Investigaciones

¿Qué pasó en el caso Mireya? La mujer que mató a sus hijos

Durante seis años la pareja se disputó la custodia de los menores, exámenes psicológicos mostraban abuso sexual, pero otros no. Así se desarrolló este caso.

El caso de Mireya Agraz Cortés polarizó la opinión pública. La tarde del miércoles 8 de junio, en la colonia San Jerónimo Lídice, la mujer mató a sus tres hijos y padre, para después suicidarse, su madre fue la única sobreviviente.

En la recámara donde hallaron los cinco cuerpos, estaba una carta póstuma en la que la mujer explicaba que se encontraba deprimida por tener que entregar a sus hijos, así que decidió matarlos y matarse con ellos.

Poco después se supo que la mujer perdió la custodia de sus hijos a pesar de que ella argumentaba que su padre, Leopoldo Olvera Villa, abusaba sexualmente de ellos; sin embargo, el Juzgado Décimo Primero de lo Familiar determinó que no había elementos para comprobar el abuso y concluyó que los menores sufrieron el Síndrome de Alineación Parental, incluido en el Código Civil capitalino, y que establece que hubo estrategias por parte de un progenitor para ejercer influencia en el pensamiento de los hijos con la intención de destruir la relación con el otro progenitor.

Finalmente Mireya perdió la custodia y tomó su decisión, dejando dudas entorno a este caso que ahora, su madre, Rosa María Cortés, como única sobreviviente, podría aclarar; sin embargo este jueves despertó y dijo no recordar nada.

Los abogados de Agraz Cortés aseguran que al sentirse sin opciones, la mujer decidió quitarle la vida a sus hijos antes de entregarlos a su supuesto agresor. El abogado de Leopoldo asegura que ella padecía trastornos mentales y que durante todo el proceso de divorcio se había acreditado sus ingresos al Hospital Ángeles del Pedregal por intentos de suicidio.

Lo cierto es que durante más de seis años esta pareja peleó por la custodia, primero de Emiliano, de 9 años, y después de las gemelas Aranza y Regina de seis años.

Su historia

Se conocieron por amigos en común, duraron tres años de novios y cuando ella pensaba irse a otro país por cuestiones familiares, él le propuso matrimonio. Tres años más tarde nació Emiliano (15 de febrero de 2008) y tres años después nacieron la gemelas.

Sin embargo, ambos declararon en su juicio de divorcio que después de muchas discusiones se separaron definitivamente cuando las gemelas tenían 4 meses y 3 años tenía Emiliano.

Leopoldo aseguraba que ella era obsesiva y controladora, lo acusaba de ser infiel.

“Un día ella ya no le permite ver a su hijo y a las niñas las ve por una acuerdo con el juzgado, los martes una hora en el Centro de Convivencias, con Emiliano no se logra acuerdo ya que ella inició una denuncia por abuso sexual”, cita el expediente 1490/2014 del Juzgado Décimo Primero de lo Familiar del que El Big Data Mx tiene copia.

Mireya argumentó que él cambió con el matrimonio y se volvió violento. Incluso asegura que hay denuncias y testigos de la violencia.

“Un poco antes de nacer las niñas se dio cuenta de la agresión sexual contra Emiliano: un día despertó porque escuchó al niño decir: “no papá, no me piques la colichi”. No dijo nada, estaba en shock. Cuando las niñas tienen cuatro meses le pide que se vaya de la casa, pero él se pone agresivo. El niño le dijo a todos lo que le hizo su papá, pero (Leopoldo) la acusa de loca y no permite que lo evalúen psicológicamente”, cita el expediente.

Crónica de un desenlace fatal

16 de junio de 2011

Mireya presenta la denuncia por abuso sexual contra Leopoldo Fiscalía Central en Investigación para Delitos Sexuales (FSD/FSD-6/T2/516/11-06)

3 de agosto de 2011

Leopoldo inicia formalmente el proceso de divorcio

29 de junio de 2011

La psicóloga clínica de la UNAM, con experiencia en casos de abuso sexual, Leticia Abrego González realiza estudio psicológico a Emiliano a petición de Mireya, quien argumenta que desde 2010 nota comportamientos  extraños en su hijo como tocarse constantemente el pene, meterse los dedos en el ano, mostrarse irritable y muestra hipersensibilidad en la región anal al grado de perder el control de su esfínter y manifestaciones de angustia exagerada.

