Metro compra refacciones, pero no repara trenes varados

26 abril 2018 6:00 am

El Sistema de Transporte Colectivo (STC) compró refacciones con recursos asociados al aumento tarifario de 2013, la cuales fueron usadas para reparar trenes para los que no fueron compradas.

Y es que el recurso derivado del incremento del boleto se destinó a un Fideicomiso, dinero que únicamente debía emplearse en un proyecto de recuperación autorizado, el cual incluía 105 convoyes que permanecían varados y provocaban retraso en el servicio.

Sin embargo, una nueva indagatoria encabezada por la Contraloría Interna del STC encontró irregularidades en los documentos internos con los que el organismo reportó que las piezas que se compraron con recursos del Fideicomiso Maestro del Metro sí se utilizaron en los trenes designados en le proyecto.

De acuerdo con la Auditoría 11J, de la que El Big Data tiene copia, no existe evidencia del montaje de llantas que debieron ser instaladas en vagones que carecían de estas refacciones, así como de 16 mil punteras de bronce tipo cobra.

El STC gastó 125 millones 188 mi 285 pesos para comprar cinco mil 336 llantas portadoras y mil 583 ruedas guía, las cuales fueron instaladas en 214 trenes que no formaban parte del listado original de los 105 trenes que el Metro se comprometió a reparar luego de aumentar la tarifa de tres a cinco pesos en diciembre de 2013.

Estos recursos fueron ejecutados durante la dirección de Jorge Gaviño, ex director general del organismo, que dejó el cargo el 2 de marzo pasado para buscar una candidatura como diputado en el primer Congreso de la Ciudad de México, a pesar de estar estrictamente prohibido en las reglas de operación.

“Del archivo electrónico que identifica el registro de las ruedas que fueron montadas, proporcionado por el persona de la Subjefatura de Programación y Evaluación Sistemático, se encontró incompleta la captura, ya que se omitió la información que ampara el montaje de 12 ruedas guía y 277 ruedas portadoras”, cita el documento.

Adicionalmente, el reporte del órgano interno de control del Metro detalla que de 23 ruedas portadoras, de mil 316 refacciones adquiridas, no existen formatos sobre el cambio de piezas, documentos que comprobarían que las piezas fueron cambiadas.

“En cuando a las punteras, en las coordinaciones de Mantenimiento Mayor de Ticomán y de Mantenimiento Sistemáticos de Zaragoza, Ticomán y Taxqueña, no se identificaron en el sistema electrónico en qué trenes se montaron (16 mil 893) punteras de bronce”, agrega el reporte interno.

Refacciones usadas

En los talleres del STC, los trabajadores señalan que las refacciones que la dirección de Jorge Gaviño compró no sólo no se instalan en los trenes para los que se compraron, sino que estos convoyes son rehabilitados con piezas usadas.

Trabajadores aseguraron a El Big Data que algunos trenes han sido reparados con refacciones viejas para que los trenes sigan en operación.

“Hay trenes que supuestamente fueron recuperados y que el mismo Miguel Ángel Mancera, ex jefe de Gobierno, en compañía de Jorge Gaviño le presentaban a los medios, pero en realidad no servían”, aseguró Jorge, uno de los trabajadores del área de Talleres, quien pidió que su identidad fuera protegida.

El trabajador aseguró en entrevista que los trenes que ambos funcionarios presentaban como rehabilitados, en realidad sólo tenían las reparaciones necesarias para presentarlos “y de inmediato los regresaban al taller, porque no sirven para transportar gente”, agregó.

Para la compra de refacciones, el Metro invirtió poco más de 125 millones de pesos en llantas portadoras, neumáticos guía y piezas de repuesto. Uno de los contratos es el STC-GACS/CCE-IMP-4022/2016, mediante el cual se compró a Industrial Michellin SA de CV, un lote de llantas. El contrato se formalizó el 27 de julio de 2016.

Entre las piezas adquiridas figuran las llantas portadoras, las cuales sirven para soportar el peso de los vagones, ya sean motrices o remolques; además, las llantas guías con cámara, las cuales se instalan en la base lateral del bogie para mantener el vagón en la pista de rodamiento de la vía y amortiguar la carga lateral del convoy.

Suma de irregularidades

La indagatoria de la Contraloría interna del Metro reveló que también hubo irregularidades en la instalación de 35 mil punteras de bronce SAE 65 Tipo Cobra, con código 310619, de las que sólo existen documentos que comprobaron el uso correcto de cuatro mil 556 para 59 trenes.

De ese total, tres mil 681 fueron montadas en 49 trenes que no están en la lista de trenes que el mismo organismo tenía previsto rehabilitar mediante la compra de refacciones.

Las punteras de bronce forman parte del sistema de tracción-frenado de los trenes; debido a que este tipo de refacciones son adecuadas para convoyes con rodadura neumática de tracción eléctrica en uno o dos rieles de corriente, requieren de este tipo de refacciones para guiar el convoy mientras circula.

El uso de refacciones compradas específicamente para el proyecto de rehabilitación asociado al Fideicomiso del Metro está prohibido en el Capítulo 5 de la reglas de operación de ese mismo documento.

En ese apartado se especifica que los recursos recabados para llevar a cabo la reparación de los cinco trenes no podrán ser utilizados para otros proyectos del STC.

Existiría una falta al procedimiento P-225 correspondiente al “Registro, control y ejecución del mantenimiento preventivo al material rodante (cíclico y sistemático), en el que se especifica que el STC debe desarrollar e instrumentar sistemas de planeación, programación, control y evaluación del material rodante, a fin de cumplir en tiempo y forma con los programas de mantenimiento.

El Big Data documentó que al menos 72 trenes debieron ser reparados entre octubre de 2014 y junio de 2017, pero hasta septiembre de 2017, la Contraloría Interna del STC señaló que únicamente 28 trenes habían sido rehabilitados.

A de tres años de haber iniciado el proyecto, el Metro sólo había cumplido con 38% del avance proyectado, lo que afecta el servicio de este sistema.

El Metro cuenta en total con 390 trenes y en horarios de alta demanda necesitan mínimo 285 convoyes, por lo que esos convoyes varados impiden atender las necesidades de los usuarios.

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