Elecciones CDMX: una competencia de doble dificultad

7 marzo 2018 6:00 am

Por Pamela Ventura y Alfredo Páez

Las campañas en la carrera electoral de la Ciudad de México se jugarán en dos bandas. En la primera, los precandidatos buscarán consolidar o incrementar el posicionamiento con el que cerraron el periodo de precampaña, donde las encuestas muestran que la alianza Juntos Haremos Historia tiene el camino allanado con Claudia Sheinbaum.

Y la segunda ruta será la de sumar puntos a los candidatos que estarán peleando la Presidencia de la República. En este rubro el priista Mikel Arriola, quien está en el fondo de las encuestas, pinta para ser el más activo.

La Ciudad de México, con un padrón de 7.5 millones de electores, es un jugoso botín electoral y es la entidad clave para la consolidación de los partidos políticos.

Para Alejandra Barrales, la precandidata de la alianza Por la CDMX al Frente, su mayor fortaleza será contar con el mayor capital político y estructura del PRD.

La antesala

La estrategia que Sheinbaum, Barrales y Arriola dejaron entrever durante los 60 días de la precampaña fue de contrastes. Los precandidatos actuaron, en muchos momentos, como espejos de lo que sus contrapartes presidenciales hacían.

Apuntalaban su imagen como precandidatos a la Jefatura de Gobierno y, al mismo tiempo, lanzaban mensajes al electorado que está fuera de las bases, el que puede definir, por su volumen, la balanza presidencial el 1 de julio.

Paradójicamente, el discurso de la precandidata puntera, Claudia Sheinbaum, es contrario al de Andrés Manuel López Obrador en la campaña presidencial.

Mientras Sheinbaum habla de la importancia de que la ciudad apueste por la continuidad, perfilada a las administraciones de López Obrador y de Marcelo Ebrard; AMLO apuntala su candidatura y su proyecto de nación al concepto de cambio mediante el alejamiento de lo que el PRI y el PAN han sido en las últimas tres administraciones.

“Está ofreciendo continuidad y hay una ventaja porque la ciudad tiene capacidades recaudatorias mejores que todos los Gobiernos estatales del país, la mitad de sus ingresos provienen de impuestos y me parece completamente normal y acertado lo que ella (Sheinbaum) está proponiendo”, destacó Ricardo Zepeda, profesor investigador de la Facultad de Estudios Superiores Acatlán de la UNAM.

Crisis de identidad

Desde 1997, el electorado capitalino mostró su lealtad a los Gobiernos de izquierda, históricamente representados por el PRD; sin embargo, la precandidatura de Alejandra Barrales no llega con la misma fuerza política que el perredismo ha presumido en la ciudad.

“El voto chilango responde a la izquierda, pero no de un partido, sino de los liderazgos: el de López Obrador”, apuntó Rodrigo Salazar Elena, investigador de Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) México en entrevista con El Big Data.

La etapa de precampañas dejó entrever que, a Barrales, la alianza con el PAN, más allá de sumar a sus aspiraciones, le ha costado al PRD el desgrane de sus bases, que ahora se refugian por cientos en Morena.

Barrales no puede recargar su estrategia en el discurso de su contraparte  presidencial, Ricardo Anaya, ex presidente nacional del PAN. No puede hacerlo porque sus plataformas son diametralmente opuestas, agregó Miguel Armando López Leyva, director del Instituto de Investigaciones Sociales (IIS) de la UNAM.

La combinación resulta explosiva cuando se mezcla con el fuego amigo que desde el propio PRD, en conjunto, dinamitan la imagen del partido.

“Lo que revelan estas cosas es que el PRD tiene que recurrir a este tipo de acciones porque no puede competir electoralmente con Morena”, explicó Homero Galán, especialista en temas electorales de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM).

Ante este escenario, Barrales tendrá como principal objetivo de campaña eliminar la imagen de “partido en decadencia” que muestra el PRD, apuntó Galán; pues eso arroja una desventaja para la aspirante del Frente y amplifica la distancia con Sheinbaum.

