A siete meses del 19S la ayuda a los damnificados va a la baja

19 abril 2018 6:00 am

A siete meses del sismo del 19 de septiembre que azotó al país y dejó múltiples edificios colapsados en la capital, los centros de acopio para damnificados sobreviven, pero ya no reciben la misma ayuda que en los primeros meses de la emergencia.

Rosa Margarita Suárez, representante vecinal de las unidades de Los Girasoles en Coyoacán, afirmó que antes lo carritos de supermercado con ayuda estaban llenos:

“Ya tenemos carritos vacíos y tenemos que seguir apoyando a nuestros vecinos”.

Además, les robaron en dos ocasiones víveres; primero el jueves de la semana de Pascua y después el miércoles 11 de abril.

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Insumos y comidas que despojaron tenían que utilizarse para apoyar a las casi 300 familias damnificadas que se mudaron con sus parientes o están rentando por la zona.

“Nos hace falta de todo: cereal, café, azúcar, leche, catsup, falta de todo; no tenemos nada y vienen y nos roban. Nos quedamos en la total indefensión”.

En el día hay un policía, pero en la noche no, “al parecer no les importa nuestra seguridad”, denunció la representante vecinal.

“Pensamos que en una semana se iba a resolver nuestro problema, pero ya vamos para siete meses”, manifestó.

La última acción a su favor, se trató de la entrega de un vale simbólico que les dieron el 17 de marzo para 52 familias que iba a servir para pagar los estudios y reforzamientos de las unidades, no obstante, aún tienen una traba.

“Para que las empresas inicien con los estudios de cimentación, mecánica de suelo, las autoridades tienen que designar el tabulador y los lineamientos”, acusó.

Sin embargo, primero les dijeron que en dos semanas estarían listos, a un mes de la entrega del vale, aún no hay nada.

En la zona de derrumbe de Concepción Beistegui, delegación Benito Juárez, la situación no es diferente.

Gustavo, adulto mayor, va durante el día al centro de acopio para cuidar que no se lleven lo que tienen. La víctima del movimiento telúrico señaló que la ayuda disminuyó, pero sus vecinos todavía les llevan víveres. Aún así sus necesidades son mayores:

“Nos hace falta, platos, vasos, azúcar y agua”.

Desconfiado, el señor no permite que le tomen fotos a sus compañeros, los únicos que se quedan a dormir en el lugar.

En esa misma demarcación, pero en la intersección de Pilares y Cuauhtémoc, Ana Avilés coordina un centro de acopio que un principio era para los damnificados de los sismos de septiembre del 2017; ahora, el espacio está dedicado a recolectar insumos para quienes resultaron perjudicados por el movimiento telúrico del 16 de febrero en Pinotepa Nacional, Oaxaca.

Cada miércoles llega un camión y llevan la ayuda al sur del país “donde casi nadie hace caso”, afirmó Avilés.

Respecto al principio de la emergencia, la voluntaria indicó que la ayuda ha disminuido en  80%.

En la colonia Narvarte sobre Morena y Enrique Rébsamen, ya no hay centros de acopio sólo hay zonas de derrumbe cercadas.

Varios vecinos afirmaron que desde hace tiempo que ya no ven lugares para que las personas lleven sus donaciones.

En el Multifamiliar de Tlalpan, delegación Coyoacán, las cosas son más complejas. Muchas personas aún viven en campamentos y casas de madera provisionales que les construyeron a lado de los edificios.

Marisol, damnificada de la unidad habitacional, también aceptó la disminución de la ayuda:

“Pues ya bajó, ya van para siete meses de esto, es obvio que cada vez ya hay menos ayuda, era normal, los primeros días pues sí, estaba la emergencia”.

Sin embargo, no se mostró decepcionada o molesta, al contrario; agradecida:

“Bien con todo lo que dieron creo que fue suficiente”.

Por el momento, la única ayuda gubernamental que reciben es de la Secretaría de Desarrollo Social capitalina (Sedeso), la cuales les da alimentos para su consumo diario.

La señora Pier, quien no puede regresar a su casa en el 1C del Multifamiliar, reiteró la disminución de la ayuda.

“Ya bajó , ya casi la gente no trae nada”.

Pero aún así, esporádicamente llegan algunos víveres:

“Luego si vienen y nos dicen ‘qué necesitan’. Ahora que es época de calor nos han traído agua”.

