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PRIMERA PARTE. ¿Trump vs México? El muro y su tema migratorio

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¿Qué tan viables son las promesas de campaña de Trump en materia migratoria? De acuerdo con los especialistas, no mucho.

Por Iván Iglesias

 

Luego de la sorpresiva victoria de Donald Trump en las elecciones por la presidencia de Estados Unidos, toda la atención está puesta en conocer su plan de Gobierno y si cumplirá todo aquello prometido en campaña.

Mientras que el mundo se encuentra en revuelta ante la incredulidad de su triunfo, aquí en México vemos renovar un temor que data ya de muchas décadas: el impedimento, ahora ya habitual, de avanzar como nación sólida y contundentemente; nos quedamos una vez más en el “ya merito”, en el “¿qué hubiera pasado?” y en el “si esto fuera diferente, estaríamos mejor”, mientras que, al formular estas preguntas, caemos en la cuenta de una cruda verdad aunque las autoridades y medios digan lo contrario: por más esfuerzos públicos, privados y sociales, USA nos ve como un país de segunda.

A unos meses de que Trump tome posesión de la Casa Blanca, ¿cuál es la perspectiva? De acuerdo con las promesas de campaña de Trump, algunas desmentidas sobre la marcha y otras ya modificadas a unos días de su victoria (por ejemplo, de los 11 millones de mexicanos que piensa deportar, ahora ya bajó la cifra a 2 a 3 millones con antecedentes penales) sólo nos queda hacer revisión de los temas principales de campaña y esperar a que inicie su mandato el próximo 20 de enero de 2017.

El tema migratorio

Algunos números iniciales nos dan la magnitud del asunto: de acuerdo con la Organización Internacional para las Migraciones, se estima que un millón de mexicanos documentados y no documentados cruzan hacia Estados Unidos cada año a lo largo de los 3,152 km limítrofes.

A estos datos se suman los aproximadamente 400 mil mexicanos repatriados anualmente, según datos del Instituto Nacional de Migración (INM). Estas cifras han convertido a la frontera norte en la más transitada del mundo y a México en un país con una excepcional dinámica migratoria (alrededor de 11 millones de mexicanos viven en la Unión Americana).

A pesar de que el tránsito migratorio hacia Estados Unidos siempre ha estado presente, desde hace 22 años con la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio (TLC), las cifras han aumentado considerablemente.

La apertura de México a la economía internacional en 1994 y la crisis económica generada por la devaluación del peso, motivó la emigración de miles de mexicanos. El flujo adquirió una dimensión masiva y los migrantes ya no sólo se dirigían de manera tradicional a California, Texas e Illinois, sino también a otros estados como Colorado, Florida, Georgia y Carolina del Norte.

Se estima que en el año 2000 el número de mexicanos que vivía en Estados Unidos era de 8.1 millones. Si se compara esta cifra con la registrada en 1970, puede decirse que la población mexicana en el país vecino aumentó en poco más de 7 millones de personas.

El crecimiento de la población mexicana indocumentada fue aún más considerable, tanto en términos absolutos como relativos. De acuerdo con los Índices de intensidad migratoria México-Estados Unidos, 2010. CONAPO, con un incremento neto estimado de 2.8 millones durante la década de 1990, la población indocumentada alcanzó la cifra de 4.6 millones en 2000. Dicho aumento tuvo lugar a pesar de la implementación de medidas restrictivas y operativos de control fronterizo –como la Operación Bloqueo (Hold the Line) en El Paso-Ciudad Juárez, en 1993; Operación Guardián (Gatekeeper) en la región Tijuana-San Diego, en 1994; Operación Salvaguarda (Safeguard) en la frontera Arizona-Nogales, en 1995; y Operación Río Grande al sureste de Texas en el área del Valle Río Grande, en 1997, dando lugar a un proceso de militarización de la frontera México-Estados Unidos. Se estima que en 2010 radicaban en ese país alrededor de 11.9 millones de personas nacidas en México.

Aunque si a esa cifra le sumamos la población de origen mexicano, su monto aumenta a poco más de 33 millones. De estos últimos, 21.2 millones nacieron en Estados Unidos (11.2 millones de segunda generación y 9.9 millones de tercera generación). Estos datos colocan a México como el país de mayor inmigración en la Unión Americana. Actualmente, los mexicanos representan el 4% de la población total de ese país y alrededor del 30% de la población inmigrante.

De esta manera, la “operación Trump”, sólo considerando el número de personas a deportar, conllevará costos enormemente elevados para Estados Unidos; podría costar cientos de miles de millones de dólares y requerir la contratación de miles de nuevos agentes.

Tal es la consciencia de esto, que el Presidente electo, durante una entrevista concedida al programa 60 minutos de la CBS, ya ha reculado en el número de mexicanos a deportar: de los 11 millones iniciales, solamente 2 o 3 millones que tengan antecedentes criminales regresarán a México.

“Lo que haremos será deportar a quienes tengan antecedentes criminales, miembros de pandillas, narcotraficantes… serán cerca de 2 millones, tal vez 3 millones…Antes de tomar esa determinación, es muy importante asegurar nuestra frontera”, aclaró Trump a Lesley Stahl, la corresponsal de la CBS. 

