Jefas de familia o ¿’mujeres luchonas’?

8 marzo 2018 8:00 am

Son mujeres solteras o divorciadas, tienen uno o más hijos a quienes llaman bendiciones; trabajan muchas horas y ganan apenas lo necesario para vivir y ‘sacara su familia adelante, son ¿mujeres luchonas?

Para la psicóloga Guiet Ortiz López el término “refuerza el estereotipo de mujer abnegada que sale adelante sacrificándose por su familia, son mujeres con triple jornada laboral”, es decir, son madres, son empleadas y realizan un trabajo doméstico.

Las mujeres invirtieron en promedio 33.2 horas semanales a las tareas domésticas y 25.5 horas para el cuidado de los integrantes de su familia. A diferencia de los jefes de familia que sólo lo hicieron 11.1 horas y 24.2, respectivamente.

A diferencia del estereotipo de las mujeres luchonas, la mayoría no son jóvenes; por el  contrario, 27%  son mayores de 60 años, mientras que sólo 13% están entre un rango de edad de 40 y 44 años, le siguen con un 10.1% las mujeres entre 35 y 39 años, mientras que las jóvenes de entre 25 a 29 años de edad sólo representan 5.5%.

A partir del año 2010 aumentaron en México los hogares dirigidos por mujeres. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en 2010 84% de los hogares homoparentales, llamados así al estar conformados por un jefe o jefa de familia y sus hijos, los dirigía una mujer. 

“Las jefas de familia viven al día, sus trabajos, generalmente, informales les permiten tener los recursos para pagar rentas, gas, teléfono, agua y los gastos de sus hijos. Viven subordinadas a las dinámicas laborales, que también son precarias”, mencionó Ortiz López.

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Además de las dificultades económicas y la precariedad laboral, las mujeres enfrentan otros problemas e “incluso hay un mayor conflicto en el desarrollo de los hijos”, señala el Inegi.

Y aunque a través del término mujeres luchonas la sociedad ‘valora’ el sacrificio de las mujeres, también minimiza sus esfuerzos y sus condiciones de desigualdad. “Invisibiliza la realidad precaria de las mujeres”, dijo la estudiante del Centro de Salud Mental y Género.

“Una posible solución sería que las personas pensaran en los términos que usa, que se pregunte sobre las condiciones laborales de las mujeres, sobre las dinámicas familiares, sobre su educación, el acceso a la salud, a la recreación…”, terminó Ortiz López.

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