Tras examinarlo, Abrego González confirma que el menor perdió el control de sus esfínteres y califica la narración del menor en cuanto a los tocamientos como algo atípico o no reportado por un menor de tres años que puede ser resultado de una vivencia sufrida o vista, por lo que determina que el menor presenta signos y síntomas de abuso sexual y sugiere terapia psicológica al menor.

25 de abril de 2012

Leopoldo argumenta Síndrome de Alineación Parental por parte de Mireya en contra de Emiliano.

18 de septiembre de 2012

En el expediente 1387/11, del que esta casa editorial tiene copia, se incluye el informe del psicológico de Leopoldo Olvera Villa hecho por el psicólogo Omar Isidro Asiain, del DIF a petición girada por la Juez Décimo de Distrito de lo Familiar, Cristina Espinosa, y éstos fueron los resultados:

“Al hablar sobre los antecedentes del caso se muestra ansioso y su discurso se interpreta a la defensiva negando las acusaciones que se le imputan. Asegura que Mireya ha construido y complicado la acusación de abuso sexual infantil.

Manipulador, con rasgos infantiles, egocentrista, pretencioso, con importante tendencia a negar conflictos y su responsabilidad en los mismos, suele justificarse, evadir e inculpar.

Conflicto reflejado en las pruebas psicológicas en el área sexual y de identidad genérica. Carácter impulsivo y agresivo

Se considera de riesgo la convivencia con el menor Emiliano Olvera Agraz”

De esta forma señala que tomando en cuenta lo expresado por el menor durante su proceso de valoración psicológica se concluye la posibilidad de que haber sufrido algún tipo de violencia durante la convivencia y crianza con el progenitor. “Es un riesgo para su bienestar” y recomienda apoyo psicológico para el menor.

7 de Noviembre de 2012

El Instituto de Ciencias Forenses del Tribunal Superior de Justicia del DF, designa a Rocío López Orozco realizar la evaluación psicológica de Leopoldo, Mireya y Emiliano.  

Leopoldo

Manifiesta molestia por la actitud de la madre de sus hijos, especialmente por la denuncia por presunta violación. Excesivamente demandante de atención, tratando incluso de no sólo sugerir sino indicar a la perito las cosas que considera necesario se lleven a cabo en caso, por lo que fue necesario ubicarlo.

Recursos intelectuales por encima del promedio, capacidades cognitiva disminuidas debido a que su actuar entusiasta lo lleva a reaccione en forma impetuosa y aventurera, sin pensar claramente en las consecuencias de sus acciones. Experimenta mínimos impulsos para satisfacer sus necesidades y siente mínima presión para resolver conflictos.

Trata de evitar a toda costa el dolor y la desgracia por lo que llega a perder el control frente a experiencias problemáticas actuando de forma irritable. No se encontraron elementos que indiquen un trastorno de sexualidad.

Mireya

Pensamiento circular centrado en la presunta agresión sexual sobre su hijo, destaca la falta de emoción al comentar lo ocurrido. Trata de manipular diciendo que tanto ella como su hijo han padecido mucho y esperan el apoyo y comprensión para poder terminar con este asunto.

Su recursos intelectuales se encuentran por debajo del promedio por la saturación cognitiva que experimenta al centrarse específicamente en la demanda en la que se encuentra inmersa, lo que afecta la atención y concentración.

Tiende a actuar en forma aventurada y audaz guiándose por su sensibilidad emocional que la lleva incluso a transgredir normas sociales afectando el contacto interpersonal. Recurre a la fantasía, a soñar despierta, persistente y exigente en sus objetivos, se esfuerza en mantener su posición intacta.

Pierde objetividad al no mirar las cosas con la necesaria calma. Manifiesta aguda sensibilidad a los estados de ánimo. Abiertamente sugestionable, integra mal las experiencias.

Tiende a ser intolerante, lo que provoca comportamientos impulsivos, caprichosos y emotivos, busca impresionar a los demás al expresar pensamientos y sentimientos en forma dramática. Enfrascándose en una lucha contra el padre de sus hijos de la cual quiere salir victoriosa.

Emiliano

En esas pruebas Emiliano dice que su papá no vive con ello porque le hizo algo malo: “me picó la colichi cuando tenía un año”.

“Mi mamá no me deja ver a mi papá, pero mis hermanitas su van”

No muestra signos de agresión sexual, pues es un niño seguro, sociable incluso con personas desconocidas. Presenta identificación con ambos progenitores. Percibe a su madre como dominante y trata de manifestar indiferencia hacia su padre observándose sentimientos y emociones ambiguas hacia este figura.

Finalmente se determina que no hubo abuso sexual contra el menor.

