Adoptar en México es misión imposible

14 marzo 2018 6:00 am

A la interminable lista de requerimientos que debe cumplir una pareja o persona para  adoptar a un menor de edad en México se sumó, de facto y desde hace algunos años, un requisito más: la suerte

Tanto así que, en el país la ilusión de convertirse en padres a través de la adopción, pasó de ser un anhelado sueño a una frustrante pesadilla.

Algunos simplemente se resignan, mientras que otros buscan alternativas para tener un hijo, aunque no siempre de manera legal.

Josefa buscó por cinco años adoptar un bebé (de 1990 a 1995), fue ilusionada por las autoridades responsables del proceso sobre su aparentemente cercana maternidad. Recibió llamadas telefónicas que le indicaban que su futuro hijo o hija estaba próximo a serle entregado. Incluso acudió a conocer a algunos de estos pequeños, pero nunca le dieron la adopción.

A lo largo de los años, Josefa no se explica cómo es que el trámite de adopción que realizó no le fue favorable a pesar de cumplir con todos los requisitos. Lo que ella no sabía es que la adopción en México es un trámite burocrático tan complicado que sólo 50% de las solicitudes tienen un resultado positivo.

Esto a pesar de que México es uno de los países de Latinoamérica con mayor número de huérfanos. De acuerdo con el último estudio del DIF (2012), casi 30 mil niños y adolescentes vivían en albergues u orfanatos públicos.

Quiero adoptar, ¿Qué tengo qué hacer?

Para ser considerados como padres de un menor de edad en custodia del Estado se debe ser persona física con más de 25 años o parejas que tengan más de dos años de casados. También podrán acoger a un niño las parejas que vivan en concubinato desde hace más de dos años al momento de comenzar el proceso.

Si cumplen con estos requisitos se deberá acudir a la Dirección de Adopciones de la Procuraduría Federal de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes para solicitar la Ficha de Inscripción a un Curso de Inducción a solicitantes de adopción.

Durante dos meses será integrado un expediente, que después será entregado al solicitante, para que, a su vez, lo proporcione al área encargada de adopciones del DIF, junto con una Solicitud de Adopción.

A partir de este momento inician una serie de visitas domiciliarias y entrevistas a los solicitantes por parte de empleados del DIF, quienes realizarán evaluaciones socioeconómicas y psicológicas para entregarse al Comité Técnico de Adopción.

Éste es uno de los pasos más importantes del proceso, aunque no el determinante. De salir bien en las pruebas, los solicitantes reciben un Certificado de Idoneidad. Hasta este punto fue al que Josefa llegó, después de ser evaluada positivamente y recibir su Certificado de Idoneidad, se anotó en la lista de espera por un bebé, donde especificó  el rango de edad en el que deseaba al pequeño.

Cabe mencionar que, de acuerdo con estadísticas oficiales, 58% de las personas prefieren adoptar niños de entre 4 y 9 años de edad y 70% de los menores de entre 7 y 18 años tienen dificultades para ser elegidos.

Durante meses, Josefa fue contactada por funcionarios del DIF que le anunciaban cosas como  “ya tenemos a tu bebé, es una niña, pronto estará contigo”, para después decirle “lo sentimos, no se pudo, pero ya será el próximo”.

Un día recibió una llamada: “preséntate en nuestras oficinas, serás madre después el martes”.

Josefa y su marido, quien nunca aceptó que no podría ser padre biológicamente y participaba en el proceso a regañadientes, se prepararon. La emoción no dejó dormir a Josefa, desde el día que llamaron, un jueves, hasta el gran día.

La pareja acudió  a las oficinas del DIF, donde les entregaron el expediente de su próximo hijo. Era una niña, lo que más quería en la vida Josefa era tener una hija.

Al revisar el informe de la pequeña encontraron una rara terminología médica que pidieron les fuera explicada.

“Ni siquiera recuerdo cuál era la enfermedad, pero lo que sí entendí,  y recuerdo bien, fue que me dijeron que el problema de salud sería un impedimento para ella de por vida, que de siete días de la semana, tres estaría en un hospital recibiendo tratamiento”, relata Josefa.