Los especialistas coincidieron que la campaña perredista podría optar por pelear su dominio en algunas delegaciones clave, como Iztapalapa y Gustavo A. Madero, o aprovechar la elección para construir nuevos liderazgos como el de Juan Zepeda.

Campaña de recolección

Con 28 puntos por debajo de Sheinbaum, según la última encuesta publicada por Consulta Mitofsky, la ruta de la campaña del precandidato del PRI parece que tendrá una sola dirección: fortalecer la campaña de José Antonio Meade y darle un golpe bajo al PAN.

Los encuestadores mostraron que las precampañas fueron el escenario del desfonde en ambos casos. Por eso la urgencia de que la capital abone votantes a la campaña de Meade.

En la mira del ex director del IMSS están los votantes conservadores de la ciudad que ven en la candidata del Frente, Barrales, una campaña totalmente pintada de amarillo, por lo que no es una opción real de voto, explicó Salazar Elena.

En este punto coincidió el investigador de la UNAM, Ricardo Zepeda, al recordar las últimas declaraciones de Arriola en las que aseguró que sometería a consulta derechos adquiridos como la adopción para personas del mismo sexo. Con esto muestra qué tan “desesperadamente” el PRI estaría buscando votantes del PAN, toda vez que “Acción Nacional no los representa”.

Su precampaña en la capital fue reflejo de la de Meade en el país. Incluso, el ex secretario de Hacienda lo acompañó en varias ocasiones y posicionó temas de su agenda, como la oposición a las fotomultas.

Sheinbaum, espejo de AMLO

El espectro retórico en el que Claudia Sheinbaum se mueve le permite pasar del discurso continuista, enfocado al legado de Andrés Manuel López Obrador, al de la ruptura con el del actual jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera.

Tuvo uno de los mejores arranques de precampaña desde que fue nombrada coordinadora de Morena en la Ciudad de México. Todas las encuestas la mantuvieron siempre a la cabeza. A casi diez puntos de Alejandra Barrales y a casi 30 de Mikel Arriola.

Señalada en los momentos que siguieron al sismo del 19 de septiembre del año pasado, su nombre soportó un posible vínculo por permisos irregulares y omisiones que la relacionaban con la tragedia del Colegio Enrique Rébsamen, en el que murieron 21 niños y cuatro adultos.

Sheinbaum supo gestionar la emergencia y capitalizarla a su favor durante la precampaña. En sus giras delineó ante vecinos un plan para frenar los desarrollos inmobiliarios irregulares y prometió someterlos a consultas ciudadanas.

También tocó el conflicto financiero que ha representado la reconstrucción después del terremoto y la controversia que provocó la aprobación de la Ley de Reconstrucción. Consideró necesario que quienes perdieron su casa no se conviertan en deudores.

La morenista pretende ahorrar 25 mil millones de pesos anuales para mejorar la educación media superior. Otro de sus ejes de precampaña fue la movilidad, de la que dijo que es necesario apoyar al microbuseros y taxistas.

Planteó como necesario que se mejoren más de 100 cruceros viales y se invierta en mantenimiento integral del Sistema de Transporte Colectivo Metro. Su visión sobre seguridad vial fue criticada, ya que advirtió que el programa de fotomultas podría ser cancelado si gana la elección el 1 de julio.

El manejo de las alianzas que Morena pactó desde la esfera nacional ubica a la agrupación política ante un escenario prácticamente de triunfo. El capital electoral que el Partido del Trabajo y Encuentro Social le transfieran apuntalan su eventual triunfo.

Sheinbaum inició su carrera política como secretaria de Medio Ambiente en la administración de López Obrador, y estuvo encargada de la construcción del segundo piso del periférico.

Tiene 55 años y es licenciada en física, cuenta con una maestría y doctorado en ingeniería genética por la Universidad Nacional Autónoma de México.

Ilustración: El Big Data

Arriola, la campaña del millón

Mikel Arriola tendrá puesta la mira en al menos un millón de votantes para transferirlos, a través de su posicionamiento en la capital, al precandidato presidencial del PRI, José Antonio Meade.

