Otra vez disturbios y detenciones arbitrarias en #1DMX

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2 diciembre 2014 11:56 am

Más de 12 mil 500 manifestantes volvieron a pedir la renuncia de Enrique Peña Nieto, mientras encapuchados protagonizaron desmanes.

POR JONATHAN VILLANUEVA

 

“¡Sobre de ellos banda! …que se chinguen” – y los dos joven de rostro cubierto lanzaron una lámina contra un banco ubicado en los alrededores del Ángel de la Independencia; los cristales cayeron.

Los gritos de apoyo se hicieron escuchar. Otro más comenzó a patear la sucursal mientras el paliacate le obstruía la vista. Engallado, su espigado compañero complementó la acción al aventar un bote que terminó de derribar las protecciones.

“¡Hijos de su puta madre!”– gritaba el de gorra gris tras lanzar miradas retadoras. Sus compañeros sólo bufaban. Lo fotógrafos corrían tras ellos y la adrenalina se apoderaba de los presentes.

La revuelta incitó a los encapuchados a derribar más cristales. El de una casa de cambio, el del Starbucks. Con piedras, tubos, palos y hasta una bomba molotov que incendió la fachada de un banco.

Los granaderos llegaron tres minutos después. Eran casi las 21 horas cuando comenzaron a resguardar los edificios ubicados sobre Paseo de la Reforma y los jóvenes envueltos en la bandera de Anarquistas corrían de un lado a otro.

En formación. Los toles chocando contra los escudos marcaban la señal de ataque y comenzó la persecución.

La mayoría de los asistentes a la Quinta Acción Global Ayotzinapa se habían retirado del Ángel de la Independencia y se encontraban en el cruce de avenida Insurgentes, donde fueron alcanzados por los encapuchados.

Parecía que el disturbio había terminado; sin embargo, en el Senado de la República estaba otro grupo de granaderos. Tras ubicarlos, los autodenominados estudiantes les gritaron: “Pinches perros; muertos de hambre”, les vamos a poner en su madre”.

Uno de ellos se volvió a cubrir el rostro y les arrojó un petardo. Uno más les lanzó una piedra y los granaderos reaccionaron.

Corrieron tras de ellos. Mientras los gritos de los jóvenes se centraba en un sólo objetivo: conseguir refuerzos. Los tuvieron, tanto que hubo intercambio de golpes hasta que la presencia policiaca se multiplicó.

Y entonces los uniformados optaron por emprender una persecución a los que estuvieran a su alcance. En la trifulca arremetieron contra Rosalinda Rojas Nieves, una mujer de 50 años que solo quería buscar a su hijo.

Un tolete impacto su cabeza y le provocó una hemorragia, mientras sometían a tres jóvenes más que según las primeras versiones, nada tenía que ver con las agresiones de los encapuchados.

La señora Rosalinda explicó a los medios de comunicación que ella buscaba orientación con los uniformados de cómo dar con su hijo que fue detenido “injustamente”.

Minutos más tarde llegó la Comisión Nacional de Derechos Humanos y se dispuso a sacar a los manifestantes resguardados en una cadena humana.

La marcha del #1DMX comenzó a las 16:30 en el Zócalo capitalino con dos exigencias claras: la renuncia del presidente Enrique Peña Nieto y la aparición con vida de los 43 estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa.

Con mantas, banderas negras y resguardados con una serie de cuerdas los estudiantes del IPN, de la UNAM, de la UAM, UACM y de organizaciones civiles iniciaron las acciones de protesta.

Los que asechaban, eran los encapuchados, que constantemente trataron de infiltrarse entre los grupos de manifestantes. Los últimos ya traían el rostro cubierto y lanzaron proyectiles a sucursales bancarias de 5 de mayo.

Los manifestante afirmaban que se trataba de infiltrados del gobierno y que desde ese momento se deslindaban de esas acciones de protesta.

El trayecto de la marcha fue de consignas contra un gobierno fallido, incapaz de inhibir la inseguridad. A un estado que para los asistentes ya tienen razón de existir.

Quemaron imágenes del presidente de la República, pintaron bardas y exigieron justicia para quienes ya perdieron familiares. Al llegar al Ángel hubo un discurso claro: Peña Nieto debe renunciar.

Cerca de las 22:00 horas la manifestación se disolvió por completo.

 

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