A pesar de esto, la cara de la pequeña la convenció y decidió ser su madre, se preparó para la siguiente parte del proceso: conocer y llevarse a su hija a casa.

El encuentro de Josefa y su marido con la niña se programó para unas semanas después. Ella comenzó  a hablar del tema con familiares y amigos.

Tanto sus padres como sus hermanos y sus amistades le dieron la misma recomendación: no adoptes a la niña.

“Mi madre me dijo, tanto tiempo has esperado para tener un bebé contigo y ahora resulta que no la vas a poder disfrutar, que vas a tener una hija para verla tendida en una cama de hospital; no, yo creo que no.”

A Josefa le decían en voz alta lo que ella pensaba todo el tiempo en silencio, por lo que al final no se presentó a la primera reunión para convivir con la pequeña, no dio ninguna explicación, ni a las autoridades a cargo del trámite, ni a su familia, sólo le dijo a su marido que no irían y no habló más del tema.

Como Josefa, la mayoría de los solicitantes nos eligen niños con alguna discapacidad o enfermedad. De acuerdo con el último estudio del DIF, únicamente 54 menores en esas condiciones fueron ubicados en algún hogar.

A veces los sueños se cumplen

Josefa renunció a ser madre, pues, previo a su intento de adopción, fue inseminada tres veces y ninguna funcionó. Estaba cansada y derrotada, simplemente creyó que ser madre no era para ella.

Su marido se fue de la casa debido al alejamiento que Josefa tuvo con él. Pasaron dos años en los que ella se dedicó a trabajar, cambió su auto, estudió más, avanzó en su carrera, redecoró su casa y viajó.

Vivía su vida con alegría y estaba totalmente tranquila con el hecho de saber que no sería madre, pero la vida le tenía reservada una sorpresa.

Al visitar un día a su madre se la encontró con un problema que había surgido apenas unos días antes: su hermana, que ocultó un embarazo con total éxito de los ojos de su progenitora, había tenido una niña y, después de asegurar que no la quería, la abandonó.

Sin esperarlo, Josefa recibió una propuesta por parte de su madre: entregarle en ese momento y ahí mismo una hija con la que además tenía un lazo sanguíneo. Aceptó. Su sobrina se convirtió en su hija.

Al cabo de año y medio, su hermana volvió con su madre. Josefa temió el reclamo de su hija por parte de su madre biológica, incluso la madre se preparó para ayudar a Josefa a luchar por la custodia de la bebé.

Sin embargo todo fue una falsa alarma, la hermana de Josefa reiteró su deseo de no hacerse cargo de la niña y regaló a Josefa y a su esposo, que ya había regresado con ella, la patria potestad de la menor.

Hoy agradece a las circunstancias de la vida, que la llevaron a cumplir su más grande anhelo de ser madre de una “pequeña”, que ya está próxima a comenzar estudios de posgrado, pero le entristecen aquellas personas que no lo logran.

“Si mi hija no hubiera llegado de este modo a mi vida, difícilmente hubiera logrado ser madre, ya que el proceso tan desalentador que viví no lo hubiera vuelto a soportar. Me apeno mucho por las mujeres y hombres que quieren ser papás y pues no pueden, mi caso debe ser uno entre un millón, espero que ahora adoptar sea más fácil”, afirmó.

NÚMEROS 

–      29 mil 310 niños de 0 a 14 años viven bajo custodia del Estado

–  De 805 solicitudes adopción; se concluyeron exitosamente

–      4, son las casas hogares que el DIF posee en la Ciudad de México

–      70% de los niños disponibles para ser adoptados tienen dificultades para conseguir un hogar debido a sus edades, que van de 7 a 18 años.

–      58.2% de los solicitantes de adopción tienen preferencia por niños de 4 a 9 años

EL DATO 

Sinaloa y Estado de México fueron las entidades con mayor número solicitudes de adopción,  según el último reporte del DIF.

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