Investigaciones

Terapia sobre ruedas a enfermos mentales en reclusión

A través de terapias en bicicleta y con conejos, se ha logrado mejorar el comportamiento de enfermos mentales que se encuentran en reclusión.

Vuelan” sobre ruedas, durante media hora, dos veces por semana con un solo objetivo: sentirse libres por un momento dentro del Centro Varonil de Rehabilitación Psicosocial (Cevarepsi). Se trata de una estancia especial dentro de la cárcel, en la que se atiende a las personas privadas de su libertad, bajo la premisa de tener diagnosticadas enfermedades mentales.
En un espacio de no más de 200 metros en donde echan carreras a bordo de tres bicicletas y un par de patines; la pista es el cinturón de seguridad del centro de rehabilitación, cuyo acceso sólo es para esta actividad.
“Es una forma de volar, como si fueras ave, libre, pero no usas alas, te están deslizando; sientes el viento cómo te pega y sientes el ritmo”, así describe Francisco Javier Ochoa Cony la experiencia de andar en bici o en patines.
Cony, como le llaman todos,  fue el primero en solicitar el uso de patines –los quería profesionales, de poliuretano pero le regalaron unos de plástico tradicional y con ésos practica.
Lleva 16 años recluido, padece esquizofrenia paranoide y asegura que de niño su padre le regaló sus primeros patines, aprendió bien y lo hizo solo, pues su papá —al que ultimó — no le hacía mucho caso.
“Me enseñé yo solo. Mi papá me trajo unos patines de metal, pero hacían mucho ruido dentro de la casa; les cambiaron las llantas por unas de hule para no molestar a los vecinos, y ya no me regañaban”, cuenta mientras respira agitado tras dar vueltas a la pista.
“Te gané, mi chavo”, grita otro de los internos a dos de sus compañeros. Uno padece esquizofrenia; otro, un desorden mental provocado por el uso de sustancias y el tercero tiene un trastorno bipolar.
En este programa participan al menos 40 internos del Cevarepsi, quienes han disminuido su comportamiento hostil y de agresividad gracias a este tipo de terapias.
Humberto Arturo Corona Hernández, director del servicio médico de este centro, señaló que el programa de rehabilitación psicomotriz con el uso de bicicletas y patines es para los pacientes que tienen déficit o deterioro cognitivo y disminución de capacidades motrices.
“Lo  que busca es estimular las neuronas de los internos. A través del equilibrio se induce la coordinación viso-espacial, y la velocidad desarrolla otras capacidades en el cerebro como la planeación, la parte lúdica, la competitividad y la creación de vínculos entre pares”, explica.
Otras alternativas que contribuyen a tranquilizar a los interno-pacientes, es la llamda “Conejo-Terapia” e Hidroponía. Alimentando y conviviendo con 35 conejos, los reclusos con transtorno mental generan empatía y relajación, lo que ayuda a su reinserción social.
“La población más vulnerable es suceptible a esta terapia (Conejo-Terapia), hemos visto como han evolucionado en su comportamiento, es una terapia recíproca entre el animal y ellos”, explica Jaime Abazolo Rizada, Director del CEVAREPSI.
Por lo que toca a la hidroponía, explica que está basada en la sensación de crianza, pues los enfermos pueden ver “florecer” su trabajo, cosechan algo que ellos cuidan, señala Humberto Arturo Corona Hernández, director del servicio médico del CEVAREPSI.
Ambas terapias están dirigidas a desarrollar afectos y generar empatías al tener bajo su cuidado y responsabilidad una vida, aun cuando sea la de un vegetal o animal.
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