Xochimilco, doble víctima del 19S; ahora es tiradero de escombros

13 marzo 2018 6:00 am

A cinco meses  del terremoto que sacudió a la Ciudad de México, el pueblo de San Gregorio Atlapulco, en Xochimilco, dejó de ser una zona en ruinas para convertirse en un tiradero de cascajo clandestino.

Desde hace más de cuatro meses, camiones con cascotes de concreto y varillas retorcidas entran cargados y salen vacíos de esa comunidad.

Los residuos que las demoliciones por el sismo del 19 de septiembre dejaron en la Ciudad de México se han trasladado a las calles principales de este poblado, ubicado en la región serrana, al sur de la capital del país, lo que provoca daños ambientales en una zona considerada como de recarga del acuífero.

En San Gregorio al menos 500 inmuebles reportaron daños luego del terremoto, de acuerdo con cifras ofrecidas por la delegación; sin embargo, los escombros que llegan son de varios puntos de la ciudad.

Vecinos denunciaron a El Big Data que los residuos provienen de otras delegaciones de  la ciudad en las que el sismo también provocó daños. Además vienen de las obras para construir el centro comercial Gran Terraza Coapa, en Tlalpan.

El temor vecinal se acrecienta, toda vez que la zona de barrancas de San Gregorio parece ser insuficiente para que decenas de camiones tiren ilegalmente el cascajo, ya que el 12 de febrero, la delegación Xochimilco tuvo que desplegar una operativo en el que detuvo a por lo menos una decena de camiones tipo góndola que se dirigían a la zona chinampera de la comunidad para disponer de esos residuos.

Foto: El Big Data/José Luis Villa

Daños ambientales

Entre los matorrales de  la barranca del Texcolli, en San Gregorio Atlapulco, se distinguen tabiques, losetas, trozos de asfalto y montículos de arena para construcción. Esta zona está clasificada como área de conservación por su valor para la filtración de agua al acuífero de la capital.

Poco a poco el cascajo lo va cubriendo todo. Hasta el 9 de febrero de este año, los restos de material de construcción avanzaban a poco menos de diez metros del pozo de extracción “San Luis 16”, el cual debería abastecer agua potable a la comunidad, que a la fecha la recibe por tandeo.

El escombro del material de construcción se acumula a pesar del patrullaje que la Secretaría de Medio Ambiente de la Ciudad de México (Sedema) lleva a cabo con 25 vehículos adscritos a la Dirección General de Vigilancia Ambiental en las zonas urbanas y de suelo de conservación.

Rubén Lazo, director general de Regulación Ambiental de la Sedema, explicó que con estas unidades se vigila que “los camiones que se dedican al traslado no incurran en una disposición inadecuada en sitios estratégicos para el equilibrio de la ciudad como el Ajusco o las planicies de Tláhuac y Xochimilco”.

Sin embargo, ni la prohibición ni la vigilancia en campo impidió que, durante al menos cuatro meses, la barranca Texcolli y algunos parajes aledaños a la carretera Xochimilco-Oaxtepec continúen llenándose de escombros.

Desde principios de enero, la administración central dispuso 65 camiones de volteo y 2 mil personas del Sindicato Único de Trabajadores del Gobierno de la Ciudad de México para retirar 400 toneladas de cascajo en la delegación Xochimilco, pero han sido insuficientes.

El plan de manejo para los escombros abarcó a los pueblos de Santa María Nativitas, San Gregorio Atlapulco, Santa Cruz Acalpixca y San Luis Tlaxialtemalco; sin embargo, El Big Data constató que desde la salida a San Gregorio existen montículos de material de construcción que cubren los costados de la carretera Xochimilco-Oaxtepec.

Lo mismo sucede en la carretera Xochimilco-Tulyehualco, a la altura de San Luis Tlaxialtemalco, según se comprobó durante varios recorridos que este impreso realizó en la zona en compañía de vecinos del lugar.

También en enero, vecinos de San Gregorio denunciaron ante la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial de la Ciudad de México (PAOT), en la Fiscalía Desconcentrada de Investigaciones en Delitos Ambientales (Fedapur) y en Materia de Protección Urbana, así como ante la Sedema, el depósito irregular de escombros en su comunidad.

Hortensia Telésforo, una de las residentes de esa comunidad, aseguró que algunos pobladores han encarado a choferes de los camiones que transportan los residuos y los datos que obtuvieron es que los predios en los que el material se está tirando pertenecen a una persona cuyo apellido es “Núñez”. Además, que el material proviene de zonas como Villa Coapa.

