¿Por qué se avecina una crisis de agua en la CDMX?

14 marzo 2018 2:06 pm

En la Ciudad de México se juntan varios elementos para generar una crisis en materia hídrica. Robo del agua, sobreexplotación del acuífero, pronósticos de altas temperaturas, pérdidas de 42% del líquido potable en fugas, infraestructura en obsoleta y un proceso electoral en puerta, son algunos de ellos.

La escasez del vital líquido está a la vuelta de la esquina y aunque todavía no está presente, de acuerdo con especialistas consultados, las movilizaciones de los últimos meses son los primeros síntomas.

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Para Daniel Salazar, presidente del Consejo Ciudadano de Desarrollo Sustentable, la crisis del agua “es más complicada que el tema de los energético”. En materia hídrica intervienen otros factores como el clima, que agudizan la problemática.

En la capital del país las temperaturas se han movido como columpios. A principios del año, el termómetro registró hasta 2 grados y en algunos días la sensación térmica fue de hasta menos 5 grados con caída de agua nieve en las zonas altas de la ciudad.

Radicalmente el clima cambio en unas cuantas semanas. Durante febrero y mucho más evidente en lo que va de marzo, el termómetro ha tocado 27 grados.

La temporada de estiaje es particularmente complicada para la ciudad, apuntó Salazar, pues en los días más calurosos, la demanda de agua se incrementa, fenómeno que se conjunta con una menor extracción de líquido de los pozos.

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El abasto queda comprometido, explicó, pues 55% del líquido que se prevé nutra al acuífero de la capital se ve afectado por una menor captación de agua pluvial. En 2018 esta situación puede ser más crítica, pues se espera que sea un año particularmente caluroso.

Un horizonte crítico

Al menos cuatro de los ocho acuíferos que abastecen a la Ciudad de México están sobreexplotados. Chalco-Amecameca, Zona Metropolitana de la Ciudad de México, Texcoco y Cuautitlán-Pachuca, de acuerdo con datos Comisión Nacional del Agua (Conagua).

El Sistema de Aguas de la Ciudad de México (Sacmex) tiene responsabilidad en esto, de acuerdo con Carlos Vargas, hidrogeólogo de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), pues el organismo sólo se ha enfocado en la extracción del líquido, dejando de lado su recarga.

La sobreexplotación tiene efectos paralelos al riesgo de falta de suministro. Vargas advirtió que la extracción descontrolada de agua del subsuelo expone a la capital a riesgos sísmicos e incrementa la vulnerabilidad del subsuelo.

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El escenario se complica debido a las pérdidas estimadas en 42% del suministro de agua potable que se pierde en fugas, daños que no se han resuelto y que se agudizaron por los sismos del 19 de septiembre del año pasado, y del 16 de febrero pasado.

La capacidad del Sacmex para rehabilitar la infraestructura hidráulica es insuficiente. Al momento suman dos mil kilómetros de los casi 13 mil que configuran la red. También faltan plantas potabilizadoras en algunos pozos.

La estrategia queda corta

Para hacer frente a la falta de agua que afecta a miles de capitalinos, el Gobierno de la Ciudad de México lleva a cabo un proyecto para extraer líquido de nuevos acuíferos.

Las perforaciones para llegar a las reservas de agua cada vez son más profundas y el agua que se encuentra, por ejemplo, en Xochimilco, puede tener hasta siete mil años de antigüedad, lo que significa que se están consumiendo las reservas históricas, advirtió el presidente del Consejo Ciudadano de Desarrollo Sustentable.

En el caso de los pozos recién descubiertos, ubicados en Magdalena Mixhuac, en la delegación Iztacalco, y Santa Catarina 3A, en Xochimilco, las perforaciones superan los dos kilómetros de profundidad. Aún con estas reservas, la seguridad hídrica continuará siendo incierta.

“Al menos se requieren 20 pozos de este tipo, pero apenas tenemos cuatro, para que aproximadamente en diez o 15 años se comiencen a ver los resultados”, indicó Salazar.

Agregó que este tipo de infraestructura requiere inversiones considerables. Recordó que para el pozo de Magdalena Mixhuca, inaugurado en 2003, se invirtieron 20 millones de pesos; para el cuarto, Santa Catarina 3A, los costos se incrementaron 1000%, ya que requirió 200 millones de pesos.

Años de crisis

La Ciudad de México es unas de las 10 grandes ciudades alrededor del mundo que están cerca de quedarse sin agua, de acuerdo con un estudio realizado por Naciones Unidas.

En la metrópoli uno de cada cinco habitantes recibe agua por tandeo, es decir tienen horarios establecidos para que salga agua de la llave.

Los sismos de los últimos seis meses aceleraron el proceso, pues provocaron la ruptura de acueductos, fallas eléctricas y fugas en la red hídrica que dejaron sin servicio durante dos meses a decenas de colonias en las delegaciones Xochimilco, Iztapalapa y Tláhuac.

De acuerdo con el presidente del Consejo Ciudadano de Desarrollo Sustentable, este periodo es sólo una muestra del riesgo social que conllevaría la falta de agua. En Iztapalapa ocurrieron secuestros de pipas y dos personas murieron en riñas por acceso al líquido.

En 2009, las presas del Sistema Cutzamala, que abastece al 29% de la CDMX, no alcanzaron a llenarse por la falta de lluvias. Ese año la Conagua y el Sacmex decidieron racionar el servicio primero 20%, después 40% y al final 60%, para evitar parcialmente una crisis social.

En septiembre de ese año, una tromba salvó el año, las presas se rellenaron y la crisis se evitó. En 2018, los pronósticos indican que será un año seco, lo que plantea un escenario complicado.

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