La ‘cruzada chilanga’, partidos locales conforman una ‘orden’ para defender la CDMX

15 noviembre 2017 9:50 pm

La conformación del Frente Ciudadano por México en la capital del país va más allá de la alianza entre el Partido de la Revolución Democrática (PRD), Acción Nacional (PAN) y Movimiento Ciudadano (MC): es una propuesta de inclusión social.

En la Ciudad de México, la coalición también busca alianza con el Partido Verde Ecologista  de México (PVEM), el Partido Nueva Alianza (Panal), Encuetro Social y el Partido Humanista.

De esta forma, los principales dirigentes políticos locales diseñan la estrategia con la que pretenden arrebatarle el triunfo electoral en la Ciudad de México al partido de Andrés Manuel López Obrador.

El planteamiento del FCM en el territorio chilango lleva doble intención:

1.- Evitar que Movimiento Regeneración Nacional (Morena) gane la jefatura de Gobierno de la ciudad y, en consecuencia, mermar las aspiraciones presidenciales de AMLO

2.- Borrar del mapa de la CDMX al Partido Revolucionario Institucional (PRI), es decir, quitarle las delegaciones La Magdalena Contreras, Cuajimalpa y Milpa Alta para menguar la estructura del Gobierno federal en este proceso electoral.

De conseguir el objetivo, la orden encargada de defender la capital estaría garantizando el triunfo del abanderado presidencial del Frente Ciudadano por México, que para efectos prácticos, estaría entre Miguel Ángel Mancera y Ricardo Anaya.

El Frente, según sus principales líderes, consiste en hacer patria, en garantizar un estilo de Gobierno sin improvisaciones y con la garantía de trabajar en un proyecto común entre las principales fuerzas de la ciudad.

La presentación del Frente Ciudadano a nivel  nacional fue hecha el 4 de septiembre,  sus principales líderes son Alejandra Barrales, Ricardo Anaya y Dante Delgado, del PRD, PAN y MC respectivamente.

Mientras que en la Ciudad de México el frente está liderado por el perredista Héctor Serrano, el panista Jorge Romero y el coordinador capitalino de Movimiento Ciudadano, Octavio Rivero, según lo que ya se  formalizó ante el Instituto Electoral de la Ciudad de México (IECM).

El Frente se presenta como una opción de un Gobierno de coalición, donde todos se vigilan a todos y en el que se busca concretar acciones para acabar con la corrupción, la impunidad y la pobreza, según sus propias palabras.

En su presentación oficial ante la ciudadanía se describe a sí mismo como instrumento democrático al servicio de los ciudadanos, donde pueden participar activistas, intelectuales y todas las personas interesadas en el quehacer político de la ciudad y el país.

Aunque se trata de partidos de oposición, con libertades y principios antagónicos, todos dejaron de lado los cimientos de sus partidos con la firme intención de arrebatarle a Morena las cinco delegaciones que les quitó en 2015 y hacer lo propio con las demarcaciones priistas.

Para ganar la capital se requiere de por lo menos dos millones y medio de votos, lo cual la alianza presume poder alcanzar, de aquí al primero de julio de 2018, pero esto dependerá de quién sea su candidato al Gobierno de la ciudad.

La legión del honor

Su nombre empieza con H. Es más, en el círculo de la política capitalina es conocido bajo el indicativo de esa letra. Se trata de Héctor Serrano Cortés, quien en este proceso electoral va a encabezar “la cruzada” conformada por el FCM de esta metrópoli.

La tarea fundamental de este personaje es comandar a otros líderes políticos en la defensa del imperio que inició Miguel Ángel Mancera cinco años atrás. Esta vez, en coalición con los partidos que se quieran sumar a su propuesta.

Sus cercanos lo definen como uno de los hombres más influyentes de la CDMX, y con el peso que ello implica, los dirigentes locales le delegaron el liderazgo del Frente Ciudadano por México en territorio chilango, órgano que definirá al abanderado de la ciudad.

