¿Nacen relegados cabildos chilangos?

8 marzo 2018 6:00 am

Auditorios y pequeñas salas de juntas acondicionadas como despachos, en el mejor de los casos, serán los espacios donde trabajarán los futuros concejales de las 16 nuevas alcaldías de la Ciudad de México a partir del 1 de octubre próximo.

Estos funcionarios serán elegidos por la ciudadanía para evaluar el presupuesto, los programas de Gobierno, cambios de uso de suelo y construcciones, así como solicitudes de investigación para la Contraloría de cada una de las alcaldías.

Hasta el momento ninguna de las 16 delegaciones consideró el cambio administrativo que implica convertirse en alcaldía; y mucho menos, la inversión necesaria para adecuar sus sedes a las nuevas funciones político-administrativas que les manda la Constitución de la Ciudad de México.

Ante la falta de previsión, y en algunos casos de interés, el futuro Cabildo prácticamente tendrá que sesionar en áreas improvisadas.

Esto mientras los delegados ya están haciendo sus maletas. Unos para brincar en busca de diputaciones o senadurías; otros para volver a la vida interna de sus partidos o para sumarse a las campañas para la Jefatura de Gobierno o la Presidencia.

De esta manera, al menos en cuanto a infraestructura, las alcaldías que los reemplazarán arrancarán con un primer reto operativo y presupuestal, pues, de no hacerse las adecuaciones en esta administración, las entrantes deberán esperar al menos cinco meses para que el Congreso que empiece funciones les asigne recursos.

Se echan la bolita

La adecuación o creación de los espacios para que éstos puedan operar sigue en el limbo. Por un lado, los diputados de la Asamblea Legislativa (ALDF) aseguran que etiquetaron 400 mil pesos para estas labores con el fin de dejarlas listas para la administración entrante.

El diputado de Morena Alfonso Suárez del Real, que impulsó las Ley de Alcaldías, confirmó que es responsabilidad de los Gobiernos delegacionales en funciones llevar a cabo las adecuaciones para las oficinas de los concejales y, en su caso, para acondicionar los salones de cabildos.

Sin embargo, al cuestionar a los jefes delegacionales, éstos dijeron desconocer ese recurso etiquetado.

“Subiremos un punto de acuerdo en donde se exhorte a los jefes delegacionales a iniciar el proceso de adecuación de sus áreas, a efecto de que estén preparados para la transformación de la delegación en el nuevo órgano de Gobierno”, indicó Suárez del Real.

Estas adecuaciones a edificios delegacionales o anexos tendrán que estar listas en 90 días a partir del inicio de abril.

Cuestión de espacio

De acuerdo con expertos en construcción consultados por El Big Data, las delegaciones necesitarán para ello alrededor de 88 millones de pesos.

Ese monto apenas será suficiente para proyectos austeros. De acuerdo con los especialistas consultados no incluiría otra adecuación para las 16 salas de cabildos, para las que se deberá presupuestar un gasto adicional.

“Para efectos de construcción y pensando en una oficina normal, el metro cuadrado cuesta alrededor de diez mil pesos. Si pensamos en una oficina de 70 metros, estamos hablando de 700 mil pesos de una construcción normal con piso laminado o de cerámica, techo de concreto, muros de tabique y sanitarios para hombres y mujeres”, detalló Florencio Hernández del Ángel, presidente del Colegio Mexicano de Ingenieros Civiles, en entrevista con esta casa editorial.

Sin embargo, la capacidad presupuestal para las delegaciones es muy limitada, apuntó Hernández del Ángel, por lo que las futuras alcaldías tendrán que ampliar sus opciones y pensar en alternativas menos onerosas, como “colocar carpas en un jardín, eso sale muy económico”.

Aunque el espacio es importante, el costo de una oficina amplia podría rebasar los alcances presupuestales de las demarcaciones. Por ello, las alcaldías podrían optar por espacios más pequeños, en oficinas de 40 metros cuadrados.

Un plan así tendría un costo total aproximado de 400 mil pesos, estimó Juan Felipe Ordóñez, coordinador del Seminario del Área Urbano-Ambiental de la UNAM.

“Con ese dinero se puede comprar una casa de muy buen tamaño y adecuarla para hacer las oficinas. Adicionalmente hay que hacer adecuaciones a las salas del cabildo”, refirió el especialista

“En algunos casos, las delegaciones cuentan con salones donde hacen reuniones y eventos públicos, estos lugares pueden ocuparse para las sesiones del cabildo con ligeras modificaciones”, propuso.

Pero el procedimiento de remodelación o ampliación se complica si los inmuebles delegacionales requieren permisos especiales por su valor histórico o arquitectónico, acotó Adelaida Ortega, especialista en restauración de monumentos por la Universidad de Roma.

La construcción o habilitación de los nuevos espacios significará un requerimiento presupuestal adicional a los gastos administrativos propios de la alcaldía,  además de los salarios de los futuros concejales que en su conjunto requerirá asignaciones por 19 millones 200 mil pesos más.

De la vista gorda

Las delegaciones Benito Juárez, Tláhuac, Iztacalco, Gustavo A. Madero, Xochimilco y Venustiano Carranza no han hecho nada para acondicionar los espacios que ocuparán las nuevas alcaldías y sus funcionarios.

En el mejor de los casos, algunas demarcaciones comenzaron a planificar cómo adaptar salas alternas para convertirlas en recintos para las sesiones.

La falta de infraestructura necesaria no sólo refleja un problema de equipamiento. Al carecer de áreas acondicionadas, las sesiones no podrán ser públicas, pues apenas existirá espacio suficiente para los concejales y el alcalde.

En entidades como el Estado de México, el cabildo, con rango de parlamento local, cuenta con instalaciones de uso exclusivo para las sesiones del Cabildo; además, por ley tienen espacios para invitados.

En la delegación Gustavo A. Madero se analiza la posibilidad de que el Cabildo ocupe un auditorio que pertenece a la Dirección de Participación Ciudadana, en ese mismo espacio podría quedar instaladas las oficinas de los concejales.

Juan Calvo, director de Participación Ciudadana en esa demarcación, confirmó el proyecto, del cual, indicó, aún no cuentan con ningún grado de avance físico.

Lo mismo ocurre en la delegación Iztacalco, donde se tiene previsto usar una sala de juntas, pero aún se desconoce el lugar donde instalarán a los concejales, así como el costo de las oficinas.

Xochimilco es otro caso bajo las mismas circunstancias. El jefe delegacional Avelino Méndez confirmó que será necesario construir oficinas para los concejales, a las que se les buscará un espacio en el edificio que ocupan en el centro de la demarcación.

“Tendremos que hacer las adecuaciones para que estas nuevas figuras tengan un espacio adecuado para trabajar, pero lo digo con sinceridad, no es necesaria la construcción de algo especial para que trabajen”, adelantó el delegado.

En el caso de la delegación Benito Juárez, el futuro de los concejales está en el aire. La administración de Christian von Roehrich confirmó a El Big Data que dejará esta tarea a la administración que gane la elección, pues la alcaldía conocerá mejor sus necesidades. En el mismo caso se posicionó la delegación Tláhuac.

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