13 de noviembre de 2013

Mireya argumenta que sin “contar con una asesoría jurídica adecuada” se le instó a suscribir un convenio para que Leopoldo pudiera visitar a sus hijos”

“Me dijo que si no lo suscribía me podría quitar a mis hijos. Acaté el convenio; sin embargo Leopoldo bajo argumentos de arrepentimiento, regalos y atenciones con mis hijos volvió a cometer actos aberrantes”, cita el expediente del caso.

28 de febrero de 2014

Mireya presenta otra averiguación previa en la Fiscalía Central en Investigación para Delitos Sexuales (FSD/FDS-6/T3/153/14-02) ya que ahora también la niñas describen ataques sexuales.

Leopoldo pide la Custodia de sus hijos argumentando Síndrome de Alineación Parental

30 de junio 2014

Mireya se dirige a la Directora de Orientación Ciudadana y Derechos Humanos del Tribunal Superior de Justicia por la violación a los derechos humanos contra sus hijos por parte de la Juez Décimo Familiar, Cristina Espinosa Rosello, permitiéndole ingresar promociones “absurdas” de Leopoldo y acordando visitas con los menores. Siendo omisa con en el tema de abuso sexual.

10 de julio de 2014

La juez Décimo Familiar, Cristina Espinosa Rosello se excusa de seguir en el caso toda vez que Mireya le ha generado sentimientos de “aborrecimiento, animadversión, rencor, antipatía y regimiento, por lo que deja el caso ante una imparcialidad al dictar los fallos”.

El caso pasa al Juzgado Décimo Primero de lo Familiar.

18 de septiembre de 2014

Leopoldo pide que se abstengan de realizar estudios o terapias psicológicas a sus hijos que no sean las ordenadas por las autoridades correspondientes.

Esto, toda vez que Mireya señaló que la Asociación para el Desarrollo Integral de personas Violadas (ADIVAC) realizaría estudios y terapia los menores, situación que reditúa en violencia psicológica y emocional.

“Los estudios de la Procuraduría han dado negativo de abuso sexual; sin embargo, ante la problemática y obsesión de la madre de probar su dicho es capaz de hacer vivir a mis hijos en un ambiente de violencia sexual cuando no existe”, argumenta.

16 de octubre de 2014

Se concede la petición a Leopoldo y se le pide a Mireya abstenerse de realizar estudios psicológicos a su hijos, de lo contrario se le interpondrá una multa de 3 mil pesos.

19 de noviembre de 2014

Se llama a plática a los menores.

Aranza dice que su papá le hace cosas feas como “meter el dedo en su cola”, que no lo quiere ver y que si mamá le dijo que no se acerque a él, que se hermano le dice tonta, tonta y no le gusta. Que si la jueza regaña a su papá y lo castiga, entonces sí lo quiere ver.

Regina dice que sí le gustaría ver a su papá que lo quiere

Emiliano, con seis años de edad, que su papá “le chupo su pene”, que eso pasó cuando tenía tres años , que su mamá se enojaría y pondría triste si ve a su papá, que no quiere ver a su papá porque le hizo cosas malas. Que su papá encerró a su mamá en su cuarto y le dijo que si le decía a su mamá que lo estaba “chupando”, papá iba a meter a la cárcel a mamá. Que su mamá le dijo que la encerró en el cuarto.

Que cuando fue a Estados Unidos  su papá le hizo cosas malas y su mamá se dio cuenta, que no lo hace feliz que su papá se ponga máscara de lobo porque lo asusta.

Al final Leopoldo les lleva regalos, sólo Emiliano no quiere aceptarlos.  

28 de noviembre de 2014

Mireya pide nuevas pruebas por parte del Hospital Psiquiátrico Fray Bernardino Álvarez para ella y Leopoldo y que sea el Hospital Psiquiátrico Infantil Juan N. Navarro quien evalúe a la niños para garantizar la imparcialidad. Se volvió a determinar que no hubo abuso sexual.

Su último abogado, Jesús Mora Lardizábal indicó que las manifestaciones de los tres niños no fueron robustecidas por otros elementos de prueba.

Finalmente la juez dijo que no había elementos suficientes para privar al padre de la patria potestad y por el contrario, en su sentencia la condena a ella a la pérdida de la patria potestad.

A pesar de que la abuela Rosa María Cortés argumenta no recordar nada el Ministerio Público se encuentra en espera de que la mujer esté en condiciones de rendir su declaración, y de encontrarse elementos podría ser acusada de homicidio.

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