A grandes rasgos, estas cifras “trumpianas” están basadas en los datos recabados por el Departamento Federal de Seguridad Nacional (Homeland Security) en su reporte fiscal de 2013, en donde afirma que existen 1.9 millones de individuos “criminales extranjeros extraíbles”. Sin embargo, estos datos son poco claros. Cálculos obtenidos por Migration Policy Institute muestran que aproximadamente 820,000 (43%) de los 1.9 millones son inmigrantes con antecedentes criminales.

Y si hablamos de capacidades y gastos de operación, los expertos e incluso asesores de Trump se rascan la cabeza tratando de lidiar con ello: por ejemplo, la división de Inmigración y Aduanas del Departamento de Seguridad Interior, conocida como ICE por sus siglas en inglés, que sería la encargada de las deportaciones, sólo tiene la capacidad de expulsar del país a unas 400 mil personas al año. Por su parte, para deportar a más de 11 millones de mexicanos, como Trump prometió en campaña, ICE requeriría contratar a 90 mil empleados más; además, la American Action Forum asegura que sería necesario contratar a 32 mil abogados migratorios. Y todo esto, sin contar los costo de las medidas preventivas, léase el famoso “Muro Trump”.

¿Y el muro?

Donald Trump lo sabe, su bebé es el muro y su construcción representa un sueño a realizar, no matter what; el ahora político, antes que Presidente electo es un hombre de negocios y su plan estará siempre sujeto a las cifras en millones de dólares: el costo de su construcción determinará de manera posterior el alcance de las medidas migratorias a implementar.

Trump ha afirmado que el muro costará alrededor de 10 mil millones de dólares. Sin embargo, su construcción es “prácticamente imposible” por su coste e ineficacia para detener el flujo migratorio, según activistas y analistas políticos.

Por ejemplo, de acuerdo con un análisis del Washington Post presentado en marzo pasado, podría ser de alrededor de 25 mil millones de dólares. El costo incluiría 10 mil millones de dólares para paneles de concreto, entre 5 y 6 mil millones para columnas de acero y el resto para costos de ingeniería y administración.

Por su parte, afirmó Faye Hipsman, analista política del Instituto de Políticas Migratorias: “El cercado total de las casi 2 mil millas (3,218.688 km) de frontera del suroeste no constituiría una política eficaz”. Hipsman indicó que los propios responsables del Departamento de Seguridad Nacional aseguran que ya han levantado el muro “necesario”: unas “650 millas (1,046.07 km) en puntos claves, en áreas urbanas de alto tráfico en la frontera”.

Hipsman indicó que gastar miles de millones de dólares más para cercar el resto de la frontera, incluyendo zonas muy remotas y escarpadas donde muy pocas personas cruzan, serían difíciles de justificar, “sobre todo teniendo en cuenta que los arrestos en la frontera están actualmente en los niveles más bajos desde 1970. Un estudio reciente encontró que más mexicanos están saliendo de Estados Unidos que entrando. La cerca fronteriza no hace nada para detener la inmigración ilegal, las personas que entraron con visa y se quedaron en el país sin autorización son un tercio de la población no autorizada (para estar en el país)”, afirmó Hipsman.

Christian Ramírez, director ejecutivo de la Coalición de Comunidades Fronterizas del Sur (SBCC), afirmó que la militarización de la frontera y la construcción del muro están lejos de detener el flujo migratorio.

De los 3 mil 200 km de frontera entre México y USA, casi  mil 200 están delimitados por barreras, rejas y muros de contención instalados por las autoridades estadounidenses entre San Diego, California y El Paso, Texas. A partir de ahí, la frontera atraviesa diversas barreras naturales, algunas inhóspitas y peligrosas. Además, cerca de 22 mil agentes de la Border Patrol y otras agencias gubernamentales vigilan la línea divisoria por medio de tecnología de punta.

La construcción de un muro que cubra el 60% de la frontera tendría un coste billonario y sería un gasto innecesario, según Juanita Molina, directora ejecutiva de Border Action Network.

“Alguien que habla de una muralla fronteriza es alguien que no entiende las dinámicas de migración. La muralla fronteriza es un capítulo pasado que no funcionó. Su presencia es una cara inconveniencia para Estados Unidos”.

Además, los activistas señalan que los inmigrantes optan en gran número por entregarse en los puertos de entrada para no arriesgar su vida cruzando el desierto o el Río Bravo.

“Prueba de eso es que los migrantes centroamericanos se están entregando en las puertas internacionales pidiendo asilo político. Si llegaran a construir un muro, la gente recurriría a túneles o a utilizar el Océano Atlántico o Pacífico”, indicó Salvador Sanabria, director de la organización centroamericana El Rescate.

Cifras de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza señalan que durante el año fiscal 2015, de octubre de 2014 a septiembre de 2015, unas 22 mil personas se presentaron ante agentes policiales para pedir asilo político y en los primeros cuatro meses de actual año fiscal casi 7 mil inmigrantes han hecho lo mismo. Sanabria enfatizó que la gente está desesperada y decidida a tomar riesgos para tener una segunda oportunidad de vida. “Ningún muro detendrá esta migración”.

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