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Renace el PRD rumbo a 2018

Tras la votación de este año, el PRD despertó del letargo que lo tenía en la lona electoral de 2018.

El 5 de junio pasado, el Partido de la Revolución Democrática (PRD) amaneció con un capital electoral cercano a siete millones de sufragios en, al menos, nueve estados y con una presencia votante sólida y renovada.

Paradójicamente, perder los comicios del 4 de junio en el Estado de México le devolvió el alma al perredismo, que escaló discretamente en algunas regiones de los distritos conurbados a la Ciudad de México, y consolidó a Nezahualcóyotl como su bastión político, operativo y electoral.

El PRD despertó en la antesala de la carrera presidencial con un millón 340 mil votos en la bolsa y un nuevo liderazgo en la figura del ex candidato al Gobierno del Edomex, Juan Zepeda, un perredista que se forjó en las calles de Neza, y que ahora apunta a ocupar un papel protagónico en la ruta que el sol azteca trace rumbo a 2018.

La elección en el Estado de México demostró que el PRD es “un partido vivo… que tiene para rato”, según las palabras de su presidenta nacional, Alejandra Barrales, quien desde la tribuna nacional busca alianzas, con la izquierda y hasta con el extremo opuesto de la ideología política nacional, para formar un frente opositor al Partido Revolucionario Institucional.

La creación de un Frente Amplio no es una idea nueva; de hecho, fue un planteamiento del actual jefe de Gobierno de la CDMX, Miguel Ángel Mancera –en julio de 2016– con la finalidad de agrupar distintos institutos políticos de cara a los comicios de 2018.

De saque, la propuesta que ya formalizó el PRD favorece al jefe del Ejecutivo local, quien parece cumplir con cada uno de los requisitos que las tribus amarillas estipularon para los concursantes.

Pero no es el único que busca la Presidencia de la República, ya que hay otros actores que alzaron la mano para contender por la candidatura del PRD y partidos aliados, como Silvano Aureoles y el mismo Juan Zepeda.

El plan de la dirigencia perredista se basa en tres aspectos:

1. Que sea opositor al priismo.

2. Que apueste por las banderas progresistas.

3. Que tenga como base los ideales democráticos.

Sin embargo, hasta el día de hoy, está abierta la posibilidad de que la alianza electoral para 2018 sea tanto con el PAN y los partidos pequeños, como con el de Andrés Manuel López Obrador.

A Mancera lo ilumina el sol azteca

Tras el reposicionamiento del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y el anuncio oficial de crear e impulsar un Frente Amplio Democrático, Miguel Ángel Mancera cobra fuerza rumbo a 2018.

El jefe de Gobierno de la Ciudad de México fue quien propuso la conformación del “frente nacional progresista”, cuyo objetivo es unir a los diferentes partidos políticos para apuntalar y construir un modelo progresista.

La iniciativa marchó discreta los últimos meses, y el 21 de mayo pasado –en plena contienda electoral en el Estado de México–, el interés de los presidentes nacionales del PRD y Acción Nacional (PAN) de formar un Frente Amplio Opositor se retomó.

Con el argumento de que un solo partido no puede sacar al Revolucionario Institucional (PRI) de Los Pinos, los dirigentes tampoco descartaron la idea de que Morena se sumara a su proyecto, pese a que Andrés Manuel López Obrador nuevamente los desairó.

La propuesta del sol azteca se formalizó este 25 de junio, cuando los principales líderes del partido y sus respectivos gobernadores arroparon al jefe de Gobierno, quien incluso en las fotos aparece al centro de las tribus amarillas.

Ante la negativa de algunas expresiones, como la de René Bejarano, Mancera dijo que las alianzas electorales rumbo a 2018 deben ser en torno a un proyecto y no entre dos institutos políticos.

“Creo que no se debe hablar de alianzas de partidos […] la coalición puede ser en torno a un proyecto, y no a la fusión de dos partidos que se van a unir para hacer frente a algo”, sostuvo.

Mientras tanto, ya anunció su separación del cargo de jefe de Gobierno para la búsqueda formal de la candidatura presidencial entre octubre y noviembre de este mismo año.

Por el momento, el mandatario capitalino es el único con posibilidades reales de abanderar al sol azteca en la contienda interna del frente progresista; Juan Zepeda y Silvano Aureoles buscan negociar espacios de control en el partido.  

Tan así que al interior de la corriente Alternativa Democrática Nacional (ADN), de Héctor Bautista, aseguran que el ex candidato amarillo al Gobierno del Estado de México prácticamente tiene amarrada la dirigencia nacional a finales de este año.

Con el anuncio del PRD en el que mostraron músculo las corrientes afines al jefe de Gobierno (ADN, Nueva Izquierda local, Vanguardia Progresista, Foro Nuevo Sol e Iniciativa Galileos), Mancera tomó un papel protagónico en el Sol Azteca hacia 2018

En 2018 “haremos la diferencia”

El voto consolidado del partido del sol azteca en la contienda electoral de este año bastó para regresar los bríos al partido y la confianza a sus militantes, quienes veían lejos la posibilidad de jugar un rol determinante en los comicios presidenciales.

Ahora todo es diferente para el PRD.

“En términos reales, tenemos la confianza de tres millones y medio más de mexicanos que nos dieron su voto confiando en el PRD para representarlos”, destacó la dirigente nacional, Alejandra Barrales, en una entrevista con El Big Data MX.

Con la confianza restaurada, se concentra en definir la estrategia que permitirá consolidar el terreno ganado y llevar de nuevo al PRD a una verdadera competencia electoral, donde será un factor determinante en la disputa por Los Pinos.