La política es el único juego donde ya se tiene garantizada una revancha, aún cuando el juego ni siquiera ha comenzado. Eso hace más interesante cada movimiento”, dice en entrevista con esta casa editorial.

Constituyó con Marcelo Ebrard la corriente Vanguardia Progresista, dentro del Partido de la Revolución Democrática. Tras la llegada de Mancera consolidó su fuerza y asumió el papel de principal operador del Gobierno mancerista.

Como secretario de Gobierno y después como titular de la Secretaría de Movilidad, aglutinó a los grupos políticos con excepción del Movimiento Regeneración Nacional, al grado de que hoy es considerado como uno de los principales constructores del Frente Amplio Democrático.

A menos de cuatro meses para que arranquen las campañas electorales, insiste en que él no será el candidato a jefe de Gobierno, pero sí un factor de peso en la designación de quien represente la coalición.

En entrevista con El Big Data revela que sus aspiraciones están puesta en el plano nacional, ya sea en el Senado de la República o la Cámara de Diputados y como coordinador de la bancada del sol azteca.

“Tengo una natural aspiración, y es ésa. En la política debemos ser claros y honrar nuestra palabra. Ese es mi deseo más no una necedad. Estaré donde Miguel Ángel Mancera me necesite; hoy mi compromiso es con él y mi gratitud para siempre”, aclara.

Sostiene que conoce bien las entrañas de la ciudad –el bastión del cual emanó– y es el motivo por el que tiene el firme compromiso de sacar adelante el FCM en los comicios del primero de julio de 2018.

“Si la alianza, en un remoto caso, no se logra por el protagonismo de alguien, el precio político que tendrá que pagar ese protagonismo de alguien será tan grande que garantizo que difícilmente podrá considerar aspiraciones en el futuro”, sentencia.

La orden del sol azteca

Durante los Gobiernos perredistas en la Ciudad de México se dio paso a una visión progresista en cuanto a la salud y derechos humanos, pues se aprobó la interrupción legal del embarazo, el matrimonio entre personas del mismo sexo y la aplicación de programas sociales para estudiantes, madres solteras y adultos mayores.

“Democracia ya, patria para todos”, fue el lema que unió a los líderes de izquierda durante la fundación del PRD el 5 de mayo de 1989. En 1997 Cuauhtémoc Cárdenas ganó la Jefatura de Gobierno con más de 40% de la votación, y desde entonces el PRD gobierna.

En 2015 el sol azteca perdió cinco delegaciones a manos de Morena, y desde entonces comenzó una reestructuración para recuperar la identidad que lo ha mantenido en la cúspide de la CDMX: la cercanía con las bases sociales.

Hoy sus líderes se reagrupan y proponen elegir a los mejores perfiles para la alianza electoral de 2018, ya sea por necesidad o por obligación, pues de lo contrario estarán condenados a fracasar ante el partido de Andrés Manuel López Obrador.

Por la cruzada de los acuerdos

A pesar de que en el año 2000 el Partido Acción Nacional (PAN) estuvo a punto de ganar la jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, hoy está más cerca que nunca de conseguir su objetivo, pero de la mano del PRD y MC.

La alianza que pretende formalizar ante el Instituto Nacional Electoral (INE) para las elecciones capitalinas, le augura posibilidades de gobernar en coalición con los partidos considerados como liberales.

Sus mayores triunfos se remontan a las delegaciones Benito Juárez, Miguel Hidalgo, Cuajimalpa y Azcapotzalco. Algunas demarcaciones en más de dos ocasiones.

Su centro de poder está en la Benito Juárez, territorio considerado por sus militantes como el más panista del país. Ése es el motivo por el cual Jorge Romero es considerado el hombre de mayor peso del PAN, con presencia en la CDMX.

El legislador local y ex jefe delegacional tiene control absoluto de Acción Nacional en la capital del país y es uno de los principales operadores del presidente nacional albiazul, Ricardo Anaya.

Su afinidad con Héctor Serrano lo pone en inmejorables condiciones para repartir los espacios de Gobierno y las candidaturas tanto a jefes delegacionales como a diputados locales por la alianza electoral.

