Movilidad metropolitana a vuelta de rueda

27 abril 2018 6:00 am

En el último año la venta de autos nuevos en la Ciudad de México cayó 24% respecto a 2016; sin embargo, eso no fue suficiente para descongestionar las vialidades que día a día atraviesan los habitantes de esta metrópoli.

Y es que el problema de tránsito en la ciudad y municipios conurbados es tan profundo, que ya no sólo depende de que menos autos lleguen a las calles.

Con un parque de 6.8 millones de automóviles, la Ciudad de México y zona metropolitana están prácticamente paralizadas. En sus calles la velocidad promedio es de entre 7 y 12 kilómetros por hora, por lo que las personas pasan cerca de 59% de tiempo en el auto.

La empresa Intertraffic reportó que cada persona pasa, en promedio, tres horas y media en sus traslados, lo cual representa 3.3 millones de hora-hombre al día en materia laboral, lo que incide en la calidad de vida de la gente y afecta la productividad.

El problema se hace evidente en prácticamente cada crucero. Según mediciones de la empresa SinTráfico, especializada en la gestión de datos sobre movilidad urbana, en los momentos de mayor congestión, un automovilista puede tardar hasta ocho minutos para cruzar un semáforo, cuando en condiciones normales requeriría tan sólo dos minutos.

El grado de motorización en la zona metropolitana es tal, que incluso cuando la industria automotriz experimenta un proceso en el que sus ventas suman nueve meses de caídas, de acuerdo con estadísticas la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automóviles (AMDA), el menor número de unidades realmente no tiene impactos positivos para la movilidad de la urbe.

“Lo que es un hecho es que hay más congestión y tiene que ver con el crecimiento exponencial del parque vehicular”, apuntó Bernardo Baranda, director para Latinoamérica del Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo (ITDP).

Pero los capitalinos y mexiquenses no están dejando de comprar autos porque estén migrando a sistemas de transporte público u otros medios como la bicicleta, fenómenos que sí mejorarían el flujo vial, sino que sus decisiones se asocian al alza de dólar frente al peso y a que los créditos son más caros, detalló la AMDA.

Este organismo detalló, en su reporte de ventas correspondiente a febrero, que persisten temores en los consumidores por la incertidumbre económica que el país atraviesa; sin embargo, en cuanto la situación nacional mejore, las armadoras esperan que las ventas repunten.

El Instituto de Investigaciones para el Desarrollo con Equidad (Equide) de la Universidad Iberoamericana concluyó, mediante un estudio, que el crecimiento del parque vehicular es insostenible para la movilidad y el medio ambiente en la Zona Metropolitana del Valle de México.

Los datos mostraron que de 2005 a 2013 el número de autos que circulaban en la CDMX y el Edomex creció de 3.5 a 6.8 millones; estos años, con excepción de 2009, coinciden con una tendencia al alza en el número de autos nuevos que se vendieron en todo el país, lo que provocó que actualmente por cada mil habitantes existan 245 vehículos, en una población metropolitana de 21 millones.

Vanessa Pérez-Cirera, coordinador del Área de Medio Ambiente del Equide, calificó este crecimiento de vehículos como algo “alarmante”, pues indicó que esto sólo puede compararse con lo que ocurrió en los últimos 25 años, de 1980 a 2005.

El monstruo de la congestión

La congestión tiene un comportamiento particular, y en la ZMVM su dinámica es multifactorial, incluso contradictoria.

“A pesar de ser una región con la infraestructura vial más amplia, la congestión no ha cedido. El tráfico nos está costando 55% más tiempo a todos los que usamos las vialidades para movernos. Éste es el tamaño del problema”, señaló Eugenio Riveroll, director de SinTráfico.

Explicó que el problema radica en que la cantidad de vehículos y el parque vehicular crecen 1%, pero el impacto que tendrá en el tráfico no necesariamente será equivalente.

Esto tiene que ver con el número de vehículos que ya existen en las calles, indicó Riveroll, por lo que, si entre enero de 2017 y enero de 2018 se dejaron de vender dos mil 669 autos, eso no significa que la congestión se reduzca en el equivalente a esas unidades, pues existen 6.8 millones de vehículos que ya saturan la urbe.

“La curva de incremento se hace más pronunciada, no es lo mismo ponerle 1% a una calle que está al 85% (de saturación), que a una que está al 20%”, agregó Riveroll.

El auto sigue siendo rey

Aunque la oferta de transporte público en la ZMVM desde 2006 sumó seis líneas de Metrobús, una de Metro, tres líneas de Mexibús, 60.7 kilómetros de ciclovías y otros servicios complementarios, el crecimiento de este tipo de infraestructura no ha logrado reducir el número de viajes que todos los días se hacen en automóvil privado.

El problema de un parque vehicular de 6.8 millones radica en el uso que se hace de cada unidad. La Encuesta Origen Destino (EOD) 2017 mostró que los viajes diarios en transporte privado sumaron 7.29 millones, de los que 90% se hicieron en automóvil.

Al comparar los resultados contra la EOD de 2007 resulta que el número de viajes en automóvil privado creció casi en 500 mil trayectos más, pues hace diez años, el dato fue de 6.2 millones de viajes diarios.

Para Bernardo Baranda, director para Latinoamérica del Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo (ITDP), los números tenderán a cambiar de acuerdo con los hábitos de movilidad y de consumo que las nuevas generaciones ya muestran al rechazar la compra de un automóvil propio; no obstante, el proceso será lento debido a la falta de alternativas de transporte público de calidad.

“Vamos mal y tarde. Todavía promueven segundos pisos como logros, tendríamos que estar hablando ya de la revolución digital para saber cómo vamos a optimizar el movimiento de gente (…) no hemos invertido lo suficiente en transporte público y hemos fomentado que cada vez el coche sea más barato”, explicó el especialista en movilidad urbana.

La parálisis

Cada año, las consecuencias de la congestión son más evidentes. En los últimos tres años, los tiempos de traslado se incrementaron entre media hora y 40 minutos, para cada habitante de la ZMVM, de acuerdo con mediciones de la plataforma digital SinTráfico.

Lo anterior significa que a cada habitante de la ZMVM el tiempo de viaje se le ha incrementado 2%, lo que desde una magnitud personal resulta aparentemente irrelevante; cuando los datos se proyectan en términos de ciudad, considerando los municipios conurbados, ese 2% se traduce en afectaciones a la calidad de vida, la productividad y la eficiencia.

Para Eugenio Riveroll el problema no radica en cuántos autos se dejan de vender, sino en qué se hace desde los Gobiernos de la Ciudad de México y del Edomex para mejorar sus redes de transporte público, para evitar que la población realice trayectos diarios de más de dos horas.

“El reto real no es sólo evitar que lleguen más autos, sino realmente cómo hacemos para que los que ya existen no se usen tanto”, enfatizó.

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