INE y TEPJF, más que un diferendo de coyuntura

8 marzo 2018 9:00 am

La supuesta confrontación institucional, llevada a cabo en medios de comunicación, entre integrantes del Consejo General del INE y de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación no tiene trascendencia.

Es simplemente el posicionamiento. Ni el INE es el Consejo General, ni el TEPJF es la Sala Superior; eso no lo debemos perder de vista.

Recientemente vimos a consejeros y magistrados defender su punto de vista sobre una decisión que cada órgano tomó y en donde no hubo coincidencia jurídica.

Según el INE, y su interpretación jurídica, el legislador estableció el modelo de casilla única sin la exigencia de dar a conocer con oportunidad conteos rápidos, los cuales no pueden ser rápidos si tienen que esperar a que los funcionarios de la casilla levanten las actas, al finalizar todos los escrutinios y cómputos, en algunos casos de seis elecciones.

El INE buscaba adecuar el procedimiento descrito en la ley, con la necesidad de tener resultados confiables y prontos, antes de que los candidatos se autoproclamen ganadores, particularmente en la elección presidencial.

Sostenía como viable que las actas se levantaran al final del escrutinio y cómputo de cada elección, y para ello estableció un procedimiento de apertura previa de las urnas, para reubicar las boletas (no los votos) que se hubieran depositado de manera equivocada en una urna que no correspondiera a la respectiva elección.

En cambio, la Sala Superior, al resolver una impugnación presentada por tres partidos políticos, en esencia, sostuvo que la autoridad administrativa electoral no tenía atribuciones para modificar el contenido de la ley, pues el artículo 294, párrafo 1, de la LEGIPE establece el procedimiento que se debe seguir para el escrutinio y cómputo de la votación en casilla, en tanto que el Reglamento establecía hacerlo de otra manera.

Sin duda son dos lecturas de la ley, defendibles desde la óptica que se mire, pero según nuestra Constitución sólo una es válida, la de la Sala Superior del TEPJF.

Al final es simplemente posturas de personas, no de funcionarios: hoy, como siempre, entre ambas instituciones hay una gran colaboración, trabajo conjunto y coordinado.

Estoy convencido de que socialmente gozan de confianza y credibilidad, y que las instituciones nunca antepondrían el ego o protagonismo de algún integrante, sobre todo teniendo en cuenta el estrés que genera el actual proceso electoral.

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