Pero también se mostró agradecida por el apoyo y en especial con quienes le regalaron un frigobar.

“Las personas que me dieron el frigobar, de la emoción no les pregunté cómo se llamaban, nada más me puse a llorar”.

Las ayuda desigual

En Girasoles la representante vecinal afirmó que el Gobierno que quedó tras la salida de Miguel Ángel Mancera los contactó con las autoridades correspondientes para demoler un edificio.

Asimismo, tanto con el primer comisionado de la Reconstrucción, Ricardo Becerra, como con su sucesor, Edgar Tungüí, acordaron que se iban a reactivar los cheques.

No obstante, eso no sucede y los habitantes de los edificios están desesperados:

“El 75% de los habitantes del corredor de Miramontes somos personas de la tercera edad que ya teníamos nuestro patrimonio y vivíamos tranquilos, el sismo cambió nuestra vida”.

Por ello urgió a las autoridades reactivar la ayuda porque, como son tiempos de elecciones, temen que se olviden de ellos:

“Desde el 15 de febrero habían dicho que se iban a reactivar los cheques, tenemos muy claro que si no se apuran nos van a dejar volando”, agregó.

En San Gregorio Atlapulco, Xochimilco, las cosas avanzan con la intervención de Fundación Slim; sin embargo, también hay historias de personas olvidadas.

Por ejemplo, Amelia Castro, habitante de la calle 13 de septiembre número 55, afirmó que las tarjetas del Fonden ya no tienen recursos y cerraron las cuentas.

Tan sólo pudo comprar un millar de ladrillos para reforzar su casa y reconstruir su cocina que colapsó durante el sismo del 19 de septiembre.

“Mi cocina era antigua tenía como 110 años (…) me duele mucho”, indicó.

Algunos de sus vecinos aseguran que desde el principio dichas tarjetas gubernamentales no tenían los fondos prometidos:

“Firmé una tarjeta de 90 mil y otra de 30 mil y al final me quitaron 30 o 35 mil pesos”, comentó uno de los habitantes este poblado.

Asimismo, señaló que la mano de obra está muy cara y que su familia no tiene los recursos necesarios para terminar las obras.

Además, Juana Chávez, otra damnificada parcial del sismo del 19 de septiembre en el pueblo, denunció que la Reconstrucción es sesgada y sólo a quienes estuvieron al frente del movimiento de damnificados les están ayudando.

“Yo tuve que pagar para que sacaran el cascajo de mi casa, un día los trabajadores se quedaron hasta las tres de la mañana”, señaló.

Chávez consideró que la reconstrucción es lenta y la mayor parte de las obras “están inconclusas”.

Para ella, las casas que están construyendo el Gobierno de la CDMX y Fundación Slim no tienen calidad suficiente:

“Disque de material alemán, pero yo las veo muy endebles”, denunció.

Gustavo, de Concepción Beistegui, afirmó que no quieren los créditos que el Gobierno les ofrece porque a su edad ya no se puede endeudar:

“Hemos visto al Instituto Nacional de Vivienda (INVI) pero nomás créditos para 30 años, yo a mi edad para qué me voy a endeudar”.

En el Multifamiliar de Tlalpan, tanto Marisol como la señora Pier, desconocen qué va a pasar con su edificio 1c donde vivían, uno de los más dañados.

“No nos resuelven nada de los del 1c, dieron un presupuesto para arreglar, pero nada más”.

Ante esto, espera que en la reunión que tienen programada el 27 de abril con Edgar Tungüí hayan avances en su caso.

“Lo que queremos es que nos digan quién se va a hacer responsable y a dónde fue todo el dinero que el mundo mandó”, exigió la señora Pier.

Ante esta situación, la organización Damnificados Unidos protestará este 19 de septiembre ante la Secretaría de Finanzas para exigir claridad en los recursos.

Tras el nombramiento de José Ramón Amieva como jefe de Gobierno en sustitución de Mancera, la asociación le exigió ponerle fin al “secuestro” en el que se encuentra el proceso de reconstrucción.

Y pidieron un proceso digno de reconstrucción con base en fondos públicos, no por créditos o redensificación, así como también rechazaron un estudio socio-económico para acreditar el acceso a los recursos públicos por ser discriminatorio.

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