“Hoy no hay una sola fuerza que por sí misma pueda ganar la Presidencia. En este escenario cobra mayor relevancia la aportación que haga el partido”, sostiene.

El PRD reconoce que afrontar en solitario la carrera presidencial limita la fuerza de una coalición que pudiera sumar fortalezas para derrotar al instituto político del presidente Enrique Peña Nieto.

Barrales detalla que la probabilidad de integrar un frente nacional opositor que busque cerrarle la puerta al PRI, contemple la suma de otros partidos políticos y, principalmente, los ciudadanos.

Sería bajo este modelo, el de un frente opositor, en el que cabría la posibilidad de que el Partido Acción Nacional (PAN) tenga cabida, de lo contrario la lideresa nacional no ve “condiciones ni interés de ir en un asunto de alianza” con el blanquiazul.

El proyecto aún se encuentra en etapa de gestación. No obstante, es necesario que los liderazgos acompañen el proceso, añadió, tras dejar la puerta abierta para nombres como el del jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera.

Las bases del frente

El resultado en la elección mexiquense hizo surgir a un nuevo caudillo en el Sol Azteca…

El ex candidato al Gobierno del Estado de México está de vuelta. Con un activo de

1.3 millones de votos y un bastión sólido –Ciudad Nezahualcóyotl–, impulsa, desde ahora, un “Frente Amplio Opositor, Progresista y Democrático”.

El ascenso que Zepeda tuvo en la contienda electoral pasada no sólo inyectó oxígeno al PRD para encarar la sucesión presidencial, sino también lo catapultó como un virtual líder del Sol Azteca.

Él ya trabaja en la consolidación de una estrategia que hoy lo hace, incluso, un aspirante natural a la Presidencia de la República; sin embargo, sostiene que eso es algo que se evaluará con la debida cautela.

El aún diputado local en el Congreso del Estado de México delineó, en una entrevista conEl Big Data MX, su plan de cara a 2018, el proceso y las características que fortalecerán a quien sea el candidato presidencial de la izquierda.

Para él, la posibilidad de que el PRD busque Los Pinos en alianza con otras fuerzas políticas nacionales incluye una coalición con el Partido Acción Nacional y hasta con el Verde Ecologista de México.

También considera que una alianza con Andrés Manuel López Obrador es un capítulo cerrado.

Acerca de Morena, el PRD no tiene tiempo que perder buscando alianzas sin futuro, asegura Zepeda, y de tajo finca la posición de su proyecto:

“El PRD no puede estar sujeto a los estados de ánimo de alguien. El país nos requiere con responsabilidad, lo cual implica tolerancia, respeto y apertura”.

La elección del Estado de México fue, desde la postura de Zepeda, la muestra más clara de que Morena no irá del brazo con el PRD en la carrera presidencial.

El diputado es claro al apuntar que el frente en el que trabaja tiene espacio para el PAN, e incluso para los partidos “satélites del tricolor”, como el Verde Ecologista de México, Nueva Alianza y el mismo Partido Encuentro Social.

 

Enfatiza que será fundamental que los liderazgos perredistas se decanten por un aspirante ciudadano, sin vínculos partidistas, que represente una “oposición al régimen priista” y que logre la unidad para consolidar un nuevo proyecto de nación.

Ante ello sugiere tres variables para evaluar a los candidatos:

  1. Un debate ante un panel de especialistas, al que se le asigne un valor determinado.
  2. La opinión efectiva de una encuesta, que sería el segundo factor de medición, que defina al mejor aspirante.
  3. La posibilidad de organizar una elección primaria entre los finalistas, que se sume a los resultados de las dos evaluaciones previas.

El aún legislador mexiquense destacó que la ruta planteada tendría que pasar, en primer lugar, por las dirigencias de las fuerzas políticas que busquen adherirse al frente y que cada partido dirima de manera interna sus diferencias.  

Bajo esta óptica, Zepeda asegura que él será una pieza clave para el resurgimiento del Sol Azteca.

Punto de partida

El Partido de la Revolución Democrática (PRD) llegará a la carrera para los comicios presidenciales de 2018 con un capital electoral de casi siete millones de votos y las administraciones de ocho estados del país –donde hay 27.5 millones de mexicanos.

Aunque con un avance discreto, el saldo para el PRD es positivo. En el proceso electoral de 2016 y el 4 de junio de este año obtuvo cuatro Gobiernos estatales y cuatro más en coalición con el Partido Acción Nacional (PAN).

De las ocho entidades en las que el perredismo gobierna, dos son consideradas como estados “columpio” en las disputas electorales: una es la Ciudad de México, su bastión histórico, y la otra es Veracruz, gubernatura que ganó en la votación de 2015 de la mano del PAN.

Estas dos entidades son definitorias en los procesos electorales –al representar el segundo y tercer lugar en cuanto a número de votantes–; sólo se ubican debajo del Estado de México, entidad en la que el PRD amasó 1.3 millones de sufragios el mes pasado.

El escenario electoral en la antesala de la votación presidencial también favorece al PRD en Morelos, Tabasco y Michoacán, en donde mantiene las gubernaturas en solitario; así como en Durango, Nayarit y Quintana Roo, vía Gobiernos de coalición con el blanquiazul.

Pero la influencia del PRD también es sensible en entidades que no gobierna.

Es el caso de Guerrero y Oaxaca, en donde el sol azteca mantiene bastiones municipales que han demostrado su eficacia en los procesos electorales.

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