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El juego de beisbol que se suspendió por falta de luz

Así es como se vivió el regreso del beisbol a León, donde los Bravos no pudieron cumplir con el alumbrado necesario para poder jugar y el encuentro contra los Diablos se pospuso para este miércoles.

Diablos Rojos se encontraba en el parque de pelota. Bravos de León también. Los aficionados que habían logrado comprar alguna de las caras entradas, esperaban formados a las afueras, molestos porque no abrían las puertas a pesar de que fue anunciado que el acceso sería temprano. Todo estaba listo, menos el estadio.

La directiva de los Bravos de León no había logrado tener el inmueble listo, ya que mientras todo alrededor estaba preparado y faltaba 1 hora para el inicio de la inauguración, adentro decenas de trabajadores todavía estaban cortando madera, armando las tribunas portátiles, otros terminaban las conexiones eléctricas o colocaban las bardas acolchonadas del lado del jardín izquierdo. Alrededor de las 18:30 se hizo la primera prueba de sonido y minutos después, se prendió la pantalla.

Ante la presión de los aficionados, se les permitió el acceso, aunque todavía hubiera trabajadores, herramientas, clavos y maquinaria en los pasillos. Los umpires estaban parados afuera del que es su vestidor, que no tenía sillas, ni luz y tenía restos de materiales.

 

A pesar de que se hizo todo a marchas forzadas, el juego estaba en riesgo. ¿La razón? La luz.

Aunque todo iba a estar preparado para la ceremonia de inauguración, el alumbrado seguía siendo el principal problema, ya que apenas estaban colocando las lámparas nuevas que compraron para completar las torres de iluminación, cuya capacidad no era suficiente para iluminar correctamente el campo para poder jugar.

Confiando en que sería suficiente el tiempo para instalar todo, se realizó la inauguración y los equipos salieron a calentar. La noche cayó y era evidente que la iluminación hacia el campo era deficiente.

Personal de la Liga Mexicana, encabezado por Néstor Alba Brito, director de operaciones de la LMB, medía la cantidad de luz que llegaba a la zona del home plate, en el infield y en los jardines. En ninguna parte era suficiente. Esperaron a que se terminara de colocar todo. Llegaron las 9 de la noche, los aficionados empezaron a desesperarse y no había nada.

Minutos después, aunque la directiva de los Bravos insistía en jugar así y no quería posponer el juego, la LMB determinó que no podría haber juego. Y así, se hizo el anuncio oficial:

 

 

 

La seguridad de los jugadores y cumplir con el reglamento fueron las razones para que no se permitiera jugar en el parque Domingo Santana. La gente salió molesta, la directiva de los Bravos se enojó y culpó a los Diablos de no querer jugar en esas condiciones. Nadie salió contento porque el regreso de la LMB a León no se concretó el martes, pero sí este miércoles.

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