Salud

Analizan compuestos contra el VIH de árbol mexicano

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Cuyas hojas contienen compuestos activos contra el (VIH).

Ricardo Reyes Chilpa,  académico de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) encabeza una investigación sobre la química del árbol  Calophyllum brasiliense“  (mejor conocido como Árbol de Santa María), cuyas hojas contienen compuestos activos contra el Virus de Inmunodeficiencia Adquirida (VIH).

Ricardo Reyes Chilpa es investigador del Departamento de Productos Naturales del Instituto de Química de la UNAM  y en 2004 junto con sus colaboradores redescubrió los calanólidos e inofilums en ejemplares del Calophylum. El árbol crece en las selvas tropicales del sur de México, así como en América Central, América del Sur y el Caribe, y sus hojas contienen compuestos activos llamados calanólidos e inofilums.

A través del estudio toxigénomico del árbol tropical,  la investigación busca identificar el potencial tóxico de las sus principales compuestos, así como sus mecanismos de acción molecular, sobre los seres vivos.

Hemos aprendido mucho de ese árbol y también lo cultivamos a partir de semillas que traemos del estado de Veracruz. Descubrimos que tiene dos quimiotipos, esto es, dos variedades con composiciones químicas diferentes. De uno de ellos obtuvimos los calanólidos e inofilums, y del otro, coumarinas tipo Mammea, compuestos anticancerígenos”, señaló el investigador universitario.

El VIH es un retrovirus que  presenta su información genética en forma de ARN (ácido ribonucleico) y a través de una enzima llamada transcriptasa reversa, produce una copia de ADN, donde otra enzima denominada intefrasa inserta y reproduce múltiples copias del virus.

 Los calanólidos e inofilums que obtuvimos de Calophyllum brasiliense tienen la capacidad de bloquear la enzima transcriptasa reversa, lo que impide que se produzca una copia de ADN de doble cadena y, por consiguiente, que el VIH se incorpore al genoma de las células humanas. El virus requiere esa enzima para replicarse”, señaló Reyes Chilpa.

Por eso, en este momento uno de los objetivos del estudio es aplicar la toxicogenómica a los inofilums y coumarinas tipo Mammea que obtuvimos de Calophyllum brasiliense para evaluar el perfil de expresión genético que presentan en el hígado de ratones tratados con dichos compuestos.”

Originalmente, estos compuestos antivirales, llamados calanólidos e inofilums, fueron obtenidos en 1992, por Yoel Kashman y otros científicos del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos, quienes contaban con el respaldo de Sarawak MediChem Pharmaceuticals Inc. e incluso llegaron a patentar los componentes, sin embargo, la farmacéutica quebró y la patente ya venció.

Sabemos que, hasta la fase clínica I, el calanólido A era seguro y todas las pruebas preclínicas indicaban que atacaba al VIH-1. Con el enfoque toxicogenómico podemos tratar de prever los posibles riesgos que implicaría el uso de los calanólidos e inofilums en pacientes. Claro, esto no sustituye los estudios clínicos”, concluyó Reyes Chilpa.

El calanólido A se aplicó  con voluntarios sanos, pero su desarrollo se detuvo porque la compañía farmacéutica que lo respaldaba quebró.

 

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