Marihuana, un debate olvidado en México

22 febrero 2018 6:00 am

El debate sobre el uso, producción y comercialización de la marihuana para uso medicinal y  recreativo se reactivó  tras darse a conocer que la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) tiene listo el reglamento para el uso medicinal del cannabis.

Los lineamientos para la siembra, cosecha y cultivo de marihuana en México con fines medicinales y científicos prohíben  precisamente la siembra y cosecha de la planta, pero prevén la importación del activo para crear medicamentos, cuando el país es una potencia (ilegal) en la producción de la planta.

La importación de la hierba ayudará a obtener medicinas hechas con esta sustancia eliminando los obstáculos de siembra; sin embargo, mantendrá los elevados costos que oscilan entre los 30 mil y 100 mil pesos por dosis.

El debate en México se ha centrado en la reglamentación del uso medicinal de la cannabis, pero el uso recreativo siempre ha estado satanizado por la sociedad y por algunos sectores de la política.

Mientras otros socios del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), como Estados Unidos, ya se benefician de la legalización de la marihuana para todo tipo de uso, México se encuentra rezagado.

Propone un negocio rentable

Familiares de pacientes, activistas y legisladores trabajan día con día con todas las instancias de Gobierno para que el uso de la planta sea libre.

En las últimas semanas se puso en el ojo público el uso de la marihuana de manera recreativa luego de las declaraciones del secretario de Turismo federal, Enrique de la Madrid, quien propuso la legalización con fines lúdicos en dos destinos internacionales: Baja California y Quintana Roo, y con ello, reducir la violencia que se ha disparado en esas zonas.

Pero la violencia no fue el único tema que De la Madrid tocó, también el de la generación de ingresos a partir de la comercialización legal de la planta en al menos esas dos entidades. Esto abre una pregunta: ¿comercializar legalmente la marihuana baja la violencia y sube los ingresos de la nación?

Si consideramos el actual caso de California, Estados Unidos, la respuesta inmediata en el ámbito económico es sí. Sin embargo, es muy difícil saber cuáles son los efectos positivos a largo plazo, dado lo reciente de la legalización en esa entidad.

El 1 de enero, California se convirtió uno más de los estados en los que esta planta para uso recreativo es legal, los otros son Alaska, Nevada, Colorado, Massachusetts, Maine, Oregón, Washington y Washington D.C (Distrito de Columbia). La marihuana en su forma medicinal está aprobada y reglamentada en 29 de los 50 estados de la Unión Americana.

A la reglamentación del uso lúdico de la cannabis en California no parece faltarle ningún detalle, hasta el momento.

Las personas mayores de 21 años serán las únicas que tengan acceso a la sustancia, podrán poseer hasta 28 gramos sin receta, y podrán cultivar un máximo de seis plantas en casa para el autoconsumo. Los comercios y consumidores no podrán ejercer sus respectivas actividades cerca de escuelas, guarderías o parques, para ellos se deberá guardar una distancia de 300 metros.

En cuanto a lo económico, establece un impuesto especial de 15% sobre las compras minoristas, y estas ganancias se utilizarán en favor de los contribuyentes en acciones tales como rehabilitación de adictos, realización de obras públicas, de movilidad, entre otras.

Elizabeth Ashford, del Grupo Operativo de Cannabis de Los Ángeles, en California, dijo a la agencia de noticias EFE que, para 2020, el mercado de venta legal de marihuana en el estado generará ingresos por siete mil 200 millones de dólares y una recaudación de mil millones en impuestos.

Con el ejemplo californiano es fácil creer que lo mismo podría pasar en México en caso de llevarse a cabo lo que propone Enrique de la Madrid; sin embargo, antes habría que considerar las particularidades del país.