Incluso, tras la conformación de este bloque que busca Gobernar el periodo 2018-2024, lograron reagrupar a la jefa delegacional en Miguel Hidalgo, Xóchitl Gálvez, quien, hasta hace un par de meses, apoyaba a la morenista Claudia Sheinbaum.

En la Asamblea Legislativa es la tercer fuerza política al contar con 10 diputados encabezados por Jorge Romero; sin embargo, su alianza con el PRD  le otorgó el segundo cargo más importante dentro de la Asamblea Legislativa.

El ex delegado en Benito Juárez asegura que las ideologías no se contraponen al proyecto de coalición que propone el Frente Ciudadano, pues su ideal es cambiar un régimen de Gobierno concentrado en un partido político a un Gobierno de coalición que junte a todas las fuerzas políticas de la Ciudad.

Jorge Romero asegura que, a pesar de las ideologías de cada partido, los acuerdos  por el bienestar de la ciudadanía  pueden lograrse a través el diálogo.

“Estamos muy conscientes de que las cuestiones ideológicas, si bien son importantes, no representan ni 1% de la agenda nacional, habrá temas en los que vamos a tener diferencias y son en los que no nos vamos a concentrar, vamos por los temas en los que sí tenemos coincidencias“.

El escudero fiel

El partido Movimiento Ciudadano (MC) se fundó originalmente con el nombre de Convergencia Democrática en 1996 y desde entonces fue una de las fuerzas políticas afines al PRD, alianza que no pretende defraudar.

Cambió su nombre en 2011 debido a una actualización de sus documentos básicos y estatutos; sin embargo, el partido siempre se ha descrito a sí mismo como un espacio con principios de la socialdemocracia.

Aunque nunca han gobernado una delegación, en las elecciones del 2015 quedaron en segundo lugar en la delegación Milpa Alta, la cual les fue arrebatada por el PRI.

A pesar de ello, sus líderes han obtenido puestos clave en la administración pública y en ningún año se han quedado con las manos vacías,  actualmente tres de sus diputados ocupan una curul en la Asamblea Legislativa.

En las elecciones a la Jefatura de Gobierno de 2012 obtuvieron un total 110 mil votos, de acuerdo con los datos del Instituto Electoral de la Ciudad de México.

El principal líder local de MC, tras la salida de Esthela Damián, es Octavio Rivero, quien se perfila como el candidato idóneo para arrebatarle la jefatura delegacional de Milpa Alta al priista Jorge Alvarado.

“La ciudad necesita un cambio de Gobierno que solucione la falta de agua, el tráfico y la contaminación en el aire, lo cual se puede lograr únicamente con un Gobierno de coalición”, dice en entrevista.

“Las condiciones no están dadas para que sigamos por la misma ruta, no podemos seguir permitiendo un salario desigual, más violencia, más impunidad y que la Ciudad de México sufra estragos. Los políticos deben de dejar a un lado sus intereses, la ciudad necesita un nuevo motor y que la población vea un cambio y desarrollo diferente”, manifestó Rivero.

Aunque asegura que la consolidación del Frente Ciudadano en la Ciudad no se ha dado, sostiene que su partido se encuentra en la mejor disposición de transformar la política en la capital.

La espada de doble filo

A través de Jesús Sesma, ex diputado local y actualmente federal, el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) tiene un acercamiento claro con el PRD capitalino para conformar la alianza electoral del Frente Ciudadano por México.

Su posible incorporación a este grupo sería determinante para la candidatura presidencial del PRI, partido que no logra remontar sus niveles de aceptación rumbo a las elecciones del primero de julio del próximo año.

Sesma ha cabildeado a través de Carlos Madrazo, presidente del Partido Verde en la Ciudad de México, la unión de este partido al Frente Ciudadano.

Aunque hace poco aseguró que no participaría en la coalición de la ciudad, ya planea su unión con los demás partidos.

Su adhesión responde a que el Partido Verde busca no perder su registro y en segundo lugar busca posiciones estratégicas en la ciudad, la más evidente es la delegación Álvaro Obregón.

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