

Tampoco resta importancia al asunto porque aún tardan muchos años en degradarse y pueden durar años en contaminando el ambiente.

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