“Sería imposible que lo que sucede en lugares como California o Colorado, donde la sociedad está beneficiándose de la venta legal, podría suceder en México. Si no se ha podido detener el trasiego desde aquí (México) a través de una de las fronteras mejor resguardadas del mundo, no se podría controlar el paso de marihuana legal a estados donde es ilegal, crearías un mercado negro donde ya opera un mercado negro imparable”, alertó el internacionalista, egresado del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), Hugo Romero.

Aseguró que la solución integral sería legalizarla en todo el país, así se eliminaría la competencia del mercado negro. Respecto a si se podría comercializar legalmente con, por ejemplo, Estados Unidos, el internacionalista es tajante: “no, ya que la legislación federal estadounidense todavía considera esto como ilegal”.

Peña Nieto y una reforma congelada

En 2016 el Ejecutivo envió al Congreso una iniciativa en la que proponía aumentar la portación legal de marihuana de 5 a 28 gramos. Y ahí terminaron las buenas intenciones, porque la propuesta se quedó sólo en papel.

En abril de ese año, el presidente de la República, Enrique Peña Nieto, habló ante la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre Drogas, y en ella mostró cierta apertura a legalizar la cannabis para uso médico e investigación científica, con la intención de hacer frente a la violencia que este mercado ilegal genera.

Peña Nieto fue claro en su mensaje ante miembros de la ONU:

“México es uno de los países que más ha sufrido por el negocio ilegal de estupefacientes y las muertes que se generan alrededor de esto son trágicas e inaceptables. Como pocos, conocemos las limitaciones y las dolorosas implicaciones del paradigma eminentemente prohibicionista.”

Fue entonces cuando el presidente presentó la iniciativa, que no fue aprobada, ante el Congreso.

Para finales de ese año, en diciembre de 2016, el Senado aprobó el uso medicinal de la marihuana y facultó a la Secretaría de Salud para crear e implementar políticas públicas que regulen la utilización de medicamentos derivados de la cannabis.

También se le eliminó de la lista de sustancias que se consideran como una dificultad grave para la salud pública y se reformó la Ley General de Salud y el Código Penal Federal. La siembra, cultivo y cosecha no sería castigada, siempre y cuando se llevara a cabo para fines de salud y de investigación.

Sin embargo, el reglamento que Cofepris anunció en enero de este año, y que ya se encuentra listo, no permite la siembra, cultivo y cosecha para fines medicinales. En cuanto a los fines investigativos, los procesos de producción de cannabis están permitidos, pero después de una gestión de seis años y un pago de protocolo con precio de 300 mil pesos.

En tanto, México ha seguido sufriendo las consecuencias de la penalización y perdiendo los posibles ingresos que una industria legal de la marihuana daría al país.

Presidenciales ¿A favor o en contra de la legalización?

Rosemary Safie, directora ejecutiva de la Asociación Nacional de Profesionales del Cabildeo (Procab), aplaudió el regreso al debate público de la legalización de la cannabis que surgió gracias a la declaración de Enrique de la Madrid.

“La propuesta de Enrique de la Madrid es muy buena, en el sentido de que trajo de vuelta al debate público la legalización, y más en tiempos electorales.”

Hasta el momento, las encuestas de opinión colocan a Andrés Manuel López Obrador, precandidato a la Presidencia de la República por la coalición Juntos haremos Historia, a la cabeza de las preferencias electorales, por lo que no es de extrañar que después de la declaración del titular de la Secretaría de Turismo, fuera cuestionado acerca de un tema en el que ni él ni sus contrincantes, se han posicionado.

López Obrador evitó dar una respuesta clara y directa sobre qué haría al respecto, como la hecho a lo largo de 12 años en los que ha sido dos veces candidato a la Presidencia. El tabasqueño siempre había sostenido, al igual que hace con otros temas polémicos como la promulgación de derechos para la comunidad LGTBTTTI, que llevaría el tema a plebiscito.

“No voy a hacer ningún comentario al respecto, porque luego hasta me acusan de que estoy apoyado por los rusos”, mencionó Andrés Manuel en un evento de su precampaña al ser cuestionado sobre las declaraciones de De la Madrid.