Esta colonia fue una de las más afectadas durante el sismo en la delegación Tlalpan, ahí se registró el derrumbe del Colegio Enrique Rébsamen, la plaza Galerías Coapa tuvo afectaciones graves y otros 20 edificios sufrieron daños estructurales. Ante la emergencia, la zona de obras de la plaza Gran Terraza Coapa, ubicada en avenida Acoxpa, abrió sus puertas para albergar temporalmente los escombros, según consta en la denuncia interpuesta el 28 de septiembre de 2017 por Alfredo Valdés Osorio.

La queja se interpuso porque la plaza tenía sellos de suspensión por irregularidades y se violaron para depositar material del colegio que estaba resguardado para investigación.

Sin embargo, la disposición final de esos residuos nunca fue definida por las autoridades ni por las empresas que participaron en las labores de reconstrucción y demolición. El problema del cascajo se fue olvidando. En consecuencia, su destino final ha sido la zona serrana de la delegación Xochimilco.

Foto: El Big Data/José Luis Villa

Autoridades rebasadas

Los tiraderos de escombros en la delegación Xochimilco se dan a pesar de que, desde octubre del año pasado, el Gobierno local validó 30 tiraderos en el Estado de México para depositar este tipo de materiales.

Constantino Gutiérrez, especialista en gestión de residuos sólidos urbanos y de manejo especial, indicó que las medidas adoptadas por la administración capitalina fueron orientadas únicamente a dar soluciones rápidas a la problemática.

“Pero son inadecuadas porque no han sido planificadas ni obedecen a procedimientos previamente establecidos para evitar riesgos a la seguridad y salud de las personas, así como daños al ambiente, principalmente a la calidad del aire, del suelo y del agua”, dijo en entrevista con El Big Data.

Además, el depósito de residuos de la construcción y demolición en zonas de conservación ecológica, áreas naturales protegidas y barrancas es un delito establecido en el artículo 46 de la Ley Ambiental de la Ciudad de México, el Programa General de Ordenamiento Ecológico, el Reglamento de Impacto Ambiental y el artículo 344 Bis del Código Penal capitalino.

La Sedema decretó que, para la correcta disposición de los residuos, los responsables de las demoliciones deben registrar un Plan de Manejo cuando sus labores exceden los tres metros cúbicos de materia.

El procedimiento fue establecido en la norma NADF-007-RNAT-2013, en la que se describe el tipo de residuos a trasladar, su volumen y lugar de depósito, de acuerdo con la norma.

Rubén Lazo, director de Regulación Ambiental de Sedema, refirió que cualquiera que haga esta tarea debe contar con dicho plan, incluso las dependencias del Gobierno de la Ciudad de México, como la Secretaría de Obras y Servicios, encargada de 24 demoliciones de edificios en las delegaciones Benito Juárez, Cuauhtémoc, Coyoacán, Tlalpan.

El plan fue incompleto e insuficiente desde los días que siguieron a la emergencia, pues durante los trabajos de remoción de escombros en las zonas de colapso, los residuos fueron dispuestos en avenidas, calles, escuelas, zonas de construcción y otros sitios no destinados para esto.

Francisco Aguilar, uno de los contratistas de la delegación Iztapalapa encargado de la demolición de los edificios de Galias 27 y 31, en la colonia Lomas Estrella Segunda Sección, explicó que la Sedema les indicó que sus camiones podrían tirar sus escombros en San Buenaventura, Ixtapaluca, en avenida del Árbol, en Iztapalapa y en el cruce de Cuemanco y Periférico, en Xochimilco.

Pero disponer los escombros en los sitios asignados por la Sedema cuesta. Francisco Aguilar apuntó que, para tirarlos en alguno de los lugares asignados, su empresa debe pagar una tarifa de hasta 120 pesos por metro cúbico.

Señaló que el tiradero de Xochimilco es de los más caros, por lo que opta por llevar los residuos a Ixtapaluca o a Iztapalapa. Por cada camión de 16 metros cúbicos paga hasta mil 900 pesos.

Tan sólo para los trabajos que realiza en Galias, de los que aproximadamente saldrán 70 camiones con mil 792 toneladas de material, el desembolso total será de alrededor de 128 mil pesos.

Cifras de la Agencia de Gestión Urbana (AGU), a las que se tuvo acceso, mostraron que del 17 al 30 de diciembre del año pasado, esta dependencia manejó 47 mil 136 metros cúbicos de material de construcción, provenientes de Benito Juárez, Coyoacán, Cuajimalpa, Cuauhtémoc y Xochimilco.

La carga, acarreo y disposición final de estos residuos tuvo un costo de 19 millones 223 mil 676 pesos con I.V.A, lineamientos que no son respetados.

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