Arriola tiene que superar los 942 mil 115 sufragios que Beatriz Paredes obtuvo en la elección de 2012. Sin embargo, hay una diferencia fundamental entre ambas campañas, la ex líder nacional del PRI no fue espejo de Enrique Peña Nieto, como sí ocurre con el ex director del IMSS.

Su gestión al frente del IMSS fue la bandera de su precampaña. Aseguró que dejó el instituto con un fondo de 58 mil millones de pesos, que lo sacó de una crisis institucional y operativa.

Su plan de precampaña fue ambicioso, aunque ambiguo. Habló sobre llevar agua potable a toda la ciudad, construir 15 kilómetros de Metro al año e instalar más de un millón de cámaras de video vigilancia. En ninguno de los casos explicó cómo lo haría.

Dejó clara su intención de eliminar la aplicación de fotomultas a través de los radares de velocidad y de las sanciones por violar las disposiciones del programa Ecoparq.

Ninguna de sus ideas tuvo tanto eco como la de someter a consulta la adopción para matrimonios del mismo sexo y la prohibición del uso recreativo de la marihuana.

Arriola es hijo de Salvador Arriola Barrenechea, actualmente embajador de México en Brasil. Licenciado en Derecho por la Universidad Anáhuac, maestro en Políticas Públicas por la London School of Economics and Political Science y maestro en Derecho por la Universidad de Chicago.

En 2015 fue comisionado federal de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) y en 2016 asumió como director del IMSS.

Cuando Arriola se destapó como precandidato al gobierno de la capital, los grupos  territoriales del PRI en la Ciudad de México conformaron un bloque en su contra, pues lo vieron como una imposición.

En contrapeso, la bancada del PRI en la Asamblea Legislativa destapó al diputado Adrián Rubalcava, sin embargo, terminaron por apoyar a Arriola.

Sus principales alianzas en la ciudad han sido con los grupos corporativos tradicionales del priismo: obreros y campesinos como la Confederación de Trabajadores de México (CTM) y las bases priistas de jóvenes en la capital.

Barrales, una carrera cuesta arriba

Por primera vez desde 1997, el Partido de la Revolución Democrática (PRD) tiene una aspirante débil en la Ciudad de México.

Alejandra Barrales, abanderada de la coalición Por la CDMX al Frente, junto con Acción Nacional y Movimiento Ciudadano, no logró consolidar su liderazgo en la alianza. No como lo hicieron sus predecesores en la capital y sólo de la mano del PRD.

La postulación de Barrales para encabezar la candidatura del Frente fue resultado de una negociación entre la cúpula del PRD y del PAN, que estuvo al margen de Ricardo Anaya, precandidato del Frente a la Presidencia de la República.

Durante un mes de precampaña, Barrales disputó la candidatura con Salomón Chertorivski y Armando Ahued. El 17 de enero salió victoriosa de la encuesta que llevaron a cabo Consulta Mitofsky, Covarrubias y Asociados, e Ipsos para determinar al precandidato mejor posicionado.

En la gira de precampaña, Barrales visitó 18 colonias de Coyoacán, acompañada del diputado local Mauricio Toledo, y el delegado con licencia Valentín Maldonado. La segunda delegación que más visitó fue Iztapalapa con 7 veces, le siguieron Cuauhtémoc e Iztacalco, con 6 ocasiones cada una.

Fue la única precandidata que se reunió con la militancia panista en Benito Juárez, donde fue respaldada por la cúpula del PAN, representada por Mauricio Tabe, Mariana Gómez del Campo, Federico Döring y Jorge Romero.

También recibió el apoyo de militantes de Movimiento Ciudadano en Milpa Alta, representados por los liderazgos de Octavio Rivero y Alejandro Chanona.

A diferencia de Claudia Sheinbaum, optó por no delinear sus planes de campaña. En su discurso destacaba su trabajo como líder nacional del PRD y la conformación de la alianza con el PAN y Movimiento Ciudadano.

Barrales sí dijo que daría continuidad a la administración de Miguel Ángel Mancera. Sin embargo, el desgaste que el jefe de Gobierno tuvo desde el último tercio de su administración, podría ser una herencia maldita en su carrera al Antiguo Palacio del Ayuntamiento.

 

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