Por otro lado, Ricardo Anaya, que ocupa el segundo puesto en las preferencias electorales como precandidato presidencial por la coalición Por México al Frente, calificó de “ocurrencia” la propuesta del funcionario federal y dijo que era un tema que se tenía que tratar con toda la seriedad y tomando en cuenta a Estados Unidos, porque se necesitaba un debate “hemisférico”.

Los dichos de Anaya quedan rebasados por la legalización que va viento en popa en California y la que Canadá, otro de los países del hemisferio norte, donde está México, prevé poner en marcha el primero de junio de este año en toda su nación.

José Antonio Meade Kuribreña, el precandidato peor posicionado en las encuestas, que va por la Presidencia con la coalición Todos por México, tampoco dio una respuesta clara sobre si él está a favor o en contra de la legalización de la marihuana.

Meade expresó que una política de legalización no puede ser local sino que debe tener consistencia y ser para todo el país. También comentó que lo mejor era tener un debate serio en torno a un tema que tiene implicaciones más grandes que nuestra nación.

Rosemary Safie, quien es una activa cabildera en el Congreso con respecto al tema de la legalización de cannabis, advierte la falta de propuestas claras de los precandidatos sobre la legalización, que para ella es necesaria tanto en el ámbito medicinal como en el recreativo.

“Qué valiente es Enrique de la Madrid al poner al centro este tema, aunque no lo tenga claro, porque la legalización, tanto de la cannabis medicinal como de la recreativa se requiere ya en todo el país, no puede nada más regularse en dos estados. Este tema los candidatos a la Presidencia no lo tienen claro”, comentó.

¿Y en la CDMX?

Desde que los Gobiernos izquierdistas conquistaron a la Ciudad de México, manteniéndose por cuatro mandatos seguidos en el poder con Cuauhtémoc Cárdenas, Andrés Manuel López Obrador, Marcelo Ebrard y actualmente Miguel Ángel Mancera, la concesión de derechos a sus ciudadanos siempre ha generado un debate intenso y extenso, como en el caso de la legalización de la Interrupción Legal del Embarazo y la unión entre personas del mismo sexo.

Por ello la pregunta obligada a los tres precandidatos de las tres coaliciones más importantes para los próximos comicios locales es ¿qué piensan la legalización de la cannabis?

Claudia Sheinbaum, precandidata a jefa de Gobierno de la coalición Juntos Haremos Historia, se ha presentado como la puntera en la intención de voto de los capitalinos, y su postura fue revelada después de haber incluso confesado que ella misma probó la marihuana en sus tiempos estudiantiles.

La morenista se mostró abierta a regularizar el uso en la Ciudad de México, opinando que es mejor la regulación a la prohibición, y a abrir el debate alrededor del tema.

Alejandra Barrales, precandidata de Por la CDMX al Frente, fue clara en su postura: no aceptaría regular el uso recreativo, solamente el médico.

La perredista consideró que no hay condiciones para la legalización del uso lúdico de la marihuana en la capital; sin embargo, dijo que siempre estaría a favor del derecho de decidir de los capitalinos, dejando así entreabierta la puerta.

Mikel Arriola, precandidato del PRI a la jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, ni siquiera intentó dar una postura positiva o negativa, simplemente evadió el tema escudándose bajo otros problemas de salud pública como el alcoholismo.

Quien fuera titular del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), además de haber dirigido la Cofepris, comentó que el presupuesto federal destinado a combatir las adicciones, se encuentra rebasado, y que en este caso lo mejor es primero paliar los efectos del alcoholismo y el tabaquismo antes que preocuparse por el de la drogadicción.

Arriola aseguró que no compete a los gobernantes decidir si se legaliza o no la marihuana, y otras drogas, que un mandatario está ahí para seguir las reglas que ya se han establecido al respecto.

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